Nadie sabe mucho de Tiffani Figueroa. Se dice que es ex policía y que ahora trabaja por su cuenta. Ha estado casada. Varias veces. Nunca pierde al póquer. No si está sobria. Conduce como un demonio. Se cuenta que estuvo en la frontera, que allí cometió un crimen horrible, pero también que tal vez lo horrible hubiera sido no cometerlo. Se encuentra en paradero desconocido.
Este libro invita a un viaje peligroso por paisajes fronterizos, desolados y fantasmales. Envuelta en una luz extraña e hipnótica, su protagonista se nos presenta desde distintos ángulos, como a través de los fragmentos de un espejo roto. Las historias que lo integran, engarzadas por un sutil entramado, son las piezas de un mecanismo delicado y preciso: amartillado y listo para la detonación.
«Submáquina (…) no es comida rápida sino alta gastronomía literaria. Su lectura por lo tanto no debe ser voraz, sino atenta y gustativa.» (Del prólogo de Fernando Royuela)
Esther García Llovet nació en Málaga en 1963. Realizó estudios de Dirección de Cine y es licenciada en Psicología Clínica. Vive en Madrid desde el año 70. Es guionista de cine documental.
Submáquina es un ensayo de laboratorio de la autora, tremendamente atrevido y transgresor. Se trata de retazos de la vida de la protagonista como inconexos y sin ligazon en una trama general del libro (como suele ser lo habitual); deja pinceladas de lo compleja y variada que puede resultar una vida, pero haciendo trabajar al lector, te hace dudar sobre si estás entendiendo una sola palabra del libro, teniendo que ir marcha atrás releyendo páginas y partes que se quedan atrás, para entender el contexto. Estéticamente la propuesta es interesante y valiente. Es el mejor libro de García Llovet y hay que valorar su esfuerzo, pero no acabó de engancharme.
hi ha moments que és com estar veient una pel·lícula al doble de velocitat, mentre que altres vegades no saps massa bé el motiu de tanta calma, però sense dubte cada capítol és com un tall que no acaba de cicatritzar
Transgresora, visceral y lisérgica. La manera de narrar me ha parecido superoriginal y el ritmo adecuado, un libro refrescante en su planteamiento. Leyendo me sentía como cuando uno ve una de estas pelis experimentales en las que nunca está del todo seguro de comprender lo que está viendo. Normalmente no soy muy fan de historias inconexas de un personaje pero, en este caso, había una narrativa subyacente, por vaga que se me antoje. Con cada capítulo podía uno discernir un poquitito más de Tifa, verla desde otra luz.
Todo este libro está envuelto en un halo críptico e ilusorio, pero con esporádicos visos de realidad y, aunque aprecio este arte, me ha hecho sentirme un poco alejado de la propia narrativa, como si me la contasen y no fuese yo el que la descubriera. Por el momento 3 estrellas, pero este es uno de los que hay que releer.
Que buena eres Esther. Su novelita americana que recuerda (concretamente en el capítulo “seguro”) a la atmósfera de la Santa Teresa de 2666 de Bolaño. Imágenes potentes, personajes tristes y ridículos, que por muy tristes o ridículos que sean, no nos hacen dejar de tomárnoslos en serio. Una huida hacia delante.
This entire review has been hidden because of spoilers.
Reconocible en el ensayo de lo que sería o ya era o siempre será. Algo hipnótico en la creación de ambientes reconocibles y al mismo tiempo fuera de lugar. No será Carver ni Bigas Luna, pero surgen a saber por qué. Tiffa discurre como otros y otras tan suyas, ella misma. Libros que no dejan quieto. El 3,5 sería más preciso.
Estuvieron entretenidos pero varias veces regresé en los relatos y me pregunté si se me había pasado algo o por qué no entendía del todo. También me quedé un poco esperando que las historias se conectaran. Mi historia favorita fue la de la repa, una atmósfera asfixiante y tensa ☠️.
Pd. Por alguna razón, mi mente situó esta historia en alguna frontera de Mx (la de Pogo principalmente).
Una novela que se lee como un libro de relatos. O viceversa. O ni lo uno ni lo otro. Una obra compleja, más interesante que apasionante, que demuestra lo bien que su autora se mueve entre ambientes sórdidos y personajes desamparados.
Los guapos, Gordo de feria, Cómo dejar de escribir, son de lo mejor que he leído de ella. Submáquina es una obra que hace camino. Hay autores-as que escriben su mejor obra al principio, creo que no es el caso.
La autora crea imágenes muy potentes a lo largo de la obra, a costa de descuidar la trama y los personajes. Muchas situaciones no tienen la verosimilitud necesaria para que me enganchara.