Es entretenido, no se puede negar. A mí siempre me ha gustado todo lo relacionado a Egipto, especialmente lo que tiene que ver con la XVIII Dinastía por lo que cuando ví el título quise leer el libro y la verdad es que me ha decepcionado un poco.
Como historia está bien, te incluye un poco de todo: desde vampirismo, canibalismo, esoterismo, ciencia ficción, romance y erotismo light. Pero toda esa amalgama de géneros unidos en uno, es lo chocante acerca del libro.
Además tiene algunas referencias historicas bastante erróneas, por ejemplo (y esto es piedra angular de la trama) dicen que al comer los cerebros se tranmitían los conocimientos del difunto, y que eso lo desarrollaron hasta CASI convertirlo en arte en el antiguo Egipto, siendo que para los egipcios, el cerebro no tenía ningún valor, ellos creían que la inteligencia y el saber estaban en el corazón, el cual dejaban en el difunto al momificarlo... el cerebro lo desechaban ¡por inútil!
Otra de las cosas, esta es una minucia pero igual es un error, es que dice que la Piedra Rosetta está en el Museo del Louvre cuando en realidad está en British Museum. Champollion quien fue quien decifró los jeroglíficos tuvo que hacerlo en gran parte por medio de fotografías porque los del Museo Británico no quisieron sacar de Inglaterra el antiguo monumento.
En fin, repito que para pasar el rato está bien, pero me hubiera gustao más rigor histórico y menos brincadera de géneros literarios.