Me ha gustado mucho. El “pero” es el que dicen algunas críticas: el hueso de la novela/ensayo acaban siendo las relaciones de poder y sus dinámicas, por encima de si esas relaciones son monógamas o no monógamas, y si vas buscando lo segundo puede decepcionar. También creo que, especialmente hacia el final, se enreda demasiado a contar ciertos detalles, quizá por estar tan fuertemente documentado.
Igualmente. Me ha encantado el viaje de Rachel. Me preocupaba en ciertos puntos que se convirtiese en una visión estigmatizante de las relaciones no monógamas, pero no es ahí donde llega Rachel. Igual precisamente por eso me hubiese gustado que dejase un poco de lado a Adam hacia el final (ahí es donde se enreda) y nos contase más de lo suyo con Teo, o consigo misma, justo para darnos más de la cara positiva. Pero es honesto y realmente innovador, además de un buen híbrido de géneros que funciona.