Desde el primer capitulo nos introduce en la vida de una pequeña que cuenta la historia de como llega al Valle, y allí vive un sin fin de situaciones que la enamoran de la tierra, su herencia y sus creencias. Narrada por la misma pequeña pero de aproximadamente treinta y cinco años nos lleva a conocer la ciudad e incluso una cultura colombiana que muy pocos han explorado, de forma tan vivida y llena de sensaciones que llevan a ver con otros ojos los conceptos que conocíamos como propios. Esto lo logra apoyado en el arte, desde que la narración se convierte en un monumento al detalle hasta el bien logrado ambiente musical que demarca. Nos da vistos de musica de la zona y musica que increíblemente al no ser tan cercana a la cultura, hace al lector sentirla como si lo fuera.