La Basílica del Pilar ha sido profanada. En las calles de la moderna Zaragoza se suceden hechos inexplicables y terribles. Un veterano policía, un joven problemático y una periodista se ven envueltos en la trama que azota la ciudad. Un misterio que incluye sectas blancas y negras, conspiraciones, redes criminales y peligrosas pasiones. Más allá de una novela de intriga llena de giros inesperados, Diábolo constituye un apasionante descenso a las entrañas de una ciudad bimilenaria que se enfrenta a la mayor amenaza de su historia. Narrada con un ritmo imparable y gran profusión de claves, símbolos y descubrimientos, conduce al lector desde la primera página hasta el desenlace más insospechado en un recorrido insólito que deja sin aliento.
La Basílica del Pilar, en Zaragoza, ha sido profanada y una serie de actos, perpetrados por una secta satánica, aterrorizan la ciudad. Un policía que ha visto de todo, un antiguo satanista y una periodista numeraria del Opus Dei empiezan a investigar qué está pasando, quién está detrás y cuál es el objetivo que persiguen.
Suena bien, eh? Pues no. Empecé a leerlo con muchas ganas, porque el tema me parecía interesante. Por desgracia, lo acabé casi obligada, por ver hasta dónde llegaba el autor y averiguar si el final coincidía con lo que tenía claro desde, más o menos, la mitad de la novela. No me ha entretenido nada; al contrario, se me ha hecho muy pesada. Creí que iba a encontrarme con un "Código Da Vinci" ambientado en España y, en fin, no ha sido nada ni remotamente parecido y, de remate, he acabado hasta el gorro de las menciones a Escrivá de Balaguer y su "magnífica y santa" obra. Vale que soy escéptica en muchos aspectos, pero es que se le ha ido la mano con la adulación a un personaje que tiene más oscuros que claros. La manera de escribir no está mal, eso lo concedo, pero a ratos me ha resultado pedante. Daba tantos datos, algunos realmente innecesarios, que cansaba.