Y allí estaba él. Joder, que si estaba. Converse impolutas, pantalones negros estrechos y tobilleros, camisa estampada y… nuevo corte de pelo. Conservaba el espíritu desordenado del anterior, con unos mechones más largos aquí y allá, pero con cierto control, algo peinado hacia un lado. Estaba…, estaba muy guapo.

