“Un escritor es un buitre que se alimenta de conflictos”, en palabras de Alonso Cueto. Alonso Cueto es considerado uno de los escritores más destacados del panorama literario peruano en la etapa post-boom, apoyado por Vargas Llosa, tal y como puede verse en sus conversaciones registradas. Nacido en Lima pero educado hasta los siete años en París y Washington, estudió literatura en Perú, España y Texas. Ha recibido diversos premios entre los que se encuentran el Premio Herralde (2005) por La hora azul. Entre sus novelas destacan además Grandes miradas, Dalia y los perros y Deseo de noche. Interesado por la crueldad, la venganza, la violencia, el erotismo o la culpa—presentes según el autor en cualquier lugar: desde un patio de colegio hasta en el terrorismo—indaga en las zonas oscuras de la psique humana en sus novelas para llegar a conocer las zonas más extremas.
Cuando alguien que viaja, me pregunta ¿Qué quieres que te traíga? Mi respuesta siempre es la misma: Un libro, uno que pienses que no se puede conseguir fácil aquí, algo de algún autor local. Margarita, me hizo esa pregunta antes de viajar a Perú y el resultado fue el libro: “Sueños Reales” del peruano Alonso Cueto. En el prólogo el autor explica la razón del título: “Como los sueños, los relatos de ficción están basados en residuos de la realidad. Al igual que ellos, están procesados por las inquietudes subyacentes de sus autores” Ignoraba totalmente la existencia de Cueto, no obstante que como se informa en el propio libro, Cueto ha publicado en México, en el suplemento “Confabulario” de El Universal y en “Letras Libres”. Se ve que no soy muy lector ni de revistas literarias, ni de suplementos literarios. El libro, que recoge varias de las colaboraciones de Cueto, para éstas y otras publicaciones, fue entonces una oportunidad magnifica de leer textos que de otra manera no hubiera conocido. Como suele ocurrir con los libros que se hacen recopilando artículos de revistas, el nivel es heterogeneo; unas veces porque el autor no siempre escribe con igual habilidad, ni gusto, de todods los temas y otras veces por que al lector no le gustan por igual todos los temas que trata. En el caso del libro de Cueto me encontré con textos sobre autores muy conocidos como Borges y Nabokov, pero ninguno de los dos textos lo recuerdo como novedoso o interesante y eso que apenas hace como unos 4 meses que leí el libro. En cambio hay otros artículos que me llamaron la atención, ya sea por lo singular de la historia que platica o porque me puso en contacto con autores que desconocía. La primera historia, que me viene a la mente ahora, es la de la broma que le hacen al autor de “Platero y yo”, dos peruanos admiradores suyos: José Galvez Barrenechea y Carlos Rodríguez Hübner, quienes deseaban que él les enviara sus libros. Para llamar la atención del poeta, le escribieron bajo el nombre de Georgina Hübner, prima de uno de ellos. Jímenez responde y se inicia así una amistad entre el escritor y el personaje inventado por sus admiradores. El asunto va in crescendo y pronto es ya una correspondencia amorosa. Juan Ramón Jímenez, presa de ese amor, decide viajar a Perú y así lo anuncia a “Georgina”. Los dos jóvenes suspenden entonces las cartas y mandan un cable al cónsul peruano: “Comunique al Poeta Juan Ramón Jímenez que Georgina Hübner ha muerto”. Jímenez no viaja a Perú y escribe el poema: “Carta a Georgina Hübner en el cielo de Lima”. También muy interesante es la narración del encuentro de Kafka con una niña que llora en las calles de Praga, la perdida de su muñeca. “Tu muñeca no se ha perdido, salió de viaje, le explica Kafka. ¿Cómo lo sabes, pregunta la niña. Porque me ha escrito, la consuela el escritor, ella esta muy bien. La niña se reconforta y quiere saber más de su muñeca: ¿Puedes enseñarme la carta, le dice. Claro, mañana a esta misma hora te la mostraré, aquí mismo. Kafka va a su casa y escribe una carta donde la muñeca explica que partió en busca de nuevos aires, pero que extraña a la niña. Esta el pide a Kafka que le vaya mostrando las nuevas cartas que la muñeca le escriba. Durante varios días, el escritor mantiene el juego hasta que finalmente en una de las cartas, la muñeca da la noticia de su matrimonio y del inicio de una nueva vida familiar, con lo cual la niña se conformó. Otra historia interesante es el que se titula: “La segunda vida de Julio Ramón”, platica el crítico peruano que como estudiante en la Universidad de Austin, conocío la noticia de la muerte de Julio Ramón Ribeyro, escribió un texto lamentando su desceso y lo envió a la revista “Debate”, en Lima, solo para enterarse de que la noticia no era cierta. Entonces, Cueto averiguó la dirección de Ribeyro y le envió el texto, explicándole: “Le envio éste artículo pues supongo que pocos pueden leer lo que va decirse de ellos después de muertos” a lo que Ribeyro contestó con humor, citando a Mark Twain: “Las noticias sobre mi muerte son algo exageradas”. Ambos se hicieron amigos y cultivaron esa relación hasta la verdadera muerte de Ribeyro. Uno de los autores que no conocía es Italo Svevo, de quien Cueto reseña pasajes de su vida y del libro “La conciencia de Zeno”, que por cierto no se me antojó mucho leer. En Noviembre lo ví en la FIL de Guadalajara y no me animé a comprarlo. Otro personaje cuya existencia desconocía es Fernando de Szyszlo, pintor peruano, de quien Cueto cita su definición de arte: el encuentro de lo sagrado con la materia” y su definción de la pintura: “El homicidio de un sueño”. Lo describe con admiración como alguien que “ha opinado con regularidad, pasión y lucidez sobre la marcha de nuestro país. Ha marchado por las calles, ha intervenido en debates, ha sostenido sus ideas con la honestidad, la inteligencia y en muchas ocasiones, el humor que se requiere” El artículo final del libro, “El triunfo de la lengua”, me llamó la atención porque maneja ideas muy semejantes a las que desarrollé en mi texto: “La transformación del español por el uso de Internet” publicado en “Para conversar de Ciencia”