En esta antologia, ultimo libro que Pellicer publico en vida, la musicalidad de la estrofa pelliceriana viste con amorosa admiracion a los paladines latinoamericanos que cumplieron los ideales de justicia y dignidad con los que resonaba el escritor tabasqueno. Benito Juarez y Jose Marti, Cuauhtemoc y el Che Guevara redimensionan su estatura ante el poeta maravillado que los moldea en imagenes de una magnifica sensibilidad.
Carlos Pellicer fue un escritor, poeta, museólogo y político mexicano.
Como poeta, perteneció a una generación de intelectuales mexicanos que adoptaron el nombre de Los contemporáneos. Corresponde a éstos haber aportado, desde Latinoamérica, un estilo literario de vanguardia. Este hecho adquiere mayor importancia si se tiene en cuenta que México ha adoptado con facilidad influencias extranjeras. En ese sentido, Pellicer no fue sólo un gran poeta, también fue un innovador.
El segundo libro más flojo de Pellicer que he leído hasta la fecha. (Justo después de Reincidencias, su último libro). Este es su penúltimo título antes de fallecer. El último que vio publicado en vida.
Sin paisajes y sin ofrendas turísticas a los ojos. (Acaso salvo el último poema sobre Machu Pichu). Lo más desangelado de este libro es que tiene tintes de elegía en todas sus páginas. Esperaba más con ese título tan sonoro. Lo que hay adentro son poemas exaltados para Juárez, Bolívar, Cuauhtémoc, Teotihuacán, José Clemente Orozco, Vasconcelos, José Guadalupe Posada, etc.
Y por tanto, acaba siendo un florilegio casi patriotero de exaltadas composiciones de cultura... algo digno de publicarse en festividades y aniversarios del Estado Nación que nos pesa en los hombros.
Algún destello viene, eso seguro y no todo es mala noticia en este libro. Particularmente Discurso a Cananea y Palabras y música en honor de Posada.
La primera por ser una gran oda a la huelga de Cananea, con sentimiento y buenhacer, bastante más melódico que otras elegías que uno se encuentra por ahí.
La segunda composición tiene la gracia de imitar a momentos, a las calaveras de día de muertos. Un motivo constante, como se sabe, en los grabados de Posadas.
Y el pueblo se reía de tanta risa que en las calaveras veía, escurridizo, noche y día.
Y entre la risa y el llanto Posada al pueblo miró. Con su bril acusó con vivo y terrible encanto.
Con los Flores Magón y Cananea el pueblo pobre levantó la vista y gritó en la ciudad como en la aldea.
La riqueza en la manos de unos cuantos. Y el que trabaja para los que comen viva de su tristeza y su quebranto.
El grabador del pueblo mexicano tomó partido de las justas iras y puso el corazón entre su mano.
[...]
Habría más qué criticar en cuanto a ciertas cuestiones semánticas, es decir, en la elegía trasluce bastante bagaje político. Pero eso lo dejaré para la retrospectiva de Pellicer.
La edición impecable e inmaculada. ¿Por qué en Goodreads.com le atribuyen el libro a un tal Esbaide Adem Chahin? Misterios... y ¿por qué no puede ser corregido por un usuario? ¡Más misterio aún!
El último libro publicado del autor, a sus 80 años. Una especie de antología de poesía heróica o basada o inspirada en héroes. Me lo encontré en la Librería del Fondo de Cultura Económica y lo adquirí por la casi vergonzosa suma de $10 pesos. Muestra: “Amar también es ser sabio. Y es la alegría triunfante de la envidia y del rencor que puede hallar el corazón que todo lo concede.”