A la vez que la novela, Mauricio Magdaleno cultivó el cuento con singular destreza. Su pluma descubre preferentemente un mundo en que los desheredados ascienden a los primeros planos del relato y actúan con la pasión que sólo es dable ejercer a quienes han conocido la injusticia.
Mauricio Magdaleno Cardona, better known as Mauricio Magdaleno, was a Mexican screenwriter and occasional director of the Golden Age of Mexican cinema. He was nominated for six Ariel Awards and won for his second nomination for Río Escondido in 1949. Magdaleno was also a well-known journalist, writer, and politician.
Yo sigo traumado con la narrativa de la Revolución mexicana, y con este libro quise darle un cierre. Son cuentos de un autor que transmite muchos de los mitos de esta época, la violencia desatada con las pasiones humanas. Me sorprendió sobremanera que el primer cuento estuviera alejado de ese tema, es más bien de un migrante que se las cobra a los gringos.
Después de eso, me costó entrarle a los siguientes cuentos, creo que carecían de la misma intensidad que el primero. Las historias se difuminaban y los personajes me eran irrelevantes. Casi abandono el libro pero luego hay otros cuentos que volvieron a llamar mi atención. Quizá cuando Magdaleno se aleja del folclor y cuenta historias y define personajes es cuando se vuelve poderosa su prosa.
Es un compendio irregular, pero que tiene grandes momentos. No entiendo cómo es que este autor no ha tenido más repercusión en la tradición del cuentos mexicano. Algunas de sus historias se antojan hasta cinematográficas, y creo que es porque Magdaleno estuvo muy involucrado con el cine. Quizá este sea un primer acercamiento a este escritor, y espero no sea la última cosa que lea sobre la Revolución.
El libro que leí no es exactamente este si no algunos cuentos de este y otros cuentos de otros libros del autor. Leña Verde fue el que más me gustó. Magdaleno es mas realista que Rulfo y menos mágico. Referencias geográficas y políticas en el contexto de la Revolución Mexicana. Presencia prácticamente nula de personajes o historias femeninas, abundante referencias de conflictos entre rebeldes y el gobierno. Intencionalmente revisionista y reaccionario puesto que no se alinea con los revolucionarios y los pinta igual o peores que los agentes del gobierno. Dentro de lo positivo encuentro la intención de darle voz a la experiencia indígena.
Aunque hay que decir que Magdaleno tiene una prosa maravillosamente fluida, lo cual hace agradable su lectura, también hay que decur que sus relatos pertenecen más al folklore de los corridos que al análisis de la tragedia humana en el caótico periodo de la Revolución Mexicana. Los fluidos relatos de Magdalena desgraciadamente carecen de profundidad y sustancia por lo cual se vuelven intrascendentes y olvidables.
Son historias que reflejan experiencias y sensaciones de personas que vivieron en esa turbulenta época que fue la revolución mexicana, en su mayoría de Aguascalientes. La prosa es muy fluida. Disfrute en especial tres, el de El ardiente verano sobre un campesino que trabaja en un rancho en Estados Unidos a quien un pastor le ofrece comprarle una biblia vieja que resulta tener un gran valor monetario. Otro es el de El héroe de Peñuelas, sobre un hombre que muere en un acto heroico cerca de las vías del tren en Peñuelas, al menos en la versión conocida por el pueblo. La mujer con quien el héroe pretendía casarse tiene una versión muy distinta del motivo por el cual murió él. Y en tercer lugar, el de Pasos a mi espalda, en el cual el protagonista sospecha estar siendo perseguido, el autor es capaz de transmitir esa sensación de angustia y durante la historia se aclara si es algo que podríamos llamar delirio paranoide o un temor con fundamento real.
“Si Mauricio Magdaleno tan sólo hubiese escrito la novela ‘El resplandor’ y el volumen de cuentos ‘El ardiente verano’ (1954), bastarían estos dos libros para que figurase con entero derecho entre nuestros más importantes narradores”. Así, con mano firme, señala el poeta y ensayista Juan Domingo Argüelles sobre este importante escritor mexicano, nacido en Zacatecas en 1906, y que fue –y ha sido– menospreciado por buena parte de la crítica nacional. Por ello, cuando en una librería de viejo me encontré “El ardiente verano”, editado en la clásica colección Lecturas Mexicanas, del Fondo de Cultura Económica, no dudé en adquirirlo. Y valió la pena. A pesar de tener más de medio siglo, y de estar ambientados en la época revolucionaria, los cuentos que aparecen en este volumen (trece en total) están cargados de una actualidad que embriaga y subyuga. La narrativa de Magdaleno es la punta de lanza de la modernidad en nuestras letras. “Los cuentos de Magdaleno –apunta María del Carmen Millán– presentan en un ámbito reducido las inquietudes del autor, el rescate de sus recuerdos de adolescencia provinciana, episodios relacionados con la Revolución y con la rebelión cristera, la situación de los mexicanos que buscan fuentes de trabajo al otro lado de la frontera norte (…) identificado con las clases humildes, Magdaleno presenta, como antes lo hizo Micrós, una rica variedad de motivos entresacados de la diaria realidad”. Lo único que me resta, en fin, es conseguir su novela, “El resplandor” (“…una de las grandes novelas mexicanas, aunque sea mía”, Mauricio Magdaleno dixit).