Álvaro Arbonés's Reviews > Narcisa

Narcisa by Jonathan  Shaw
Rate this book
Clear rating

by
51154549
's review


Nada menos interesante que un escritor. Escritor entendido no como alguien que escribe, ni siquiera alguien que vive de lo que escribe o que es reconocido por escribir, sino escritor como esa institución, sancionada por críticos y académicos, que representa el aburrimiento vital del que sigue las pautas exactas para ser reconocido por esa gente. Esos escritores escribiendo literatura realista, neo-rural, concienciada o cualquier otra etiqueta que corresponda según las modas o las épocas, definiéndose a través de su completa ausencia de personalidad. Escritores oficiales; más que escritores, escribas: gente intercambiable entre sí. Gente digna de echarse una siesta.

Jonathan Shaw no es escritor. Tatuador de profesión, amigo de famosos como necesaria apostilla a cualquier comentario sobre su obra, no tiene ninguna necesidad de ser correcto. De escribir de forma pulcra, perfecta. Sancionable por la academia. Algo que se hace notar en su obra.

Narcisa es una novela extraña. Alargándose más allá de las setecientas páginas, todo ocurre en la concurrencia constante de lo mismo: Cigano, el protagonista, se encuentra con Narcisa, la deuteragonista, pasan un (cada vez más breve) tiempos felices, entonces la adicción de ésta a las drogas hace de su convivencia un infierno, éste la echa de su casa y pasa un (cada más largo) tiempo donde no vuelven a encontrarse. Ésto, lejos de ser un demérito, es un triunfo narrativo. Al estructurar la novela en capítulos cortos, muy rápidos e intensos, en una estructura circular que va transfiriendo la intensidad primera (la pasión) por un sentimiento más profundo (el aborrecimiento derivado de un amor frustrado), consigue hacer que, incluso siendo que nunca ocurre nada nuevo, que muchos personajes son apenas sí testimonios para intentar insuflar falso sentido de la urgencia o que podría contarse lo mismo en una tercera parte del espacio, se lea con interés y pasión. Como si cada página estuviera plenamente justificada.

Algo a lo que contribuye su nada casual uso del lenguaje.

Con una esotérica mezcla de portugués de Brasil con español (inglés en el original), con una mezcla de registros cultos y populares, todos los diálogos están insuflados de la urgencia que le atribuyen sus coletillas y su constante extrañeza en el cambio de tonos, registros e idiomas. Algo a lo que ayuda que el propio Cigano, que significa «gitano» en portugués, sea un narrador en primera persona pomposo, excesivo, con tendencia a la sobreadjetivación y el dejarse llevar por reflexiones e iteraciones que no siempre vienen a cuento de nada.

Eso es todo lo que un escritor oficial, un escriba, esquivaría con todas sus fuerzas. Ese desapasionado retrato de las drogas, ese retrato sucio y no siempre estético, ese lenguaje oscilando entre la maravilla poética y el caer de cara contra el suelo antes de siquiera conseguir saltar el potro. En suma: la literatura.

Porque, gracias a la fabulosa traducción de Rubén Martín Giraldez, cada página, cada párrafo, incluso los momentos menos inspirados (que, además, son pocos), se lean con gracia e interés. Y es así porque Shaw no intenta cumplir ningún ideal académico de la buena literatura. No intenta ser otro Ernest Hemingway, tampoco pretende escribir como si siguiéramos en el siglo XIX. O como si fuera un reportaje periodístico más bien poco inspirado en forma de ficción sin alma. Es algo entre el gonzo, el realismo sucio, cierta épica post-colonial tan cerca de Said como de Burroughs y un sentido lírico completamente ido de la cabeza y, precisamente por ello, encantador.

Y es que Narcisa tiene defectos. Eso es innegable Pero cada vez que tropieza, lo hace intentando dar siempre la mejor versión de sí misma. Incluso si se equivoca. Incluso si tiene ramalazos que, esos oficialistas de la escritura, señalarían con sorna como amateur.

A fin de cuentas, Shaw no es escritor. Ni lo pretende. No si escritor significa ser un señor aburrido, plegándose a estrictas reglas inquebrantables donde lo único que cabe llamar como literario es a lo sancionado por sabios de decrépita reflexión.

Pues para convertir la literatura en archivística y que todos dejemos de leer, ya se bastan ellos. Porque con otros como Shaw, tatuador, escritor, crearíamos más lectores.
flag

Sign into Goodreads to see if any of your friends have read Narcisa.
Sign In »

Reading Progress

Started Reading
September 12, 2017 – Finished Reading
October 1, 2017 – Shelved

No comments have been added yet.