Con un enfoque deleuziano, Fermín A. Rodríguez construye una obra “esencial para comprender la geografía imaginaria del interminable y múltiple desierto argentino” (Ricardo Piglia). Un recorrido cabal por la literatura del desierto (desde Humboldt, Hudson y Darwin, pasando por José Hernández, Lucio V. Mansilla, Sarmiento y Rosas, hasta Saer, Aira y Gamerro); por esos textos que proporcionaron las maneras de ver y pensar un espacio que se leía como vacante frente a la ausencia de un estado-nación que lo regulara, pero que no estaba justamente vacío. Este libro es, como afirma su prólogo, “menos una historia que una cartografía de algo que podría haber sido y no fue: uno o varios países coexistiendo en un espacio abierto y sin medida”.
Qué placer leer un estudio literario y cultural tan bien argumentado, con una hipótesis arriesgada y novedosa, un marco teórico explícitamente definido (Deleuze) pero no por eso abrumador de citas de autoridad. Fermín Rodríguez escribe un texto que sigue los patrones de lo que propone leer: curso rizomático, líneas de fuga, desterritorializaciones y reterritorializaciones en los diversos autores, épocas históricas y formas de escribir el desierto. Su hipótesis es que para fundar "una nación para el desierto", con la definitiva conformación del Estado en 1880, había sido necesario fundar, discursivamente, este mismo desierto -que tras una lectura atenta se vislumbra que había sido pensado y escrito de maneras muy diversas. Desde las evocaciones de niñez de Guillermo E. Hudson hasta las fantasías naturalistas de Darwin y Humboldt, el texto se interna en la literatura argentina del siglo XIX (Echeverría, Sarmiento, Zeballos) y en los exploradores extranjeros que recorrieron el país para construir este mapa del desierto que se escabulle una y otra vez, entre la nuda vida de los indios y el poder de un Estado que logra finalmente consolidarse. Un clásico del futuro. Fermín Rodríguez será leído en todos los cursos de Literatura argentina del siglo XIX.