Esta obra es un recorrido personal y desenfadado por las muy variadas bibliopatías, donde los ladrones de libros, los bibliófagos, los biblioclastas y los bibliófilos encuentran por fin quien les haga justicia.
Había oído hablar bien de este libro sobre la bibliofilia, tenía prólogo de Bonilla, pero me ha parecido menos interesante de lo que esperaba. Se trata de un compendio de anécdotas sobre patologías relacionadas con los libros que son adornadas con un tono humorístico bastante limitado, lo que hace muy pesada la lectura. Muchos casos están recogidos de otros libros e incluso de páginas web, y dice mucho que lo mejor del ensayo sean justamente las cuatro o cinco historias inventadas que intercala el autor.