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Kindle Notes & Highlights
—A veces siento que me disfrazo de otra persona todos los días antes de salir de casa. —Yo, que nadie me ve en realidad. —Y tengo ganas de largarme para siempre. —Pues si alguna vez lo haces, llévame contigo.
Yo no quería a Idoia, hostias. Yo quería a Margot.
Que me he enamorado de ti, pero que no puede ser.
El problema, Margot, es que el amor no arregla lo que está roto.
Era raro pero… cuando alguien dice que te quiere lo suficiente como para dejarte marchar es porque no puede darte lo que tú necesitas.
la magia no existe si nadie cree en ella.
Tus alas son tuyas, ojos tristes. Solo tuyas.
—Que alguien te quiera como yo no he sabido. Que el mundo sea tuyo. Que no te acuerdes de mí jamás. Pero quédate con las canciones, ¿vale? Y si puedes… perdóname porque el amor me venga grande. —Adiós.
—No me quiero ir —confesó con la voz algo tomada, y su nariz acarició la mía—. Pero me voy. ¿Vale? —Vale.
Vuela
—Tú y yo nos necesitamos. Somos exactamente lo que encajaba con las piezas del otro, en el vacío que había. Pero eso no es amor. Es cumplir expectativas. El amor es otra cosa.
Lo nuestro es un cuento de hadas, Margot. —Sí, pero yo nunca quise ser princesa.
el peor enemigo con el que debemos luchar nos mira siempre desde el espejo.
Escribí: «Hoy he intentado volar demasiado alto y casi me caigo. Tendrías que haberme enseñado un poco más sobre esto de ser libre. Da miedo. Como estar sin ti».
Lo borré.
Dos semanas sin David. Aquella misma mañana había escrito en nuestro chat: «No aguanto más. Vuelve». Lo había borrado, claro.
—Margarita —me dijo Amparito, tratando de ponerse a mi altura y mirándome a los ojos—. Se ha ido. —Qué sutil eres —soltó su hermana—. Déjame a mí.
—No llores, Margot. Ni siquiera me di cuenta de estar haciéndolo. No me dio tiempo a recomponerme frente a la puerta, solo a secarme las lágrimas con el antebrazo. Dominique esperaba, con Ada en brazos y expresión de lástima.
«Será la vida quien decida si somos o no somos “nosotros”. Dile que vuele. Y que no cambie de número porque, aunque nunca nos atrevamos a llamar a esa puerta, necesitamos sentir que sigue abierta».
así que gracias por darme la posibilidad de decirte que no te he olvidado.
Otra lección: el amor no es que caduque, es que hay que conjugarlo a tiempo o dejará de significar algo.
—Has conocido a alguien —me dijo. —Sí. ¿Y tú? —A nadie que me haga sentir la necesidad de comprar un billete de avión e ir a buscarte a Londres.
estás tan loca como yo. Y lo dejarías todo por amor.
—Si no puedes decirme que ya no me quieres, supongo que podemos dejarlo todo en un «gracias». —El sexo no se agradece, aunque sea el mejor que hayas tenido nunca.
—Deja que alguien te quiera como yo quería quererte. —Y tú deja que alguien vea lo que me enseñaste a mí. —Adiós. —Adiós, Margot. Te quiero.
Tendría que grabar en mi memoria el nombre que lucía el local en todas sus marquesinas para no olvidar, al menos, que llamó a su floristería: «Vuelve, Margarita».
Si sí que puedes, ¿qué? —Quererte como te mereces.
—¿Y si puedo darte lo que te mereces, quererte bien, prepararme para lo que venga, sea lo que sea? ¿Y si podemos? ¿Y si no tiene por qué salir mal?
Soy un millón de cosas, Margot: soy un desastre, soy caótico y a veces un dejado de cojones. Odio madrugar, no me gusta el café, no tengo un duro en el bolsillo y no sé hablar inglés. Soy un nostálgico y me gusta la música de cuando mis padres eran demasiado jóvenes para salir de bares. Un día me levanto pensando que el sentido de mi vida es ser padre y al día siguiente pienso que odio a cualquier criatura menor de dieciocho años… y a veces de veinticinco. En ocasiones me corro superrápido, me pone hacerlo en sitios públicos y a veces fantaseo con que dos tías me la coman.
—Si te da miedo, hazlo con miedo.
«Quiero irme contigo porque me he dado cuenta de que allí donde estés tú, estará mi casa».
Y me di cuenta de que cuando uno es feliz, a menudo, no se da cuenta.
La vida no es un cuento, pero, en el caso de que lo sea, supongo que nunca será uno perfecto.
«Vuela, Margarita».
Todo depende de lo que uno decida salvar entre tanto ruido. ¿Qué salvas tú?

