El hombre que amaba a los perros Quotes

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El hombre que amaba a los perros El hombre que amaba a los perros by Leonardo Padura
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El hombre que amaba a los perros Quotes Showing 1-30 of 86
“true human grandeur lay in the practice of kindness without conditions, in the capacity of giving to those who had nothing, but not what we have left over but rather a part of what little we have—giving until it hurts without practicing the deceitful philosophy of forcing others to accept our concepts of good and truth because (we believe) they’re the only possible ones and because, besides, they should be grateful for what we give them, even when they didn’t ask for it.”
Leonardo Padura, The Man Who Loved Dogs
“la verdadera grandeza humana está en la práctica de la bondad sin condiciones, en la capacidad de dar a los que nada tienen, pero no lo que nos sobra, sino una parte de lo poco que tenemos.”
Leonardo Padura Fuentes, El hombre que amaba a los perros
“descubrir lo fútil de todos los orgullos humanos y la dimensión exacta de su insignificancia cósmica ante la potencia esencial de lo eterno.”
Leonardo Padura Fuentes, El hombre que amaba a los perros
“La ansiedad pronto cedió lugar al desencanto ante un fiasco previsible.”
Leonardo Padura Fuentes, El hombre que amaba a los perros
“Pero el revolucionario verdadero empieza a serlo cuando subordina su ambición personal a una idea. Los revolucionarios pueden ser cultos o ignorantes, inteligentes o torpes, pero no pueden existir sin voluntad, sin devoción, sin espíritu de sacrificio.”
Leonardo Padura Fuentes, El hombre que amaba a los perros
“tantos deseos de que se quedara como de que se fuera. Volver”
Leonardo Padura Fuentes, El hombre que amaba a los perros
“It’s terrible to confirm that a system born to rescue human dignity has resorted to rewards, glorification, the encouragement of denunciations, and feeds on everything that is humanly vile. I feel the nausea rise in my throat when I hear people say: they’ve shot M., they’ve shot P., shot, shot, shot. The words, after hearing them so much, lose their meaning. The people say them with greater calm, as if they were saying: we’re going to the theater. I, who lived these years in fear and felt the compulsion to denounce (I confess so with terror, but without any feeling of guilt), have lost in my mind the brutal semantics of the verb ‘to shoot’ … I feel that we’ve reached the end of justice on earth, the limits of human dignity.”
Leonardo Padura, The Man Who Loved Dogs
“Entusiasmado por la posibilidad de convertir el trotskismo en una fuerza política dentro de la izquierda francesa, Molinier había puesto su devoción, su fortuna y su familia al servicio del proyecto, y mientras él luchaba en París por buscar nuevos adeptos, su esposa, Jeanne, se había convertido en la corresponsal entre el secretariado atendido por Liova y los simpatizantes trotskistas en Europa.”
Leonardo Padura, El hombre que amaba a los perros
“Lentamente, con toda mi cautela y paciencia, traté de construir una relación diferente con mi hermano y poco después llegaría a sustituir mi primitivo sentimiento de lástima por una justificada admiración, debida al modo en que él estaba enfrentando su condena: luchando. (Todo lo contrario a lo que yo hubiera hecho, a lo que yo había hecho.) William había admitido la expulsión por dos años de la Escuela de Medicina, pero reclamaba su derecho a seguir sus estudios universitarios, pues ningún reglamento ni ley se lo impedía.”
Leonardo Padura, El hombre que amaba a los perros
“Si la Revolución por la que había combatido se prostituía en la dictadura de un zar vestido de bolchevique, entonces habría que arrancarla de raíz y sembrarla de nuevo, porque el mundo necesita revoluciones verdaderas.”
Leonardo Padura Fuentes, El hombre que amaba a los perros
“Os homens fazem a sua própria história; contudo, não a fazem de livre e espontânea vontade, pois não são eles quem escolhem as circunstâncias sob as quais ela é feita, mas estas lhes foram transmitidas assim como se encontram”
Leonardo Padura, El hombre que amaba a los perros
“El amor es un lastre y un lujo que nosotros no podemos darnos.”
Leonardo Padura Fuentes, El hombre que amaba a los perros
“A vida é uma vertigem e cada qual deve gerir a sua.”
Leonardo Padura, El hombre que amaba a los perros
“la más burda de las mentiras, dicha una y otra vez sin que nadie la refute, termina por convertirse en una verdad.”
Leonardo Padura, El hombre que amaba a los perros
“Mientras, Ramón, el fantasma, conjugaba el verbo esperar en todos los tiempos y modos posibles y sentía cómo la vida pasaba por su lado sin dignarse mirarlo.”
Leonardo Padura Fuentes, El hombre que amaba a los perros
“The strictly theoretical and so attractive dream of possible equality had been traded for the worst authoritarian nightmare in history when it was applied to reality, understood, with good reason (more, in this case), as the only criterion of truth.”
Leonardo Padura, The Man Who Loved Dogs
“Μετά την τρίτη ανάγνωση χρειάστηκε να καθαρίσει τα γυαλιά του, τρίβωντάς τα με την άκρη της ρώσικης πουκαμίσας του, σαν να ήταν τα κρύσταλλα οι πραγματικοί υπεύθυνοι για τον θολό τρόπο με τον οποίο καταλάβαινε ορισμένες λέξεις που του φαίνονταν οδυνηρές αλλά όλο και πιο ξεκάθαρες.”
Leonardo Padura Fuentes, El hombre que amaba a los perros
“Nueve años de marginación y ataques habían conseguido convertirlo en un paria, un nuevo judío errante condenado al escarnio y a la espera de una muerte infame que le llegaría cuando la humillación hubiese agotado su utilidad y su cuota de sadismo.”
Leonardo Padura, El hombre que amaba a los perros
“—Es más complicado que el hambre, Dany. Perdieron la fe y se escapan. Es bíblico, un éxodo bíblico..., una fatalidad.”
Leonardo Padura, El hombre que amaba a los perros
“In that instant I regretted my indiscretion, and I have never really known if it was a form of compensation of because I needed to vomit up my pent-up anger that I did something unusual for me and told him about the ups and downs my family had experienced in the previous two months since my younger brother controversially came out a homosexual. I unleashed all the resentment I felt toward my parents for having punished the kid so cruelly. As I spoke, I noted that I had been so obtuse that until that exact moment, as I confided the details and feelings I hadn't even revealed to my wife to a person I barely knew, I had concentrated my resentment on my parents' attitude because in reality I had been ignoring the true origins of what had happened: the persistence of an institutionalized homophobia, of an extended ideological fundamentalism that rejected and repressed anything different and preyed on the most vulnerable ones, on those who don't adjust to the canons of orthodoxy. Then I understood that not just my parents but I myself had been the pawn of ancestral prejudices, of the surrounding pressures of the time, and, above all, the victim of fear, as much as or more (without a doubt, more) than William. I felt a certain rancor toward my brother, precisely because it was my brother who had been declared a faggot: I could understand and even accept that two professors may have gone the other way, but this wasn't the same as knowing - and having others know - that the one who went the other way was my own brother.

pp. 175-176”
Leonardo Padura Fuentes, El hombre que amaba a los perros
“In just a few weeks, Soldier 13 became aware of a mutation in the colors of his consciousness. As the theoretical classes were filling his brain with philosophical, historical, and political arguments to make his faith unbreakable, the sessions with the psychologists were draining his mind of the deadweight of experiences, memories, fears, and illusions forged of the course of a life of a past that he detached himself from as if they were skinning him. He was overwhelmed to see how his personal history was becoming a foggy haze and how even recent events, like Kotov's last recommendations before he returned to Spain, seemed to diffuse that he sometimes asked himself if he hadn't lived them in another remote and murky existence.

During those months was when Ramon really began to stop being Ramon and only became him against when the man they were turning him into was suffocating and, to save him, the former Ramon Mercader had to come to the surface. Or whenever they ordered him to go out and get some sun. But he was never again the same Ramon Mercader del Rio.

p. 208”
Leonardo Padura Fuentes, El hombre que amaba a los perros
“Las promesas que nos habían alimentado en nuestra juventud y nos llenaron de fe, romanticismo participativo y espíritu de sacrificio, se hicieron agua y sal mientras nos asediaban la pobreza, el cansancio, la confusión, las decepciones, los fracasos, las fugas y los desgarramientos.”
Leonardo Padura Fuentes, El hombre que amaba a los perros
“La España que Ramón había encontrado hervía a fuego lento, esperando que alguien pusiera leña seca para que las llamas subieran al cielo: era un país adolorido que pugnaba por sacudirse los lastres del pasado y las frustraciones del presente.”
Leonardo Padura, El hombre que amaba a los perros
“muchas veces me he preguntado si yo no he sido especialmente escogido por la hija de puta providencia: si al final no he resultado algo así como una cabra marcada con el designio de recibir todas las patadas posibles.”
Leonardo Padura Fuentes, El hombre que amaba a los perros
“La España que Ramón había encontrado hervía a fuego lento, esperando que alguien pusiera leña seca para que las llamas subieran al cielo: era un país adolorido que pugnaba por sacudirse los lastres del pasado y las frustraciones del presente. El dictador Primo de Rivera acababa de dimitir, y los monárquicos y los republicanos habían desenvainado sus espadas. Los sindicatos, dominados por socialistas y anarquistas, habían multiplicado su fuerza, pero, en comparación con Francia, los comunistas todavía eran pocos y, como cabía esperar en un país casi feudal y horriblemente católico, mal vistos, frecuentemente perseguidos. La”
Leonardo Padura, El hombre que amaba a los perros
“puede engendrar tanto odio sin correr el riesgo de que en algún momento se le desborde encima el recipiente, que fue lo que pasó cuando murió. Por”
Leonardo Padura Fuentes, El hombre que amaba a los perros
“El problema es que quienes deciden por nosotros decidieron que estaba bien un poco de democracia, pero no tanta... y al final se olvidaron hasta del poco que nos tocaba, y toda aquella cosa tan bonita se convirtió en una comisaría de policías dedicados a proteger el poder.”
Leonardo Padura, El hombre que amaba a los perros
“la más burda de las mentiras, dicha una y otra vez sin que nadie la refute, termina por convertirse en una verdad. Y había pensado: quieren acallarme, pero no van a conseguirlo.”
Leonardo Padura, El hombre que amaba a los perros
“La vida [...] es más ancha que la historia. Gregorio Marañón, Historia de un resentimiento”
Leonardo Padura Fuentes, El hombre que amaba a los perros
“Pois o sacrifício individual é muitas vezes a lenha que se queima na pira da revolução.”
Leonardo Padura, El hombre que amaba a los perros

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