La chidísima literatura de Armando Vega-Gil (a) el cucurrucucú paloma es lo más novedoso y revolucionario desde la invención de la minifalda y los albures (circa, 1910). la primera vez que leí el diario íntimo de un guacarróquer tenía varios años sin hablar con él, y confieso que quedé borrachamente enamorado de su forma de escribir. combinación de literatura casi porno con presición de gineco-obstetra y guaca humor al mejor estilo de tintán con una pizca de monthy pitón. queridos lectores, están a punto de descubrir una nueva, delirante y guacarroca forma de contar el mundo que nos tocó vivir y sobrevivir. mis palabras no le hacen justicia a la experiencia que van a saborear. prepárense y conste que yo se los dije primero.
Bajista, compositor y escritor mexicano. Es fundador de Botellita de Jerez, agrupación creada a principios de los años 80 en la Ciudad de México.
Antropólogo, se ha dedicado a diversas ramas de la expresión artística como el cortometraje, el performance, y el guionismo cinematográfico y de televisión en colaboración con comediantes como Andrés Bustamante.
Ha ganado tres premios nacionales de literatura en México, entre ellos el San Luis Potosí de cuento, uno de guion para cortometraje en el festival Expresión en Corto y el Alejandro Galindo para guion de largomentraje. Ha publicado treinta y dos libros, entre ellos La ventana y el umbral (poesía); Diario íntimo de un guacarróquer (novela autobiográfica estridente); La música de las esferas, donde reúne su obra narrativa reciente; Picnic en la Fosa Común, una novela policíaco-apocalíptica de nota roja y terror cósmico; y Ritual del lagarto. Sus libros para niños Momias, ángeles y espantos, Se armó la fiesta de muertos y Azahar y Agustín, pequeña novela de terror en verso, forman parte de proyectos de fomento a la lectura como Bibliotecas de Escuela, el Programa de Educación Continua y el IBBY.
La contraportada dice que es literatura pero Vega-Gil obviamente no se acerca a eso, es más como el dude que garabatea los pupitres del salón y dibuja pitos en sus cuadernos. Las anécdotas de la Botellita de Jerez son muy divertidas, y se hace pipi sobre la imagen ingenua que muchos tienen sobre los 80 y 90.
Sin embargo, no tiene ritmo, brinca de una historia a otra, está fragmentada, no es un diario en si, tiene mucha paja, pero te ríes, te ríes mucho, hasta que te duele la panza y ya no puedes seguir leyendo, y esa es una virtud que muy pocos libros tienen.
No, no, no, está... pero sí de verás que está. Reí, patalié, deshice, rehice, reanduve, conecté, guacarié y lloré. Ni desde los remansos de cualquier sueño chaqueto de Cervantes se puede hayar otra joya literaria igual. Harta y altamente recomendable para personas que buscan algo que no sea hablar con proiedá y hablar correitamente, pero que sí desean acercarse a la verdadera intención de la literatura, que es comunicar.
Siempre he pensado que una experiencia vale la pena mientras te ayude a aprender algo nuevo, y pues esta experiencia me ayudó a aprender un montón de eufemismos diferentes para referirse a la verga y a la caca.
¿Fuera de eso? Pues si estás dispuesto a ver más allá de la cubierta guarra-a-huevo hay unas cuantas anécdotas jocosas. Es algo así como el equivalente literario de un episodio tardío de Ren & Stimpy.
7 días y +5000 scrolleadas en el kindle, el último libro del volumen II de novelas del rock, y por mucho el que más me gustó. Hace un rato que no carcajeaba tanto con un libro, le estoy dando cinco por lo laborioso de flexionar casi palabra del español al chilango, y hacerlo de una forma funcional, entendible y llena de sátira, si haber leído este libro fue complicado y cansado, haberlo escrito debío haber sido el doble. Traducirlo a otro idioma me parece casi imposible, aunque creo que algun extranjero que haya vivido algun tiempo en Méjico si lo podría leer.
Contando una historia, "salteada", se presenta el buen Armiados Gueva Vil, uno de los fundadores de un curioso grupo de rock mexicano (del que evidentemente conocía, pero jamás profundice), en este se narran anecdotas, episodios, drogas, alcohol y un poco de lo mejor de la banda Maquinita de Pachuca.
Los mejores episodios fueron: Los premios eres, la persecución en Queretaro, el miembro llamado Apache, el toquín en Juárez y por supuesto Can Can Cun. Aunque creo que el libro tiene muchísimas cosas que "sobran", es el mismo estilo sobre cargado que el autor predica, así que no podemos quejarnos.
Necesitamos leerlo con la mente abierta, relajados y listos para no comer nada durante la lectura, es una fuerte prueba hacia nuestros sentidos. Si lo disfrutan tanto como, notaran el grado de complejidad y profundidad que hay, algo asi como en los albures, algo así como la cultura mexicana, que no es para todos, pero agraciados son aquellos que la conocen.
¿Qué es el guacarrock? ¿Quén chingados es el famosísimo Armiados Güeva-Vil, un tal bajista de una tal Maquinita de Pachuca? ¿Qué es ese líquido cafesesco que le escurre por sus nalgas planas mientras conversa conmigo en un congal lleno de teporochos y coatlicues traicioneras muerde chiches y bergantines erizados de marinero o capitán, soy capitán soy capitán?
Diario íntimo de un guacarroquer es una auto conversación entre Armando Vega-Gil y su contraparte, el Armiados Güeva-Vil, integrante de uno de los grupos madres del guacarrock. En sus páginas encontramos todos sus descensos, ascensos y aventuras y desventuras en los infiernos habidos y por haber de este nuestro México en sus años de gloria e infortunio; pasando por el DeFectuoso, Can Can Cún y las entrañas más asquerosas y putrefactas de Almoloya de Juárez.
Con un estilo único, lleno de juegos de palabras, albures, chistoretes, y experiencias que pueden sonar increíbles, este irreverente pedazo de literatura mexica es único en su especie, dandole al Güeva-Vil un sitio especial entre el cuadro de honor de los chicos mal portados y padres del guacarock.
El escritor se autoentrevista, grabadora en mano, interroga a su alter ego, Armiados Güeva-Vil, un teporocho ex estrella de rock que perteneció a La Maquinita de Pachuca, el alter ego a su vez de Botellita de Jerez. Una historia narrada con un lenguaje desmadroso, alburero, corriente, folclórico,asqueroso, mágico , musical . Te hace reír al punto de soltar lagrimas , carcajear hasta sentir que te duele el cuerpo de tanto apretar el piloro, para que no te suceda una desgracia. Te produce nausea hasta el punto de sentir la mezcla de jugos gástricos en la boca, pero su genialidad te amarra. Este libro es literal, una mamada, pero de las chidas, de las que no quieres que se acaben. Y de alguna manera confirma lo que las monjitas de la primaria donde estudié siempre decían: EL ROCK ES DEL DIABLO!!!
Este libro es una buena guía para las generaciones que no conocimos cómo era el rock mexicano antes de que estuviera en las grandes disqueras, los mega conciertos, el reconocimiento internacional. También sirve para incrementar tu vocabulario guarro, reírte a carcajadas y soltar alguna lagrimita con las aventuras y desvaríos del guacarrócker. Evite su lectura durante las horas de comida: contenido altamente escatológico.
"¡No mames, jamás me imaginé que fuera a llegar este momento! Uno cree que el orden de las cosas y sus pendejadas será inmutable y... entonces viene el sifilítico general del ejército y mata a tus abuelos viejitos de un bombazo y los deja sin piernas ni vísceras, porque les ve cara de narcos, llenando las paredes de tu casa con chorros de cagada, pelos y sangre, ahí, justo donde Armiados mira la luz que está al final del túnel digestivo del Diablo: mierda eres y en polvo de mierda te convertirás."
En 1999 tenía once años cuando, después de un funeral familiar, mi papá nos llevó a mi hermano y a mí a la librería, buscando algo para distraernos durante el periodo de duelo. Mi hermano probablemente escogió algún tomo de X-Men o Spiderman, mientras que yo me llevé el número 31 de La Mosca en la Pared. En aquellos tiempos apenas comenzaba a escuchar y coleccionar música en serio (?), era la primera vez que compraba una revista enfocada al tema y no recuerdo qué fue lo que me llamó la atención, más allá del tamaño tipo tabloide y la mención de Metallica, que no había escuchado, pero cuyo nombre por lo menos me sonaba. Entre noticias, reseñas y artículos varios, la sección que más impresión causó en mi joven mente fue Diario íntimo de un guacarróquer, con un texto titulado "Cogerse viejitas", narrado por el alter ego del autor, un tal Armiados Güeva Vil. La primera parte de un escabroso road trip gerontofílico, con un lenguaje en extremo gráfico, salpicado de albures y fluidos corporales, cuya conclusión hube de buscar en la entrega del mes siguiente.
Total, terminé coleccionando la revista de forma más o menos regular hasta 2007; para entonces, las intermitentes colaboraciones de Armando Vega-Gil habían finalizado y, aunque siempre habían otras valiosas aportaciones en cada ejemplar, la ausencia de una nueva anécdota de La Maquinita de Pachuca daba una sensación similar a la de comprar un huevo Kinder sin sorpresa.
Por una u otra razón, me perdí de la primera edición de ésta compilación y no me enteré de la existencia de una segunda hasta hace unas pocas semanas. Aquí se reúnen varios de los capítulos del Diario, con algunos textos adicionales y varias modificaciones (se extraña, por ejemplo, "¿Quién es el que anda ahí?", relato del desencuentro del autor con uno de sus héroes, Francisco Gabilondo Soler). Algunas referencias han sido actualizadas (hasta 2014, por lo menos), pero se mantiene intacto el estilo que recuerdo de las publicaciones originales, el mismo balance de humor y asco en capítulos tan entrañables como "Pícate el hoyo fonqui", "Amor apache" y "Una top model en mi WC (Sexo, tachas y rockancún)". El tono del capítulo final ("¿Cómo rascarme los güevos si ya me arranqué las uñas?") es notoriamente más oscuro y, en retrospectiva, puede verse tanto como una conclusión de las aventuras del buen Armiados, así como un epitafio adelantado para Vega-Gil.
Es muy divertido por momentos. Demasiado escatológico en otros. Y aburrido en otros más.
Le hubiera venido muy bien una buena revisada a la edición, ya que no todo era necesario incluirlo y eso lo hace demasiado largo.
Sin embargo es sumamente valioso contar con un documento como este de viva voz, para recordar a alguien quien fue pieza fundamental de la contracultura mexicana.
Es una gran opción de lectura para cualquier adicto al rock, Armando te transporta de una manera mágica al DF de una manera tan coloquial que parece que vives ahí
Sinceramente lo considero una perdida de tiempo. Como anecdotario, como libro autoreflexivo, como lo quieras ver, no es un libro agradable a la lectura.
El tema escatologico y el albur esta presente en todo el libro y aunque por momentos arranca sonrisas y recuerdos, en su mayoria se excede y logra un desinteres por dicho capitulo
Un libro muy recomendable, donde te ríes de principio a fin, con anécdotas imperdibles (sobretodo la de Monterrey y la del dedo quebrado) y confieso que tuve que cerrar el libro cuando "it" entra a la casa; es indispensable leerlo para conocer acerca del rock nacional y sobretodo de la maquinita de Pachuca
Soberbia e ingeniosa la prosa del Armiados Hueva Vil, pero siento que el libro pierde su ritmo a partir de la segunda parte y se vuelve algo soso cuando se pierde en las divagaciones y choros del autor