Quien escribe esta clase de libros suele ser persona de esquina, que espera, mundaria, más que mundana, que las ve venir y las ve irse. Si el novelista es acaso un ser agazapado y de rincón, lo mejor, para un diario de esta naturaleza, es ganar la calle, esa novelería. La esquina, vivida a lo largo de un año, da para mucho. Haga frío, calor, llueva, nieve, truene, en las noches serenas o en los días turbios, en los días claros o en las noches atormentadas, uno espera siempre el acontecimiento, el suceso feliz que nos cambie la vida, el giro copernicano en nuestros pequeños actos. La esquina, como metáfora, es magnífica, y a todos nos hace creer en la posibilidad de los quiebros, del antes y del después, de los buenos encuentros inesperados y de las despedidas gratamente prolongadas en ella; nunca esquinados, pero sí esquinarios. Es posible que los libros callejeros, como los perros callejeros, no pudieran presentar su ejecutoria de limpieza de sangre, cierto, pero ahí están, con sus mil leches, corriendo, registrándolo todos, sacando sus conclusiones, cuidando del ruido del mundo con su silencio y con su guarda el sueño de las cosas. Van pasando los años y uno ve que el tiempo, siempre inclemente, no siempre nos es adverso; no lo es para las ruinas, que ennoblece, ni para algunas obras y para algunas vidas, que en la medida que caminan a su término, más grande, misterioso e inalcanzable hacen su propio confín.
Andrés Trapiello, poeta y escritor español, nació en 1953 en Manzaneda de Torío, León.
Después de estudiar Filosofía y Letras en la Universidad de Valladolid, donde también trabajó en el diario Pueblo, se trasladó en 1975 a Madrid, ciudad en la que vive desde entonces. De 1975 a 1977 trabajó como redactor en una revista de arte y de 1977 a 1980, también como redactor, en programas de arte y de literatura de Televisión Española.
En 1980 fundó y dirigió con Juan Manuel Bonet las Entregas y Libros de La Ventura, donde ese mismo año apareció Junto al agua, su primer libro de poemas.
En 1982 empezó a dirigir, con Valentín Zapatero, su fundador, la editorial Trieste en la que apareció ese año su segundo libro de poemas, Las tradiciones, al que siguió, en 1985, también en la editorial Trieste, La vida fácil.
En 1988 publicó su primera novela, La tinta simpática, y en 1990 vio la luz El gato encerrado, primer tomo de los diecisiete, hasta la fecha, del Salón de pasos perdidos, conjunto de diarios que ha subtitulado “Una novela en marcha”, publicados todos ellos en la editorial Pre-Textos.
En 1989 empezó a dirigir en la editorial Comares de Granada, de Miguel Ángel del Arco y Mario Fernández Ayudarte, la colección La Veleta, donde han aparecido hasta la fecha más de cien libros, de poesía y de prosa.
En 1992 recibió el Premio Internacional de novela Plaza & Janés por su segunda novela, El buque fantasma, y en 1993 el Premio de la Crítica por su cuarto libro de poemas Acaso una verdad, al que han seguido hasta la fecha Rama desnuda y Un sueño en otro.
En 1993 Las armas y las letras. Literatura y guerra civil 1936-1939 recibió el Premio don Juan de Borbón y señaló el comienzo de sus artículos semanales en el Magazine de La Vanguardia, en la que colabora desde entonces. Ese libro fue revisado, significativamente ampliado y reeditado en 2010.
En 2003 su novela Los amigos del crimen perfecto obtuvo el Premio Nadal, y en 2005 Al morir don Quijote el Premio Fundación Juan Manuel Lara a la mejor novela de ese año editada en español, a la que siguió en 2009 Los confines, todas ellas en la editorial Destino.
Otros libros suyos son La noche de los Cuatro Caminos (2001), crónica de un episodio del maquis en Madrid, El arca de las palabras (2006) e Imprenta moderna. Imprenta y literatura (2006). Colaborador de La Vanguardia, El País, El Cultural o el Abc Cultural y diversas publicaciones literarias, es autor, junto a Alfonso Meléndez, y en calidad de tipógrafo, de un número apreciable de catálogos y diseños editoriales.
En 2003 le fue concedido por el conjunto de su obra el Premio de las Letras de la Comunidad de Madrid, y en 2010 el de las Letras de la Comunidad de Castilla y León.
En 2012 su novela Ayer no más fue elegida mejor novela del año por los lectores de el diario El País.
Las inclemencias del tiempo is out of print, but to my pleasant surprise a library just down the street had a copy, which I made haste to check out and read. As a result of circumstances mostly of my own making, I was unable to savor this particular volume of Trapiello's diary as much as I have several of the others. I had to read it in tremendous fits and starts, for example.
Still, it kept me good company for several weeks, and there were a few very moving episodes. One, toward the end, involved a drunk laborer singing in the streets one cold morning around Christmas. Next up: Los caballeros del punto fijo, also found in the collections of the aforementioned library.