Año 1997. Durante un crucero por el Mediterráneo, cuatro grandes empresarios se imponen el reto de fabricar un objeto maravilloso, único e irrepetible, fuera del alcance aun de los más ricos. Meses más tarde, cuando el detective Fermín Escartín es invitado a la presentación mundial de la estilográfica Amsterdam Solitaire, no sabe que está siendo involucrado en una sofisticada venganza empresarial, que nos va a llevar del puerto de Montecarlo a Ámsterdam, la capital mundial de los diamantes y, por supuesto, a las calles del casco viejo de Zaragoza, el territorio natural de Escartín. Así pues, no siempre hay crímenes y muertos en la vida del investigador aragonés, que en esta ocasión se enfrentará al reto de desentrañar un robo impecable, casi perfecto, aparentemente imposible.
Leí por primera vez este libro en el instituto como lectura obligatoria y me gustó bastante. Hace unos días decidí volver a leerlo y, aunque ha sido entretenido y me ha gustado, ha sido una lectura sin más. Me ha faltado quizás un thriller más adulto, con tramas que sean un poco menos obvias y que tenga giros sorprendentes (aunque debo reconocer que mejora al final).
Eso sí, la trama es interesante y con toques de humor. Recomendable como lectura de un día o dos en verano. Muy recomendable para adolescentes.
Me ha parecido un libro divertido e imaginativo, aunque no le veo coherencia plena al reto que acepta Odermann de Spadolini y el desenlace que esto tiene. El argumento me ha parecido original y la escritura muy accesible.
"Piense que, si no puedes decir que la tienes y enseñársela a tus amistades para que rabien de envidia, un objeto como la Amsterdam pierde buena parte de su atractivo". Amena y ágil lectura para cuando quieras simplemente disfrutar un libro así sin más.