México, la revolución tiene poco de haber finalizado, siguen las contiendas en el país, a la iglesia se le comienzan a quitar privilegios, al pueblo no le sigue pareciendo que los gobiernos se enriquezcan a sus anchas y la riqueza y el poder este solo entre unos cuantos, y que no saben realmente como es luchar cada día por sobrevivir.
Este libro es una aventura cruda y real, en la que, a mi forma de pensar, concuerda con bastantes cosas que hasta hoy en día sigo pensando acerca del gobierno y la iglesia. La crítica social burda y objetiva plasma mis sensaciones y sentimientos al respecto. Benito lo hace de una forma magistral.
Seguimos perspectivas diferentes del momento, saltos en el tiempo de la historia de nuestro protagonista, y sus allegados, que nos indiquen como cada uno fue a dar a ese paraje en medio de la nada, en búsqueda, directa o indirectamente, de un “milagro”. Y que será el escenario de un cambio de paradigma.
Me encanta sentir historias más cercanas a mi, porque soy mexicano, e incluso poder imaginar los lugares, las personas, el modo en que dicen las cosas, y lo que sucede. Quedé muy sorprendido al final del libro, en las notas del autor, en que habla de lo que es real y lo que es ficción en la historia, y que, es, como la vida misma, ese momento en que se difumina tanto ese límite, que se mezclan ambas cosa, y para ello, Benito es un genio.
Disfrute mucho la lectura, la intriga, el misterio, el deseo de venganza, la búsqueda de respuestas, me mantuvo leyendo. Me habría gustado saber más y que Adrian hubiera llegado a concretar de mejor forma su venganza, y si no, pues que no se fuera solo así. La amistad entre Casillas y nuestro periodista, es una como pocas, una complicidad implícita que da envidia. Todos los personajes incidentales tienen algo que aporta tanto que, junto con el protagonista, cambiamos, pensamos, nos confundimos y aprendemos sobre la vida misma. Me gustó bastante.