Un original libro donde se mezclan cuentos y poemas para componer un retrato cruel, cínico y amable del amor, el matrimonio, el trabajo, la salud y otros «males» de nuestro tiempo. Los once poemas y catorce cuentos de este volumen construyen un único tablero narrativo. Una voz con especial talento para la crueldad amable. Amable pero crueldad. Un damero de personajes que se quieren cínicos e inocentes. Aguántense la tentación de sonreír mientras no siemprees bueno reírse de uno mismo. Un espejo con muchos ángulos y esquinas donde no encontrarán ese grato perfil que tanto nos favorece. Pero no se nadie sale muy bien parado. Opini ó «La crítica, el humor ácido y las muchas dosis de mala leche que estos relatos destilan son motivos más que suficientes para que este libro se haga un hueco en las bibliotecas de todo buen aficionado a la brevedad en narrativa.» Care SAntos, El Cultural, El Mundo
Mercedes Cebrián (Madrid, 1971) ha publicado los libros Oremos por nuestros pasaportes (Antología) (Mondadori Argentina, 2012), La nueva taxidermia (Mondadori, 2011), El malestar al alcance de todos, Mercado Común (ambos en Caballo de Troya, 2004 y 2006), 13 viajes in vitro (Blur Ediciones, 2008) y Cul-de-sac (Alpha Decay, 2009). Sus relatos, poemas y ensayos han aparecido en Revista de Occidente, Letras Libres, Eñe-revista para leer, Gatopardo, Diario de Poesía, Quimera o Circumference (Universidad de Columbia), y en antologías como Mutantes (Berenice, 2005), El arquero inmóvil (Páginas de Espuma, 2006), La España que te cuento (Funambulista, 2008), Pequeñas resistencias 5 (Páginas de Espuma, 2010) y Mi madre es un pez (Libros del silencio, 2011). Ha coordinado y participado en el libro colectivo de textos sobre barrios de Madrid titulado Madrid, con perdón (Caballo de Troya, 2012) Ha sido columnista del diario Público y colabora asiduamente conlos suplementos El Viajero de El País y Cultura/s de La Vanguardia. Asimismo, ha traducido al castellano a Georges Perec, Alan Sillitoe, Miranda July y Alain de Botton. Su versión de Lo infraordinario de Perec recibió en 2008 el premio Mots Passants de la Universitat de Barcelona a la mejor traducción del francés. Fue becaria de literatura en la Residencia de Estudiantes de Madrid (2002-2004) y en la Academia de España en Roma (2006-2007), así como escritora residente en el Civitella Ranieri Center y en la Ledig House International Writers Residency. Realizó un Máster en Estudios Hispánicos en Birkbeck (Universidad de Londres) y la clásica licenciatura en Ciencias de la Información en la Universidad Complutense de Madrid.
"Se diría que ambos usamos la misma marca de infelicidad, una marca posible pero difícil de lavar, un género que pica como los jerséis de cuando éramos pequeños y que nos hace sentirnos rígidos y tiesos en nuestra interacción social." Exquisita forma de contar las historias en este libro, imposible también no sentirte identificado con alguna o varias anécdotas de vida que no podemos ocultar en una simple sonrisa o mirada delatora.
Cebrián es una buena escritora. Su prosa tiene ciertas cadencias muy acertadas; es innegable que tiene oído, y hasta me animo a anotar que destellos de talento. Sin embargo, muchos de los relatos de este libro son fallidos. Todas las voces masculinas son inverosímiles, pero el principal problema es cierta onda bobalicona, que es detectable en el 80% de escritores españoles.
really really really enjoyed this. cebrián masterfully frames consumerism and a more commercialised society and maintains clarity despite plenty of ironic interjections. loved it.
Sí, pero menos de lo que me hubiera gustado. Aun así lo recomiendo: la voz de Mercedes Cebrián es muy particular y, aunque no siempre en este libro, su sentido del humor me tiene totalmente enamorado.
la mayoría de los relatos son simplemente impresionantes, técnicamente hablando, o con focalizaciones que en su desenlace resultan sorprendentes, aunque casualmente los peores trozos son los primeros, y ello me ha estado condicionando mi lectura (lectura que llevaba esperando años, por cierto); me ha pirrado ese cuento en el que no paran de describirse superficies de los múltiples objetos de una casa, o ese corto escrito en el que se utiliza el plural mayestático de forma chulísima; o también el de los carnés; o ese de los prólogos de Libros de Familia; o ese del joven que quiere jubilarse aunque tú no sabes que es joven hasta el final; sin embargo, el libro no termina de elevarse del todo en su totalidad por no haberse sabido dosificar quitando las tres cosas que son mucho peores que el resto, ya que, de hecho, no me ha terminado de gustar la sección poética, salvo el primer poema, que me parece genial, con esos versos donde se describe el futuro como un paño caliente que te depositan en las manos. sin embargo, este libro es un hito generacional, y sé que en algunos momentos se manifiesta como una epifanía, arrojando líneas que claramente son las mejores escritas en nuestra literatura peninsular. le pongo un diez porque cuando brilla lo hace de una forma espectacular.
¿Qué es esto? No, en serio, ¿que he leído? De todos los relatos sólo me ha convencido uno. El resto adiós y no más. ¿Crítica? ¿Dónde? No he visto la sociedad en la que vivo reflejada, ni de lejos. De los poemas no hablo porque ni los he comprendido ni nada. De los relatos diré que me han decepcionado, desde el primer momento supe que no me iba a gustar. El primer relato esta escrito muy coloquial, yo diría que una cosa es escribir como hablas y otra excederse con la licencia. Además no he visto en ningún momento crueldad a la hora de relatar tal cómo dice la contraportada, ni humor ácido ni mala leche. Para mí este libro no es ni un cuarto de lo que anuncia la contraportada. Quizás no lo haya entendido pero me siento decepcionada con este conjunto de relatos que no muestran ni de lejos la sociedad en la que vivo. Si lo leéis no os engañéis con la contraportada. Y sólo voy a decir una cosa positiva por no parecer que estoy enfadada con el propio libro. El relato que me ha llamado la atención me ha demostrado que la autora escribe bien y por lo menos en general el libro no es pesado sino decepcionante. Se da como real pero es ficción, por lo menos desde mi punto de vista.
Una colección de problemas cotidiano de la mal llamada "vida moderna": Actitudes, enfrentamiento, novedad, estupidez, etc. Cuando es bueno me reía a moco tendido, sobre todo en el capítulo a la ridiculez y exageración de la cultura como bandera intelectual. Pero no todos le salen, y lo malo es que todos están al final.