Las historias siendo reales son dignas de cualquier guión cinematográfico. Persecuciones, escapes y escondites inverosímiles hacen parte de las historias, pero lo más impactante es el trabajo de inteligencia: la tenacidad, la perseverancia, el sacrificio y la valentía de los agentes.
Uno de los casos es el de un agente que pasó más de tres meses en frente de una casa bogotana como un habitante de la calle. No se bañaba, comía las sobras de los comensales de un restaurante y dormía en el piso. El personaje fue clave para la captura de ‘Martín Sombra’, miembro de la cúpula de las Farc.
Otra de las historias es la de un policía que se convirtió en descargador de camiones y se deslomó como uno de ellos al trabajar. El sacrificio lo hizo para acercarse a alías ‘El Paisa’, otro jefe guerrillero.
También, una agente femenina se disfrazó de campesina en su búsqueda de información y para no despertar sospechas de sus vecinos guerrilleros labró la tierra en un aislado paraje rural.
"La entrega y la vocación de esos policías va más allá de la imaginación", comenta Castro, quien también destaca de los protagonistas de su libro "el talento y la malicia indígena que aquí sobra", agrega.
El libro muestra, además, cómo los narcotraficantes pagaron a los jefes paramilitares un promedio de cuatro millones de dólares por los frentes que estos manejaban, y el autor no pasa por alto que en las fuerzas de seguridad hay hombres comprados por los bandidos.
Muy buen libro de actualidad