Verónica es una mujer que ha desatendido su eros y acarrea una depresión invisible, pero no se ha resignado a que su vida siga el rumbo predeterminado por nuestra sociedad heteropatriarcal. Así, nos conduce por su camino de recuperación del eros perdido y, con él, el de la recuperación de la libertad, el placer y una sexualidad transgresora.
Guiada por las lecturas de diferentes teóricas feministas, desde Virginie Despentes a Betty Friedan, de Sara Ahmed a Brigitte Vasallo, Verónica nos relata sus experiencias, en las que se incluyen la contratación de trabajo sexual, las maravillas de la menopausia gozosa y los beneficios terapéuticos del consumo de MDMA, para que la acompañemos hasta un escenario vital radicalmente distinto del que partía.
Con una prosa poética situada dentro de lo que la autora denomina «autoficción académica», Y a lo mejor contarlo pretende demostrar que podemos vivir de un modo diferente al que creemos que estamos obligadas. Para ello, no solo tenemos que atrevernos a innovar, sino que también es imprescindible contarlo para así servir de ejemplo para todas aquellas que piensan que es imposible vivir de otra manera.
La idea de polificción académica es buena, las autoras citadas son las que son y están bien metidas y el tema es EL TEMA,
pero
la idea no termina de construirse bien narrativamente, uno tiene la sensación de que la narración es una excusa para introducir temas o autoras, sin ningún tipo de continuidad en los personajes o de profundidad en ellos. Además, la escritura es demasiado sobria para un tema que debería ser, o al menos así lo creo, rebosante de tulipanes
Me he sentido un poco como si entrara a un bar y sin quererlo una señora moderna de Malasaña me hubiera pillado y me hubiera soltado la chapa de su vida. Te pilla por sorpresa y no es quizá como te imaginabas pasar el tiempo en la barra pero bueno, ahora tienes curiosidad.
Me intriga (es decir, sigo leyendo) pero a veces se le va un poco la olla. También porque no creo ser el público objetivo. Entiendo que pretende transitar la menopausia y la rotura con la conformidad de lo que es ser mujer como objeto sexuado y de afecto, y en esto da de lleno. Un poco problemático aquello de llamar mito al declive real que algunas (y esa es la clave, supongo) de las mujeres experimentan tras empezar la menopausia…. Ahora si no tienes ganas de follar a los 48 le perdiste la batalla al patriarcado? Uf, un poco arduo.
Quizá echo de menos una visualización de la menopausia posporno un poco más global. Pero también es verdad que este texto se centra en recuperar específicamente el Eros y quien mucho abarca poco aprieta. La autora hace reflexiones a través de vivencias, con humor en ocasiones y excentrismo (no peyorativo) en otras, que sí resultan interesantes.
Se nota la tralla que le da la vida académica a los cuestionamientos propios… a veces no es tan profundo. O sí, depende de cómo lo quieras interpretar, supongo. Mas que nada se me hizo más un acompañamiento al autodescubrimiento y por esa parte lo veo bonito. No solo por lo que habla en el libro sino porque menciona que es la primera vez que escribe algo fuera de lo académico y más suyo. Me gusta cómo fluye su escritura aunque a veces es TRI descriptiva y me cansa (pero eso ya es queja mía porque se me da regular imaginar).
Como creo que se intuye por la estructura a parches de esta reseña, tengo sentimientos encontrados con el libro. Lo recomendaría pero es un poco como un familiar pesado; “tiene sus cosas pero hay que quererle”. Seguramente se pueda reducir a que no entendí bien el libro o que me queda distante la experiencia… o que no soy una moderna de Madrid... No me acuerdo de cómo llegué a este libro pero bueno, cuando esté pasando la menopausia le quitaré el polvo de la estantería y actualizaré la reseña.
facilisimo de leer y a la vez potente. siento que he leido una vida la mar de normal a la vez que bañada por un autodescubrimiento enorme y al final que es la vida sino eso?
(creo q llevaba mucho tiempo sin leer tanto y tan rapido!!!)