La tensión entre ambos iba en ascenso imparable, sin que ninguno de los dos se diera cuenta de que, más allá de la fuerza del amor que sentían el uno por el otro, estaban a punto de cruzar una línea de no retorno, un Rubicón entre amantes que nunca conviene atravesar, pues el territorio más allá de esa frontera es siempre desconocido, incierto y peligroso.

