Uno de los libros más hermosos que he leído a lo largo de mi vida. Me atrevería incluso a asegurar que fue el primer libro leído en su totalidad y de manera voluntaria en mi infancia. Mi papá lo había llevado a casa después de comprarlo en una librería católica y lo tomaba de su mesita de noche mientras le dedicaba largos ratos a leer sus historias distribuidas de forma maravillosa a lo lago de todo el libro. Demostrando así la multiples formas de construir un carácter lleno de virtudes a pesar de las adversidades.
Hace unas semanas lo compré nuevamente y lo obsequié a mi hijo Juan Diego, para que al igual que que yo, descubra las multiples enseñanzas que en él reposan. Verdaderas vitaminas para el espíritu. Y por supuesto, no dudaré en releer muchas de sus paginas.