Después de darle a la causa criolla los argumentos para derrotar a los españoles en el Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810, y tras una dura campaña al frente del Ejército del Norte, el revolucionario Juan José Castelli es desplazado del poder y muere, solo y empobrecido, de un cáncer de lengua. Con estos datos escuetos y casi alegóricos, Andrés Rivera escribió una novela apasionante, que mereció en 1992 el Premio Nacional de Literatura, y que se ha convertido al mismo tiempo en clásico y best seller permanente de la literatura argentina. Imaginando unos textos desgarrados y escépticos que Castelli escribe en cuadernos privados, e intercalando otras voces y una narración lúcida y precisa, Rivera hace trabajar las huellas históricas en la dirección múltiple de una ficción que restituye lo que la narración original y tendenciosa había ocultado.
Andrés Rivera nació en Buenos Aires en 1928. Hijo de inmigrantes, fue, sucesivamente, obrero textil, periodista y escritor. Prefiere escribir por las mañanas, a mano, en cuadernos y con alguna lapicera de buen trazo. Cuando escribe sigue algunos consejos de Hemingway: releer y corregir una y otra vez los manuscritos. En varias oportunidades ha dicho que para él existen dos tipos de escritores: los que quieren ser escritores y los que quieren escribir.
Castelli se presenta derrotado y retrospectivo, mientras el cáncer de lengua lo iba consumiendo y enmudeciendo. Las nociones de revolución aparecen tan lejanas como el recuerdo de las mujeres en su vida. Se suman voces muy interesantes para dar lugar a una novela corta apasionante que se deja leer de un tirón.
Está tan lleno de repeticiones y preguntas que parece más un ejercicio de escritura que una novela. Aún así es fantástico. La escritura es fascinante. Siento que el estilo es tan bueno que se puede equiparar a lo que para mi es uno de los mejores comienzos de la literatura: "Sombra terrible de Facundo, voy a evocarte...". En cuanto a la historia nos sitúa en un contexto histórico determinado, nos hace adentrarnos en la mente de su protagonista a través de un relato en primera persona. Nos hace conocer sus miedos, los miedos de los que lo rodean (Ángela sobre todo), nos acerca a su dolor. Es de esos libros que fácilmente en una segunda lectura lo entenderías de otra forma y siempre sería excelso.
3.5 Estaba segura de que no me iba a gustar, teniendo en cuenta que no me gustan para nada los libros con poco diálogo y repeticiones, pero sorprendentemente las repeticiones fueron lo que más me gustó. El autor logró escribirlas de forma muy armoniosa que no me resultó molesta, es más, fue prácticamente lo único que me gustó del libro. La trama me resultó muy poco interesante y aburrida, algunas escenas realmente me incomodaron y las salteé. Lo único que me hizo seguir leyendo fue lo poético que sonaba todo; voy a leer más de Andrés Rivera.
Este es el primer libro que leo de Rivera. Impactante. Real. Oscuro. Su prosa es única. Rivera te hace sentir en clima de época, las sensaciones y humanidad de Castelli, y su oscuridad. Un Castelli que redacta, recuerda, su vida de revolucionario. Castelli vive para ver como su soñada revolución es y no es, como esta no cumple con el sueño, se agria y se marchita. Paradojicamente, él, el orador de la revolución, se siente morir de un cancer en su lengua. Enfermo, mudo, contrariado, con pocos amigos, sabe recibir en su casa a Monteagudo, a Belgrano. Recuerda sus enfrentamientos con el virrey, con Liniers, sus conversaciones con Moreno. Todo está teñido de angustia, de fuego de revolución, barro, humedad. Todo es tan argentino que duele. Fascinante historia. La revolución es un sueño eterno, porque nunca será. Es como la muerte que sí es el verdadero sueño eterno.
Novela muy interesante de Andrés Rivera con los cuadernos -y las memorias- de Juan José Castelli, el orador de la Revolución de mayo en Argentina. Escrita en difícil, es una muy interesante aproximación a la historia del sur de América.
Con retazos de humor y una escritura muy particular, a veces cuesta seguir el relato, pues con retazos de humor y una escritura particular (así escribió Rivera), éste se complica. Sin embrago, hay belleza en la prosa de Rivera.
Finalmente, no es menor construir un relato a partir de un par de datos históricos.
Durante muchos años los profesores de historia enseñaban que el 25 de mayo nació la patria y el 9 de julio se declaró la independencia. Primera junta, junta grande, asamblea del año XIII con su consecuente libertad de vientres, la cual sirvió para soslayar la frustración de no poder declarar la abolición de la esclavitud cómo se había pensado en principio. Primer Triunvirato, Segundo Triunvirato, aparece San Martin en escena, Directorio, guerra de la independencia...todo hermoso y feliz con escarapelas por todos lados, con el objetivo de hacer grande la Patria de los héroes de mayo...y un día no sabíamos cómo ni porque federales vs unitarios y Rosas, que era malo malo malo matando gente por todos lados .. siempre tuve la sensación de que algo faltaba ahí. Tuve la suerte de tener un abuelo que amaba la historia y me contaba algo más. Tambien estudié con una profesora que había dejado de lado al viejo Ibañez, y nos daba libros más modernos para estudiar. Así y todo recién en el profesorado descubrí que toda esa construcción que llamamos Patria se hizo a los tiros, a los sablazos, con mucha sangre derramada, la cual no será negociada, y también con idas y vueltas. Tal vez por eso seamos la contradicción que somos como país, declaramos que queremos tener gobierno propio pero usamos la máscara de Fernando VII... (En otro post les contaré que es eso) Sin embargo hubo hombres y mujeres que dieron todo por esa patria/matria como gusten llamarla...uno fue Manuel Belgrano, otro Mariano Moreno...y el que hoy me compete, Juan José Castelli. Este hijo de un veneciano, se recibió de abogado, al igual que su primo, Manuel Belgrano, y también se vio seducido por los vientos de cambio de la época que llegaban desde Francia a través de las ideas de la ilustración y la revolución francesa, eso de libertad, igualdad y fraternidad...que a veces suena a verso que repetimos de memoria... Andrés Rivera, nos presenta un Castelli de vuelta del Alto Perú, dónde fracasó en su misión de liberar a indios y esclavos cómo se había propuesto, fue combatido x la oligarquía alto peruana y vuelve a Bs As, enfermo y abatido. Él, que había sido bautizado el orador de la revolución, que había dado un discurso desde el púlpito en Charcas que escandalizó a los enconmenderos y mineros por su jacobinismo, sufre un cáncer de lengua...parajodas del destino...o el castigo de Dios a los seguidores del maligno (como había catalogado Álzaga a los jacobinos)... Está siendo juzgado por sus crímenes en el Alto Peru, dónde fue a llevar libertad, igualdad y fraternidad, y volvió acusado de depravaciones de todo tipo. Castelli, es ante todo un hombre de su tiempo, un hombre que sueña con ver a su patria libre.. un hombre que no se resignó a cumplir la máxima de San Agustín " la iglesia no sirve para liberar a los esclavos, sino para hacerlos buenos". Por eso hizo esa proclama en el Tahuantinsuyo...liberando a indios y a esclavos . Pero el poder fáctico fue más fuerte, y fracasó. Cómo habría de hacerlo otro argentino casi dos siglos más tarde al tratar de convencer a los campesinos bolivianos de luchar contra los opresores...pero eso, es otra historia. En La Revolución es un sueño eterno, Castelli repasa su vida mientras intenta responder x escrito las acusaciones del tribunal, pues él, el orador de la revolución no puede hablar x el cáncer de lengua... Revive algunos momentos de su vida y enfrenta a sus propios fantasmas, recuerda las mujeres, damas y putas, a las que amo, las batallas que luchó, los enemigos que cultivó y los errores que cometió. Un libro interesante, incómodo por momentos, pero que intenta reconstruir la psicología de uno de los protagonistas de la Revolución de Mayo. Me gustó mucho. Es corto, pero intenso, cómo esos cafés ristretto, que empezas a tomarlo y no te gustan al principio pero que cuando lo terminas decís, mmmm que rico café...
Yo invitaría a todos a leerlo. Mi puntaje: 5 Marinas
El vocero de la revolución de mayo asediado por un cáncer de lengua. El hecho detenta un poder metafórico que es explotado por el autor con una lírica notable.
La novela también es una bajada a tierra, al plano concreto, humano, de algunos hitos fundacionales de la historia argentina, lo que posiblemente constituya su mayor mérito como pieza literaria. En lo personal es lo que más disfruté.
He leído algunos comentarios que cuestionan recursos utilizados por el autor, entre los que se destaca el de la repetición. Si bien es cierto que la misma tiene una marcada incidencia en la lectura, entiendo que se aplica a la obtención de una lírica particular y a la generación del clima de toda la obra. No niego que pueda molestar, pero tampoco creo que incida en detrimento de una narrativa que parece muy bien lograda.
Algunos subrayados:
—Usted puede hablar —dice el doctor Cufré—. El arte de curar sabe poco del hombre y de sus males. El arte de curar sabe que el hombre es el signo abstracto de la salud y la fuente inagotable de la enfermedad. Eso sabe. Y es muy poco. Nada, casi. ... Castelli, ¿qué soñaste?, le preguntó, anoche, María Rosa. Castelli, boca arriba en la cama, abrió los ojos a la oscuridad del dormitorio, y llevó su mano, la que no escribe, hasta la entrepierna desnuda de María Rosa: La sintió húmeda y tibia. ¿Soñé?, preguntó Castelli, la mano que no escribe, húmeda y tibia, en el vientre desnudo de María Rosa, allí donde, para las yemas de los dedos, para la piel de la palma de la mano, todo era sumiso y previsto. ... ¿Qué nos faltó para que la utopía venciera a la realidad? ¿Qué derrotó a la utopía? ¿Por qué, con la suficiencia pedante de los conversos, muchos de los que estuvieron de nuestro lado, en los días de mayo, traicionan la utopía? ¿Escribo de causas o escribo de efectos? ¿Escribo de efectos y no describo las causas? ¿Escribo de causas y no describo los efectos? Escribo la historia de una carencia, no la carencia de una historia. ... Soñó que lo velaban. Su ataúd estaba vacío, y quienes lo velaban no sabían que el ataúd estaba vacío. ... ¿Quién escribe las preguntas que escribe esta mano? ¿El orador de la Revolución? ¿El representante de la Primera Junta en el ejército del Alto Perú? ¿El lengua cortada? ¿Quién de ellos dicta estos signos? ¿Acaso alguien que no es ninguno de ellos? ... ¿Qué juramos allí, en el Cabildo, de rodillas, ese día oscuro y otoñal de mayo? ¿Qué juró Saavedra? ¿Qué Belgrano, mi primo? ¿Y qué el doctor Moreno, que me dijo rezo a Dios para que a usted, Castelli, y a mí, la muerte nos sorprenda jóvenes? ¿Juré, yo, morir joven? ¿Y a quién juré morir joven? ¿Y por qué? ... ¿Juré, de rodillas en la sala capitular del Cabildo, que no iría más lejos que mi propia sombra, que nunca diría ellos o nosotros? Juré que la Revolución no sería un té servido a las cinco de la tarde. ... Entre tantas preguntas sin responder, una será respondida: ¿qué revolución compensará las penas de los hombres?
📚 Juan José Castelli, el orador de la revolución, cae en desgracia. Esta novela cuenta sus reflexiones, miedos, dolores, amores y rencores en la soledad de sus últimos días, pobre y enfermo.
📖 De prosa envolvente que, con reiteraciones y aire poético, nos hace volver sobre ideas e imágenes que invitan a pensar, esta obra crece con la convicción de que conocer y pensar el pasado es indispensable para comprender el presente. Así, expone la ironía que entraña que un cáncer de lengua silenciara a quien ejerciera, a viva voz, el poder de su palabra y muestra una constante: el triste final de uno de aquellos que soño lo mejor y recibió lo peor, la soledad y la difamación.
📖 Corta, reflexiva, dolorosa y profunda. Alternando la 1ra y 3ra persona en el recorrido de "dos cuadernos de tapas rojas", nos dice que la revolución es un sueño eterno porque sin memoria y con intereses mezquinos no se concretará nunca, quedará relegada por la esclavitud y el autoritarismo.
En un eterno retorno, hasta aprender o seguir padeciendo. ¡Más que recomendable, de lectura necesaria!
«Castelli -escribe Castelli-, leé lo que escribís. Y no llorés. Tachá las líneas que escribiste entre paréntesis: deberías saber, ya, que estos tiempos no propician la lírica. Estás mudo en un pozo negro más fétido que tu boca. No, no es un pozo negro. Es el más grande quilombo que el mundo haya conocido nunca y al que bautizaron con el nombre de Buenos Aires. Basta, Castelli, escribe Castelli.»
«Hombres como yo han sido derrotados, más de una vez, por irrumpir en el escenario de la historia antes de que suene su turno. Esos hombres, que fueron más lejos que nadie, en menos tiempo que nadie, ingresaron al mundo del silencio y la clandestinidad: esperan que el apuntador les anuncie, por fin, que sus relojes están en hora. Pero hombres como yo, cualquiera sea la hora de sus relojes, no tienen la malsana costumbre de olvidar a sus enemigos.»
«En esas desveladas noches de la que te hablo, pienso, también, en el intransferible y perpetuo aprendizaje de los revolucionarios; perder, resistir. Perder, resistir. Y resistir. Y no confundir lo real con la verdad.»
Creo que tendría que volver a leer para entenderlo del todo. No es la clase de género que estoy acostumbrada a leer pero me gusto mucho que se situara en mi país, en mi ciudad, y en mi historia. En la historia de la revolución Argentina. Es un libro apasionante, pero creo que para leerlo y comprenderlo al 100% se necesitan de dos lecturas. Va es lo que yo pienso.. capaz si estuviera más acostumbrada a este género no hiciera falta. Es un libro que me resultó muuuy repetitivo. Creo que porque así es la prosa del autor, pero aveces eso me resultaba muy aburrido. Es una fuerte crítica a la sociedad de aquella época y me encanta. Leemos lo que Castelli intenta decirnos a través de sus palabras y como fue su agonía por el cancer de lengua. Quiere dejar plasmado todo lo que ya no puede decir. Una persona cuestionable quizás por aspectos de su vida, un mujeriego, pero con una historia bastante intrigante. La historia de nuestra querida Argentina.
"Juan José Castelli: el orador de la revolución" nos presenta fragmentos de los cuadernos o diarios de sus últimos días, mientras luchaba contra el cáncer de lengua. A pesar del sufrimiento, Castelli sigue viviendo y recordando.
Aunque no se encuentre entre mis obras predilectas, debo admitir que no es un mal libro. Al principio me resultó confuso, pero luego logró agradarme. El relato transmite una profunda tristeza, ya que el personaje se encuentra en una situación penosa a pesar de todo lo que hizo en pos de la libertad, viéndose privado casi por completo de poder disfrutarla.
Este libro me lo pidieron en la carrera y no esperaba mucho mas que un recorrido histórico sobre aquella época y fecha trascendental del país argentino. Al final me encontré con una historia con sabor agrio, mucha reflexión y cierto toque satírico.
Es una obra muy potente que puede llegar a marcarte.
Con una narrativa alta y un sello característico de Rivera en la repetición de frases y lugares, la novela hace una visita a la revolución argentina a través de dos cuadernos escritos por Castelli, El Orador de la Revolución.
"Castelli se pregunta dónde están sus palabras, qué quedó de ellas. la revolución -escribe Castelli, ahora, ahora que le falta tiempo para poner orden sus papeles y responderse- se hace con palabras. Con muerte. Y se pierde con ellas. "
Las preguntas sin respuestas se plantean insistentemente a lo largo del libro. Un Aura de nostalgia con sabor a derrota invaden la lengua con cancer de Juan José Castelli apodado otrora el orador de la revolución, y que ya no habla. Solo escribe y piensa y recuerda…
Considero que hay poca literatura que se ha escrito sobre nuestros próceres. Me encanta la mezcla de la pluma de Castelli y la incidencia del autor. Quizás hubiese estado bueno menos sexo en el libro pero qué sé yo, es parte de lo humano.
Bueno, lo más interesante de esta novela fue la manera en la que está narrada, a través de un diario en el que se ve como aparecen varios Castellis y como se va repitiendo un ciclo con las mismas fórmulas que cobran otro significado según el contexto en el que se las inserta.
Más que nada es un libro recomendado para quienes gustan de la historia, más aún si es de un personaje histórico y más si argentino. Si no, creo que podría ser un poco pesada de leer. De todas formas fue disfrutable.
Excelente! Con una prosa indiscutiblemente bella, desenmascara a los próceres de la historia y los convierte en humanos: con sus dudas, arrepentimientos, erotismo y vulgaridades. Magnifico para repensar la historia y entender que no hay una sola, y esta siempre tiene sus interpretaciones, idas y vueltas. "Juré que la Revolucion no sería un té servido a las cinco de la tarde" p 174
Lo leí en la escuela secundaria por primera vez y era de entender que no me haya gustado. Es un libro que necesita que se le preste más atención a la forma que al contenido y en las escuelas sólo enseña a leer el contenido. Releerlo ahora prestando atención al artificio literario fue revelador: la literatura es el único discurso capaz de inscribir bajo su propia lógica a los otros discursos sociales, creando un saber sobre sí y sobre el mundo, dando cuenta de que el lenguaje es capaz de construir otros mundos.
Juan José Castelli se está muriendo de cáncer de lengua, pero su fuego interno no se apaga, y aparece evocado en distintas instancias de su tempestuosa vida política y militar. Narrado con la mesura habitual de Rivera, es una radiografía de uno de los hombres más radicalizados del nacimiento de la Argentina.
La revolución quedo en el pasado y Castelli tiene que sobrevivir. El autor cuenta el libro de una forma rara pero atrapante donde uno termina metiendose en el triste personaje que lucha por sobrevivir.