Eyerí es varón, pero tiene senos. Es casto, pero lo tortura un demonio de homosexualidad. Su padre cambia el patriotismo puertorriqueño por el fanatismo religioso y su madre se aleja de la literatura para acogerse al tele-evangelismo. Bajo el tormento de la secta de sus padres, Eyerí, con solo 13 años, se entrega a Dios y a la anorexia para sacarse el demonio y derretir su obesidad. El tornado de rituales, exorcismos y terapias de conversión se intensifica al ocurrir en un Puerto Rico reprimido, vigilado y asediado por la propaganda consumista de los años 80.
El libro es una oda a los que crecimos en los 80 y 90 en Puerto Rico. De lo mejor que he leído en literatura puertorriqueña actual. El único bajón fueron las faltas de corrección gramaticales y ortográficas. Chico, men, si me van a cobrar $20 por un libro, espero el servicio completo, con corrección.
Me disfruté la lectura. Me conmovió y me entretuvo. Creo que Huáscar es un narrador muy hábil. Hay aspectos de la obra que no me gustaron del todo y pienso que son detalles que se pudieron haber resuelto durante el proceso de edición, pero ese soy yo. Dicho eso, me identifiqué mucho con el personaje principal y su terrible viaje dentro del culto a la que perteneció su familia. Tiene buena mezcla de humor, comentario social y drama. Recomendado para los amantes de la literatura boricua, historias queer y cualquier persona que creció con trauma religioso.
Mira que nunca supe a dónde iba el libro pero me dejó shokeado al final. Definitivamente me atrapó en cara una de sus escenas y no pude dejar de empatizar con el protagonista. ¿A dónde correr? El libro te atrapa, como el Puerto Rico de los 80's atrapó al protagonista y se llevó de paso a los secundarios.
Demonios, primera novela del escritor Huáscar Robles. En mi casa, mis papás llamaban “Pichones” a los demonios. “Ese tiene pichones” “Los pichones se revuelcan” “Está apichonao”. Cuando era pequeño presencié varias manifestaciones de endemoniados. Incluso en mi casa nos visitaba una mujer poseída que tenía un bebé de unos tres años. Yo me quedaba en mi cuarto jugando con el nene mientras mis padres, en la sala, reprendían los pichones en el nombre de Cristo. De casualidad le contaba estos episodios a mi esposa cuando me encontré con Luis Negrón en @librerialaesquina y me mostró este libro que acababa de llegar. Encontré muy refrescante esta novela. Una historia que nos remonta a los 80 y se siente vintage pero en un ambiente muy particular: el boom del evangelismo, el “satan scare”, la guerra fría, la epidemia del sida y lo que significó para la comunidad homosexual; entre tantas otras cosas que caracterizan esa época. En resumen, una década que nos enseñó a vivir y acostumbrarnos a nuestros demonios como solo pajitas que caen en la leche.
«¡Arrepiéntete!» esto es lo único que viene a mi mente cuando pienso en los evangelistas isleños o «Pronto viene» y yo aquí sentado en calzoncillos Hanse esperándole.
El libro de Huáscar es increíble, una joya majestuosa que me devore hace unos meses atrás, pero que no sabía cómo podía comentarla. Es un libro que conversa directamente con obras como, «La patografía» (Ángel Lozada) , el cuento «El elegido» Mundo Cruel ( Luis Negron Sánchez» y hasta en retazos pude identificar a «Mariposas negras» (Ana María Fuster Lavín).
Eyerí no es un muchacho nacido a finales del siglo pasado. El personaje sigue cobrando vigencia y con esa majestuosidad nos presenta un Puerto Rico conservador que no ha muerte. Quisiera decir mucho más, pero solo basta con agradecer a Huáscar Robles por su excelente novela.