Puede que Lupercia y Basilio se casasen un día enamorados y que se jurasen amor eterno. Lo malo es que, después de varios años, se aburren el uno del otro y llegan incluso a ignorarse. Continúan regentando una mercería especializada en lencería sugestiva y comparten la casa, pero duermen en habitaciones separadas. Ambos deciden comprarse sendos muñecos de silicona que cubran sus respectivas necesidades sexuales. Son dos muñecos de alta tecnología, capaces de moverse por sí solos, de hablar incluso. Un domingo por la tarde, Basilio y Lupercia sorprenden a sus respectivos amantes de silicona haciendo el amor sobre el sofá. ¿Será ésta la nueva clase de adulterio que espera a los hombres y mujeres del futuro? En ese punto empieza una historia que se ofrece al lector como una crítica desenfadada de la mitificación del sexo.
Javier Tomeo estudió derecho y criminología en la Universidad de Barcelona. En los años cincuenta escribió literatura popular (novelas del oeste, de terror, etc..) bajo el pseudónimo «Frantz Keller» para la Editorial Bruguera. En 1963 editó, junto a Juan María Estadella, La brujería y la superstición en Cataluña. Pero no fue hasta unos años después, en el 1967, cuando se publicó su primera novela "seria". Su novela 'El Unicornio', aparecida en 1971, le hizo ganar el premio de novela corta Ciudad de Barbastro. En esa década aparecieron algunos de sus títulos más significativos como ahora "El castillo de la carta cifrada".
En la década de los ochenta se confirmó como uno de los mejores y más personales narradores españoles contemporáneos. En la producción de esos años destaca 'Diálogo en re mayor' y 'Amado monstruo', acaso sus obras más exitosas.
Su universo literario creció en los noventa con la publicación de numerosos libros: El gallitigre (1990), El crimen del cine Oriente (1995), Los misterios de la ópera (1997), Napoleón VII (1999) o Cuentos perversos (2002), entre otros.
En los últimos meses de su vida tuvo múltiples complicaciones de su diabetes y falleció a los 80 años por una grave infección en el Hospital Sagrado Corazón de Barcelona.
El 26 de junio de 2013 se celebró en Barcelona un funeral laico. El 27 de junio fue enterrado en el cementerio de Quicena.
Realmente divertida, hilarante en ocasiones, con cierto toque distópico y una escondida reflexión sobre las relaciones interpersonales, las parejas, la sociedad de consumo y el adocenamiento de una sociedad que da la espalda a la cultura buscando una facilona satisfacción a corto plazo. Aunque podría haberle sacado mucha más punta a las situaciones que plantea, me da la sensación de que el libro está un poco "descafeinado".
Humanos que buscan lo simple (reduciendo el sexo a una necesidad fisiológica, sin abarcar el ritual que lleva de por medio y demás emociones que involucra) y por otro lado «muñecos» que buscan la complejidad; o sea, ir más allá de aquellas funciones simples que se les habían designado: brindar aquel placer sexual a quien funja como su «dueño». No deja de ser una historia que en muchos momentos es inverosímil; sin embargo, esto te lo adelanta el «editor» que va leyendo a la par de ti. Aunque es muy destacable todos los temas que trae a colación, como el sexo en el SXXI, la creciente inteligencia artificial y nuevas tecnologías que ahora nos permiten sustituir lo humano, el deterioro de las relaciones humanas a través del matrimonio y la monogamia así como el apego que genera. Recomendaría esta novela para alguien que busca algo ligero y divertido por leer.
"Y le confesaré finalmente, devolviéndole el original con una reverencia, que mis preferidas continúan siendo las novelas que tratan de nuestra última guerra civil, aunque sea solo por la conveniencia de recuperar y mantener la memoria histórica, suponiendo que nos hayan permitido perderla alguna vez".
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