¿Es posible vivir sin creer en nada? ¿Qué significan palabras como espiritualidad, religión o no creyente? ¿Son equiparables todos los dioses? ¿Sería mejor un mundo sin ateos o sin religiones? ¿Hay espiritualidades ateas? ¿El budismo es una religión? ¿Es la indiferencia una perspectiva tan razonable como las demás? La patria, convertida en altar, ¿sustituye a los dioses? ¿Puede la ciencia dar sentido a la vida de las personas? Nunca como hoy habíamos vivido en un mundo con tantas posibilidades de optar entre diferentes creencias y, a la par, perdernos completamente en la confusión de términos, planteamientos y ofertas de sentido. Este libro quiere ser como un mapa a gran escala para orientarnos y ordenar la complejidad, un mapa donde se dibujan algunas de las creencias ateas, indiferentes, agnósticas, religiosas y espirituales más arraigadas, algunos de los caminos más transitados de la humanidad, remarcando sobre todo lo que es más propio de cada sendero, pero también los puntos de contacto entre las cosmovisiones más inconciliables. La obra incluye un florilegio ilustrativo de los rastros dejados por estas tradiciones espirituales y filosóficas, que a veces divergen y en ocasiones se entrecruzan y se enriquecen en la marcha a tientas de la humanidad desde la noche de los tiempos.
Si no fuera por los libros que atesoro en mi mochila de "fenomenología religiosa", le hubiera entregado a este amplísimo ensayo la calificación más puntuación. A estas alturas, empero, encuentro cosas ya de sobra sabidas junto a reflexiones ya leídas. Pese a ello, la perspectiva del autor es suficientemente rica y valiosa como para recomendar su lectura.
En sus 450 páginas Corominas ofrece una interesante teoría acerca de la universalidad de las "creencias", subdividiendolas en teismos, ateismos, religiones, indiferencias o agnosticismos (entre otros). Todas las tendencias, en definitiva, responden a una estrategia humana de búsqueda de sentido metafísico y de religación y desligacion con los fundamentos últimos de la realidad (sean estos el cosmos, lo divino, el misterio, la historia, el Estado...). Acompañado de una selección de textos notables.
Lo más fallido del ensayo, a mi parecer, tiene que ver con: la interpretación teológica de los orígenes de la religión cristiana (tópica y muy debatible), la credibilidad que el autor concede a ciertos datos de la Torá (desfasado), la falta de profundidad sobre el budismo, el pobre abordaje de la mística... La bibliografía podría enriquecerse (aunque no cabe duda de que está muy nutrida)
El texto no pasa de ser una agradable introducción para estudiantes de instituto. Que Corominas hable de "fenomenología del hecho religioso" es bastante pretencioso, si tomamos como referencia, por ejemplo, la obra de van der Leeuw. Pero es que, además, sus referencias son, cuando no obsoletas, dudosas. Por ejemplo: uno puede tomar, como hace Corominas, a Zubiri como eje conductor (aunque, ¿por qué no Leonardo Polo o incluso a Eugenio Trías?), o seguir con los tópicos del primer Wittgenstein en torno a "lo místico" y los manidos "límites del lenguaje". Bien, cada uno tiene sus filias y sus fobias. Pero cuando habla de Blumenberg o Heidegger, es para echarse a llorar. ¿Cómo que Heidegger entiende a Dios como el "devenir a la presencia"? (página 86). Alguien que quiera hablar de Dios en Heidegger debería haber leído los textos donde éste más se extiende en torno a "Dios" y al "último Dios" (por ejemplos, los Beiträge).
Por otra parte, la segunda parte, donde Corominas "expone" las diferentes "aproximaciones" al hecho religioso no pasa de ser un resumen de lo que podría encontrarse en la Wikipedia.
En definitiva, una oportunidad perdida. No por Corominas, que probablemente haya hecho cuanto podía, sino para la editorial Fragmenta, que va a tener que seguir buscando su particular Ramón Andrés.