Buero Vallejo is Spain's most important living playwright. His profound, innovative theatre has earned him success and respect since 1949. Each new play has been an exciting experiment with dramatic form as well as a powerful expression of a tragic view of human life and Spanish society. A Dreamer for the People was first performed in 1958.
3.65 al principio me costó enterarme y entretenerme pq no suelo leer cosas tan históricas pero es q Buero Vallejo escribe tan bien q hace q me enganche una obra de teatro sobre el motín de Esquilache. la figura de Fernandita me parece muy interesante para reflexionar.
"Tú dices: nunca comprenderán. Nosotros decimos: todavía no comprenden."
Drama histórico de Buero Vallejo que me ha sorprendido por la psicología de sus personajes y porque he aprendido cosas de una etapa histórica que no conocía casi nada. ¡Viva Esquilache, muera el rey!
Estrenada en 1958 en el Teatro Español de Madrid y publicada en 1959, “Un soñador para un pueblo” es una obra de teatro ambientada en el Madrid del siglo XVIII, que escenifica las revueltas populares promovidas y alentadas por los ministros más conservadores de Carlos III para expulsar al ministro Esquilache, originario de Italia, con ideas progresistas muy mal acogidas por la oligarquía española. A nivel formal “Un soñador para un pueblo” supuso un enriquecimiento de las formas dramáticas en España, al experimentar con los espacios y el tiempo. Disponía la escena en varios planos que permitíann acciones simultáneas y rompía con la linealidad de los acontecimientos. El tema del motín de Esquilache conecta perfectamente con la situación política actual y con las vivencias del autor en pleno franquismo, invitándonos a reflexionar y a desenmascarar la mentira que se agazapa en toda sociedad dominada por la injusticia, la censura y la represión, esa sociedad en la que Antonio Buero Vallejo vivía inmerso y que hemos heredado, estando aún muy vigentes por tanto sus denuncias, su conciencia crítica, su lucha por una expresión libre, dado que es aún muy constatable cómo, determinados poderes, aferrados a sus intereses y privilegios, dificultan el cambio por el bien común. Lo hicieron en el siglo XVIII, como retrata la obra, en pleno contexto del intento de reformas de la Ilustración que proponía Esquilache en España. Pero ya lo habían hecho antes y lo continuaron haciendo en el golpe de estado del 36, durante todo el franquismo y ahora en la actualidad. Con todo, en “Un soñador para un pueblo” hay un mensaje de esperanza, solo que tal vez necesitamos a más de un soñador. Necesitamos más soñadores y más apoyo popular para esos soñadores.
Otro drama histórico de Buero basado, esta vez, en el Motín de Esquilache bajo el reinado de Carlos III. Nuevamente estamos ante un desplazamiento temporal en lo que a contexto se refiere, pero tratando los temas clásicos de la obra de Buero y llevándolos mediante un paralelismo grotesco con la realidad al momento histórico de la España Franquista; y no sólo aquí acaba, si no que nuevamente, con una habilidad monumental, es capaz de universalizar este hecho histórico en un recordatorio de lo que debería ser nuestro ideal como seres humanos, siendo representado en esta obra bajo el personaje de Fernandita, una especie de personificación en una niña del pueblo español que está empezando a dar sus primeros pasos en ser consciente de su alienación. La edición de Austral Contemporánea además añade muchas notas al pie de página ilustrando el contexto histórico real y los hechos que ocurrieron en ese tiempo.
Estos trabajos me gustan mucho, tanto los tres que he leído de Buero (Las Meninas con Velazquez, o El concierto de San Ovidio con los ciegos) o la de Quevedo de Alejandro Casona, porque son capaces de contar la historia mediante el teatro, mediante únicamente el diálogo, lo que requiere un profundo entendimiento de la persona que se está tratando, puesto que a pesar de conocer la historia, no tenemos el relato día a día de lo que estos personajes históricos decían. Siento que hay un fuerte trabajo de conocimiento y entendimiento, que se ve reflejado en la tremenda calidad que estas obras presentan.
Drama histórico en el que Buero Vallejo rescata la figura de Esquilache. Una obra teatral donde se indaga en la figura del ministro italiano de Carlos III que acabó desterrado tras el famoso motín que llevaba su nombre. Una obra que profundiza en los motivos del motín y que salva la figura del italiano. En el texto se critican ciertos males históricos del pueblo español pues se muestran sus debilidades y sus flaquezas, mientras que a Esquilache se le presenta como a un héroe, si bien, desde una perspectiva muy humana. Se realiza un buen retrato del personaje, acorde a su época. Esquilache representa el ideal del auténtico ilustrado, él también trabaja bajo la doctrina del "todo para el pueblo pero sin el pueblo" pero no porque crea que el pueblo no puede, sino porque cree que todavía está en su minoría de edad. Esquilache, pese a su infortunio, termina al final de la obra representando la ilusión y la esperanza. A diferencia de otras obras como Historia de una escalera, aquí, Buero deja un resquicio para la esperanza. A pesar de la crueldad y del egoísmo, y pesar de que los sueños queden siempre mal parados hay que seguir trabajando en pos de la libertad y de los grandes ideales. Destaco finalmente, que el personaje de Fernandita representa de forma simbólica al pueblo español que Esquilache espera ver algún día pues Fernandita, pese a sus debilidades y a sus bajas pasiones, se muestra al final de libro, como una mujer fuerte capaz de resistir aquello que la pueda corromper. Después de leer esta obra me gustaría investigar más sobre el tema para ahondar en las figuras de Esquilache y de Ensenada y saber quién movía verdaderamente los hilos tras el motín.
De las mejores obras de Buero Vallejo; un drama histórico, enérgico, sobre los tiempos del despotismo ilustrado, tomando como punto central el motín de Esquilache del año 1766. Aunque abra una ventana a las luces y sombras de un mundo (de una España) dieciochesco, es capaz de trasladar a ese espacio remoto de la atemporalidad (en el buen sentido) nuestros conflictos humanos y políticos. No es nunca, nunca, efectista, incluso en su simbología y pese a que el talento de su literatura lo permita con creces. Siempre nos radiografía desde la equidistancia del que narra y no alecciona, y por supuesto, incluso en esta obra que se centra en el marqués de Esquilache (ministro de Carlos III), escucha con igual atención y respeto al pueblo "más pueblo": a las mujeres, a los pobres, a aquellos quienes vivieron en el mayor ostracismo de sus tiempos.
Buero Vallejo es uno de los mejores dramaturgos españoles de la historia, y de entre los temas que cultivó, sus obras históricas son de especial interés. Esta en concreto narra con una precisión y veracidad brillantes la historia del motín de Esquilache; como siempre, lanzando profundos mensajes sociales bajo un velo posibilista. Buenos personajes, un ritmo ágil y un complejo entramado que convierten a esta obra en una gran lectura.
Leer a Buero Vallejo es refrescarte la memoria, es ese escritor seguro de cabecera que tienes que volver si o si. Como siempre, me encanta todo lo que escribe, cómo lo hace, la forma en la que lo expresa. Ahora tenemos otra obra histórica, en este caso del Marqués de Esquilache y su caída... La verdad que me parecen super útiles estos libros para introducir a los niños en la historia a través de la literatura. Me gusta este y el de las Meninas
Una obra tardía de Buero Vallejo (dos actos en vez de sus iniciales tres y en clave épica) donde mira con un escepticismo diferente la figura del ilustrado Esquilache: de su miseria a su presunto esplendor.
3.5⭐ La trama me atrapó en el primer instante en que cogí este drama histórico de Buero Vallejo. Por otra parte, la psicología de los personajes está muy bien construida, así como el giro final que tiene la historia. Podría calificarlo como uno de los clásicos en español que más me ha gustado.
Cuando un gobernante ilustrado pretende reformar un sistema social atrasado, enfrenta una fortísima resistencia, no solamente de los más privilegiados bajo el viejo sistema sino también de sectores del pueblo común. En esta obra histórica, Antonio Buero Vallejo pone en el escenario el "Motín de Esquilache" de 1766, la revuelta que puso fin a las reformas del marqués de Esquilache, el hasta entonces poderoso secretario de hacienda del rey de España Carlos III, condenando al pais a quedarse en el absolutismo ineficiente con que tendría que afrontar los enormes desafíos del fin del siglo xviii — la revolución francesa, las revoluciones en América, etc. La obra tiene mucho movimiento y personajes fuertemente delineados, empezando con las figuras históricas de Leopoldo de Gregorio, marqués de Esquilache, el rey Carlos III, y el marqués de Ensenada. Para representar al pueblo, Buero ha creado los muy memorables personajes de la sirvienta honesta y medio enamorada de Esquilache, Fernandita; su pretendiente, el calesero Bernardo; un ciego que predice el futuro, y otros. Esquilache era extranjero (italiano) y de origen plebeyo, dos motivos de recelo entre la aristocracia; según la obra, era muy culto, inteligente y honrado, pero muy cansado por todos los conflictos y su edad (66 años cuando surgió el motín en marzo de 1766). La obra me gustó por las fuertes presentaciones de estos personajes, y como una manera de aprender más sobre la historia de España y las causas de su inmovilismo en esa época. Era la manera en que Buero, muy crítico con el gobierno de Francisco Franco, pudo soslayar la censura del régimen para invitar al público a reflexionar sobre el absolutismo, las libertades y las pretensiones de reformas para el pueblo pero sin el pueblo.