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The Old Man and the Sea
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Club de Lectura > El viejo y el mar (julio-septiembre 2013)

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Literautas | 55 comments Mod
En este apartado se realizarán los comentarios y debates del club sobre la lectura de la novela "El viejo y el mar".

Calendario de lectura:

Del 15 al 25 de julio: tiempo para conseguir el libro y empezar a leerlo.

Del 25 de julio al al 15 de agosto: primera mitad del libro (como cada edición tendrá distinto número de páginas, mira antes de comenzar cuántas páginas tiene la tuya y divídela por dos para saber hasta dónde tendrás que leer en cada etapa del club).

Del 16 al 29 de agosto: segunda mitad del libro.

Del 30 de agosto al 14 de septiembre: análisis y comentarios sobre el libro en general.

¡Feliz lectura!


message 2: by Iria, Moderadora (last edited Jul 30, 2013 01:02AM) (new) - rated it 5 stars

Iria Teijeiro (irialopezteijeiro) | 37 comments Mod
¡Hola a todos!

Toca comentar la primera parte de este libro, aunque no me extenderé mucho para no chafar nada a los que todavía no la hayáis leído. Que es pronto y hasta el 15 de agosto tenemos tiempo. :)

Esta debe de ser la séptima o la octava vez que leo este libro y, sin embargo, hay partes que siguen sorprendiéndome por su sencillez y su maestría.

Precisamente es en las primeras páginas donde está una de mis partes favoritas del libro. Me encanta cómo Hemingway introduce la historia y el personaje del viejo.

La primera frase del libro "Era un viejo que pescaba solo en un bote..." suena a cuento de los de "érase una vez", pero en tono amargo y triste. Además, desde esa primera frase la historia centra toda la atención en el personaje del viejo. Mucho más eficaz que haber comenzado con algo como "El alba clareaba ya en la aldea de pescadores, mientras los botes...". ¿No os parece?

Otra cosa que me encanta de este comienzo es la descripción del viejo. Esa que dice "El viejo era flaco y desgarbado, con arrugas en la parte superior del cuello..."

La descripción no se centra en los detalles superficiales, sino en aquellos que hacen al viejo diferente y lo definen al mismo tiempo que nos cuentan la historia de su vida: las cicatrices en las manos por manipular las cuerdas sujetando grandes pecios, las manchas del sol... Es un hombre que se ha pasado la vida en el mar.

Y como broche final, el cierre de esa descripción: "Todo en él era viejo, salvo sus ojos: y estos tenían el color mismo del mar y eran alegres e invictos". Si se suele decir que los ojos son el espejo del alma, en el caso de este personaje este dato nos dice mucho. :)

Bueno, y paro ya que no quería extenderme demasiado para comenzar, pero al final me he enrollado un montón.


message 3: by Ivan (last edited Aug 11, 2013 05:25PM) (new) - rated it 4 stars

Ivan Ruiz (ivanrumar) | 38 comments Buenas,

Solo comentaré la primera mitad del libro, aunque lo leí entero en dos tardes. Primero de todo, me ha sorprendido lo sencillo y a la vez lo bien escrito que está. No sé, siempre que abordo un clásico de la literatura rezo para no perderme en la retórica. Pero cuál fue mi sorpresa. El lenguaje que maneja Hemingway es sencillo. El léxico es bastante especializado, sí, pero te da igual por lo bien escrito que está. Y lo que más me ha gustado es que con ese lenguaje sencillo es capaz de construir frases memorables como la descripción del viejo que comentaba Iria y articular a la perfección el microcosmos del pescador.

Argumentalmente, me ha parecido simple. Toda la narración está al servicio del mensaje que nos quiere transmitir Hemingway: persiste en tus objetivos, no dejes escaparlos por complicados que sean. La metáfora del pez, genial. Y hasta aquí puedo leer. Ese es el mensaje en la primera mitad. Quizás se hace un poco tedioso, redundante, pero eso ya es cosa de la segunda parte, que ya comentaré más adelante.

Y bueno, yo también espero a ver qué comentáis para extenderme más. Un saludo!


message 4: by Canela (new)

Canela (goodreadscomcanegami) | 64 comments Hola... yo empece hoy el libro porque me uni apenas hace unas semanas al grupo y estaba con otro libro, y voy por el 24% del mismo... y me pasa que por un lado me intriga, y me gustan ciertas cosas de la forma de escribir de Hemingway, como algunas que menciono Iria, pero por otro lado me parece un poco tedioso, y probablemnte si no estuviera en este club de lectura, lo hubiera dejado de leer... alguno de lo que lo leyo o lo esta leyendo me recomienda que el libro vale la pena leerlo?...


Ivan Ruiz (ivanrumar) | 38 comments A mi me gustó, pero entiendo lo que comentas. Si esa es tu impresión, no creo que cambie en el transcuroso de lo que queda.

Un saludo Pucashy!


message 6: by Canela (new)

Canela (goodreadscomcanegami) | 64 comments Ivan wrote: "A mi me gustó, pero entiendo lo que comentas. Si esa es tu impresión, no creo que cambie en el transcuroso de lo que queda.

Un saludo Pucashy!"


Gracias por responder!!.. como soy cabeza dura llegue a la mitad del libro... y tengo un par de comentarios que no se si vas a compartir.

1. no se si soy yo, pero el pez ese que el viejo sigue sigue me resulta algo muy simbólico... no como un viejo pescador que persigue un pez.

2. hay frases como dice Iria que son muuy buenas.

3. me dio mucha impresion la parte en que el viejo se corta la mano y le da un calambre y lo que dice con respecto a los calambres...

Llegue recien a la mitad, y creo que a pesar de que me parezca pesado voy a llegar al final... dicen que es un clásico y un muy buen libro, como no es actual puede ser por eso que la lectura canse, pero no significa que no valga la pena.


Ivan Ruiz (ivanrumar) | 38 comments Referente al punto 1, estoy totalmente de acuerdo contigo. Desde que se hace a la mar que todo es una metáfora, de que debemos persistir en nuestros objetivos por difíciles que sean de cumplir. Si lo analizas fríamente es un libre a merced de ese mensaje, más que un libro donde ocurran muchos hechos o tenga un argumento apabullante. Si fuese más extenso, me aburriría y me quejaría en este sentido. Pero al ser tan corto se adapta a su función: transmitir dicho mensaje.

Como has dicho, una lectura que vale la pena.


message 8: by Canela (new)

Canela (goodreadscomcanegami) | 64 comments Es verdad que muchas veces uno lee un libro en diferentes momentos de su vida, porque en cada uno puede significar algo diferente, y me parece que este particularmente es uno de esos.
Es la primera vez que lo leo, y lo que me significa para mi hasta ahora, es como vos decis, de que hay que persisitir en nuestros objetivos, y por momentos, me daba la sensacion de que el pez ese grandote que se empecinaba en seguir, era un pez como tantos otros en el mar, puede ser que un poco mas grande, que con colores diferentes ( o se lo imagaba el que era diferente) y sin embargo, lo seguia queriendo atrapar a pesar de todo.. y enrealidad lo que tiene de especial, no es el pez en si, sino que PARA ÉL el pez es especial....
a veces en la vida, todo te prueba que no hay que empecinarse con algo.. una cosa es persistir y otra ser testarudo, sin embargo, a veces por más que vemos que hay un montooon de otros peces en el mar, que hay un monton de otros tipos, de otros colores, seguimos persiguiendo a ese que para nosotros significa algo.. y eso es lo importante, lo que representa ese pez para nostros. Ya sea el pez un objetivo, un trabajo, un sueño, una persona... diferente pez, mismo significado.
Definitivamente, libro recomendable.


message 9: by Maricarmen (new)

Maricarmen Serrano | 1 comments No he querido investigar ni leer ningún análisis de estudiosos de la obra de Hemingway para no contaminar mi visión sobre mi primer acercamiento a este autor. Por el momento me parece una historia triste en el que se refleja como la sociedad arrincona a los viejos como inservibles. Esta visión correspondería a las primeras páginas en las que aparece el muchacho tomando la iniciativa de la acción.
La lucha del viejo con el pez es a la vez la lucha del viejo por ocupar el lugar que le corresponde en la sociedad. El viejo necesita pescar ese pez para demostrarse a sí mismo y a sus paisanos que todavía puede hacerse cargo de su subsistencia. Ya no es tan fuerte pero tiene los conocimientos (experiencia) para lograrlo.


Cocoa Books (cocoabooks) | 5 comments He leído hace tiempo este libro, aunque lo tengo suficientemente fresco como para comentar sobre él aún cuando no me lo he releído. Me lo leí por varias razones: por ser un clásico y porqué quería leer algo del gran Hemingway. En cuanto a la forma... no tengo nada que objetar: es una obra de arte. Su sencillez y los mensajes que transmiten (mensajes a través de los cuales he entendido -y por ende no repetiré- lo mismo que Iván)convierten a El viejo y el mar en una obra de necesaria lectura y es lo que consiguió que me acabase el libro. Eso, y el hecho de que no me gusta dejar lecturas a medias. Pero al igual que se ha comentado anteriormente, puede resultar tedioso. Es corto, pero a mi en su momento me costó semanas leérmelo. La trama se me hizo muy lenta y pesada.

Me ha encantado tu comentario, Maricarmen. Yo había pensado algo por el estilo pero sin llegar a darle forma a mis pensamientos, y tu comentario ha sido el punto y coma que necesitaba.


message 11: by Ivan (last edited Aug 19, 2013 05:01PM) (new) - rated it 4 stars

Ivan Ruiz (ivanrumar) | 38 comments Yo también estoy de acuerdo con lo que comentas, Maricarmen. En mi caso ni siquiera había caído en eso, y ahora que lo pienso me parece del todo coherente. También me parecen acertadas las observaciones que señala Canela y Cocco.

Y creo que coincidimos unos cuantos en que, por encima de lo entretenido que pueda ser la forma en que se nos presenta el mensaje, es un gran libro a lo que fondo se refiere.


Jose Antonio | 8 comments Hola a todos,
He leido el libro completo en tres tardes sin detenerme y me parece magnifico, al igual que la traducción con todo el vocabulario cubano. Para mí un personaje clave es el muchacho que muestra una sensibilidad para con el viejo maravillosa, creo que el chico nos representa un poco al lector que impotente asiste a la lucha del viejo y sus lamentos por su mala suerte.


message 13: by Osney (last edited Sep 05, 2013 05:37PM) (new)

Osney | 7 comments BUENAS NOCHES AMIGOS, AQUÍ LES VA UNA PARTE DE MI COMENTARIO SOBRE "EL VIEJO Y EL MAR".

Se sugiere, antes de entrar en contradicción o en acuerdo con lo definido por el autor de este trabajo, leer, en un antes-inmediato o después-inmediato la obra “El viejo y el mar” de Ernest Hemingway.

Cuando se quiera comentar sobre una obra literaria Gonzalo Martín Vivaldi nos recuerda que la crítica debe destacar tanto lo positivo como lo negativo, en cambio la censura se refiere solo a lo que resulte funesto. Se sabe entonces que, crítica y censura están especialmente dirigidas al escritor.
Si elogiamos lo positivo, el que escribe no debe envanecerse. Si elogiamos será solo para estimularlo en la búsqueda de la perfección. En caso contrario, si resaltamos lo negativo, mejor será que no se enoje y reciba nuestra censura con voluntad autocrítica, pues la censura bien intencionada sirve de provecho al que escribe y a todos los que se proponen hacerlo.
El elogio solo tiene sentido si llega a oídos del escritor, en cambio, la censura de un lector debe preocuparle a todo escritor para evitarse el mismo tropezón.
Dicho esto, a partir de ahora no pretendo, ni arrebatar premios ni oscurecer fama. Solo diré, desde mi posición de lector, con palabras y estilo propio, las causas de mis muecas y mis bostezos.
Los invito entonces, futuros escritores, a subir al bote de Hemingway con el viejo Santiago, y echarnos sobre las aguas del Mar Caribe en busca de un pez.
Luego de despedirnos del atento y agradecido Manolín, luego de conocer, en diálogo directo, su fanatismo por el béisbol norteamericano, sus actualizadas estadísticas y su arte de conseguir cualquier cosa, no vamos a quedar preguntándonos, como todo lector atento que no le gusta ser tratado de idiota, dónde aprendió el pobre Santiago a leer y escribir, ni dónde ni cómo iba el pobre muchacho a conseguir jabón, toalla, camisa, abrigo, zapatos y otra frazada para su amigo. Y mucho menos cuestionar, para qué tenían que saber tanto de pelota los personajes de este relato. No estamos aquí para hacer preguntas que ya nadie puede contestar.
Empecemos entonces a remar; y como todos aquí somos cubanos, y lejos de filósofos, somos dicharacheros, tendremos presente que: “por la boca muere el pez”. Hablemos solo lo necesario, aunque esta vez, si nos vamos a dar el lujo que no debe darse un escritor: VAMOS A HACER PESAR NUESTRA OPINIÓN EN TODAS ESTAS PÁGINAS, VAMOS A ESCONDERNOS DETRÁS DE UN SIMPLE LECTOR PARA DAR NUESTROS PUNTOS DE VISTA.
Después de remar unas pocas páginas, percibimos, casi en nuestras narices, que estamos en un cuento real, de esquema tradicional, no hay misticismo en los hechos ni en el personaje central que nos ocupa. Santiago, un pescador pobre, viejo, flaco, desgarbado, y de otros detalles que no aportan mucho a nuestro fin, pues hemos entrado al cuento para quedar con el reflejo universal desde un pescador en particular, hemos entrado al mar con este mismo objetivo, llevarnos desde aquí la impresión, el misterio y la fuerza de todos los mares. Así entramos en él, violando sus aguas para robarle un pez. Queremos vivir la emoción de capturarlo. Por eso no buscamos al hombre que tira el cordel catalán al agua, para alimentarse.Eso es una causa trivial. Buscamos al hombre por dentro, que nos enseñe a pescar, primero que nada, el interés por la acción, y como sabemos que Santiago ha vivido emociones fuertes, que es marinero de toda una vida, campeón de pulseo; que ha sentido el olor de la tierra africana y ha visto sus leones. Suponemos que, lejos de enseñarnos cómo se pone carne muerta en un anzuelo, nos lleve mar adentro,a capturar la emoción.
Pero les advierto, debemos luchar en todo momento con un narrador omnisciente que usa y abusa de la voz pasiva, y no pocas veces amortaja la lectura de tanto enfriar la acción. Un narrador que, quizás con las mejores intenciones se confundió de bote, pues, en este, no se nota emocionado por la pesca; si en la página 18 nos cortó el cordel, catalán por supuesto, para hablarnos del léxico de los pescadores, del uso del artículo masculino, y para aclarar que, el viejo, cuando se refería al mar, lo concebía siempre como perteneciente al género femenino, no me sorprenderá que, ya en alta mar, nos enrede el cordel, se sabe que es catalán, para sentarnos en unas sillas altas que hay en las tabernas de Casa Blanca, o nos envié a los muelles a cargar sacos de azúcar o la Habana Coal Company, o quizás nos suba en un aeroplano rumbo a Miami.
Advierto que es un narrador carente de psicología para adentrarnos en la personalidad real de cualquier pescador; si resalta una virtud, la exagera tanto que termina en defecto. Así entramos al mar con un pescador, y salimos al tercer día con un ecologista trastornado, nos sentamos en el bote de Santiago a escuchar a un marinero,o a un pescador, y nos encontramos en el jardín de Epicúreo recibiendo un curso de ética...


Walter (walternik) | 11 comments Un libro brillante, un clásico escrito con sencillez y maestría. La demostración de que casi con un solo personaje se puede contar una historia excelente. No me resultó lento ni pesado para nada, quizás porque desde el principio no me puse a analizar si la descripción era o no metafórica.
Luego de finalizarlo lo que yo interpreto es que el protagonista es un inmigrante que llegó a Cuba (quizás un canario, por sus recuerdos de la costa africana) y su lucha contra el pez es también una forma de querer ser reconocido en esa sociedad,
donde finalmente logra este reconocimiento de los otros pescadores y el niño que lo admira vuelve a pescar con él.


message 15: by Osney (last edited Sep 05, 2013 05:38PM) (new)

Osney | 7 comments (ESTE COMENTARIO VIENE DEL COMENTARIO DEL 24 DE AGOSTO POR EL MISMO LECTOR)...nos encontramos en el jardín de Epicúreo recibiendo un curso de ética...

Hacer caso a su repetición de palabras será quedar enredados en el aburrimiento de un sedal cien mil veces repetido. Confiemos en que: ni esto, ni los indios de Cleveland, ni los rojos de Cincinnati, ni los White Sox de Chicago, ni toda la súper liga norteamericana; ni la nuestra, si es que existe, nos robaran de las manos el cordel, que ya se sabe, es de Cataluña. Para ello debemos pensar en una sola cosa, - como dice el viejo- aquella para la que estamos aquí. Y como que estamos en un relato cómodo, lo que pasivamente no nos dice el amigo narrador, nos lo grita Santiago en alta mar. Así nos enteramos de lo falsas que son las burbujas iridiscentes, de las excoriaciones que produce el agua mala, de los filamentos purpurinos a remolque por espacio de unas yardas, nos enteramos del color rojo del plancton e incluso del envenenamiento de ptomaínas.
Como ven nada hay de extraño en el ambiente, de la superficie hasta el fondo debemos imaginar que es un mar lleno de vida, de la superficie hacia arriba debemos suponer que además de todo el sol de septiembre y de algún pez volador, también aquí, estamos rodeados de vida; alarmados por el peligroso vaivén de un diálogo indirecto y el salpicar de tanto participio y tanto infinitivo compuesto, que pueden hundirnos la lectura, justo ahora que estamos encima del pez y ya casi comienza la acción.
Pongámosle un salvavidas al narrador y arrojémoslo, por un rato, al agua. Queremos que sea el mismo Santiago quien nos cuente.
Vamos Santiago, no somos religiosos, pero prometemos rezar diez padre nuestro si nos ayudas a pescar el interés, si nos ayudas a recuperar el cordel de la emoción, que no es vietnamita. Prometemos hacer una peregrinación hasta el final del relato, ahora que estamos casi seguros que el lector no esta hecho para la derrota, que, el lector “puede ser destruido pero no derrotado” sobre todo cuando lleva un buen relato atado a la punta de su lectura; no puede ser derrotado si comparte con un personaje psicológicamente bien tratado, que viva y que hable, pero, sobre todo, que haga. Que sea un personaje digno de su nombre y de su profesión; que no se preste para decir lo que se le antoje al autor, ni tampoco se deje tragar por el narrador. En fin, un personaje como Santiago, emprendedor y consecuente consigo mismo, con su papel en este relato.
¡Vamos Santiago!, no dejes que nadie hable por ti, sabemos desde las primeras páginas que eres un viejo tímido, que por pena no invitaste a pescar, al gran Di Maggio; y sabemos más, somos lectores atentos y estamos persuadidos que, lo deseado allí, en La Terraza, es que Di Maggio los lleve a ustedes de comentaristas para las grandes ligas, que ustedes pescan por necesidad pero su verdadera vocación es hablar de pelota.
Vamos Santiago “ahora no es el momento de pensar en lo que no somos” acabas de atrapar el pez mas grande de tu vida, el nunca visto, ayúdanos a vivirlo, desde nuestra ventana el mar no se ve.
Que pasa Santiago, “nadie debiera estar solo en su vejez” y menos si acaba de capturar “la cosa más grande, más hermosa, más tranquila y más noble de su vida” pero, nadie debe de ningún modo estar a cincuenta y seis páginas, en alta mar, evocando a un muchacho que por fiel y agradecido que pueda ser, no llegará a tiempo para ayudarnos.
Tampoco sirve de mucho preguntarle la edad a ese pajarito, ni empezar a sentir lástima por todo lo que nos rodea. ¡No somos ecologistas Santiago! ¡“no somos Dios”!. Estamos en el Mar Caribe de pesquería, no en el mar de azufre pagando por nuestros pecados. Estamos aquí, no para rezar por alguien; estamos para robarle un ejemplar a estas aguas y no el tiempo al lector.
De que sirve ahora dar glorias porque no destripamos la luna, ni le disparamos al sol. No es el momento de dar a conocer todo lo bueno que somos por dentro, qué pasa viejo, olvidas por qué y para qué estamos aquí; llegamos al vórtice de la acción y el lector debe estar emocionado por tu brillante captura, llevamos medio día y una noche completa con un pez enorme, traído de la boca… ¡No les interesa saber si fue hembra o macho el delfín que chilló anoche, señor narrador!, son lectores exigentes y no se van a endulzar ahora porque sean buenas gentes estos cetáceos, o porque jueguen, bromeen, o hagan el amor. Esto no es balneario compañero. No estamos en la revista Mar y Pesca, recuerde que venimos de un título, estamos en el Viejo y el Mar y tenemos un pez muy fuerte que se comporta de un modo extraño, el más grande visto que arremete y amenaza con romper el cordel.

Vamos Santiago, sabemos que estás en una situación difícil, como todo pescador de a pie, sabemos que el arroz, los frijoles, los plátanos fritos, la carne asada y la cerveza Hatuey no bastaran para tres días en el mar y habrá que comer pescado crudo con muy pocas muelas, pero no podemos aliarnos a nuestro amigo el narrador, ¡pensemos en los lectores!, ellos no viven ajenos a las verdades de este mundo; por muy despistados que sean, saben, o se imaginan, la descarga emotiva que siente cualquier ser humano cuando un pez pica en su anzuelo. Seamos sinceros con ellos, seamos sinceros con nosotros mismos, usted no es un pescador frustrado y aunque por ratos dudó de su suerte, nunca dudó de sí mismo, de su capacidad, de su experiencia; tomó la decisión de capturar un pez y ya lo tiene en la punta de su cordel. Contamine ahora a todos con su hazaña, con tantos lamentos por la ausencia del muchacho podrían irse a jugar pelota nuestros lectores; con tanta lástima por todo lo que nos rodea pueden dejarnos aquí, rezando el padre nuestro e irse a salvar el mundo. Se imagina… ¿Qué sería de nosotros en alta mar sin esos lectores? No los trajimos hasta aquí para ilustrarles cómo se domestica un pez en medio del mar, no los trajimos para enseñarles cómo se entrevista a nuestro hermano acuático. Lo peor en este caso no es hacer preguntas, lo peor es tener que responderlas además.
Lo peor Santiago es un lector decepcionado, que leyó tanto para vivirlo y ahora se encuentra con que no queremos pescarlo. Ellos se subieron a nuestro bote para capturar un pez, no para llorar en su entierro...

Como seguir ahora a Santiago con tanta debilidad y tanto sentimiento de culpa, cómo pedirle que exteriorice su triunfo, que asesine un puñado de tiburones para salvar la imagen de su pez. Cómo consolarlo y decirle que no sufra, que si el perdió a su hermano en boca de los tiburones, nosotros renunciamos a su pez muchas páginas atrás, cuando el autor y sus cómplices se tragaron nuestro interés por la pesca, digo, por la lectura.

Tendríamos que ser ingeniosos para no llorar con Manolín. Creo, que antes de partirse el cordel de este comentario, el deber de todo lector sensible, y sobre todo sincero, es remar ahora mismo hasta la página ochenta y siete y junto al sagrado corazón de Jesús, la virgen del Cobre y el fiel amigo, lanzarnos de bruces sobre estas páginas y soñar junto al viejo Santiago con sus leones marinos.


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