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Hubo un tiempo en que consideró hacerse cristiano, pero cuando aprendió que los cristianos no hablaban de acabar con la esclavitud sino solo de que los amos trataran bien a
los esclavos, perdió interés en aquella religión y se mantuvo fiel a los dioses romanos.
en ocasiones la supervivencia está no en conseguir más poder, sino en rechazarlo, en
A veces, entre la flexibilidad y la debilidad hay una frontera muy tenue que no se debe rebasar nunca.
La inacción en política es, en ocasiones, una falta tan imperdonable que puede
equipararse a la del político que quebranta la ley a sabiendas de que lo está haciendo. Pértinax pertenecía a esta categoría de políticos que tardaban tanto en actuar que, para cuando se decidían, ya todo era imposible.
La pobreza en la que vivían era su única arma defensiva. Su granja y las de sus vecinos eran un botín de escaso interés para una partida organizada de bárbaros del norte.
Pero... ¿qué hace, madre? —preguntó el pequeño Basiano. Ella les había dicho la noche anterior que su padre iba a ser proclamado emperador de Roma y ahora iba él... ¿y decía que no quería aceptar? —Es la repugnatio —explicó Julia a sus hijos, pues Geta estaba igual de sorprendido y, por qué no decirlo, de decepcionado que su hermano—. No es correcto en el mundo romano aceptar un nombramiento de esta entidad sin rechazarlo, al menos, una o dos veces.
—Mejor las buenas noticias primero —dijo la esposa del emperador—. Al contrario de lo que dicen, eso le da a uno fuerzas para resistir luego las malas. Al menos, eso he pensado yo siempre.
La tensión entre ambos iba en ascenso imparable, sin que ninguno de los dos se diera cuenta de que, más allá de la fuerza del amor que sentían el uno por el otro, estaban a punto de cruzar una línea de no retorno, un Rubicón entre amantes que nunca conviene atravesar, pues el territorio más allá de esa frontera es siempre desconocido, incierto y peligroso.
Hay ciertos asuntos donde la clemencia es debilidad y la debilidad, estupidez.
Severo dividió la provincia insular en dos: Britania Superior al norte con capital en Eboracum, con la legión VI Victrix, y Britania Inferior al sur con capital en Londinium, con las legiones II Augusta y la XX Valeria Victrix.
Por ejemplo, creo que esta debe de ser la primera novela histórica en donde el autor se ha molestado en siquiera mencionar a todas las emperatrices de los dos primeros siglos del Imperio romano (en el repaso que se pone en boca del senador Claudio Pompeyano en el capítulo LXIV).
en la medida de mis posibilidades y, eso sí, recurriendo a la técnica tolstoiana de cruzar historias, escenas y familias de personajes en una trama densa, he intentado acercar al lector, con la intensidad dramática más potente de la que he sido capaz, a la fortaleza de Julia, un personaje merecedor de esta novela y de más.
La igualdad de género ha de construirse en el presente y pensando mucho en el futuro, aunque la igualdad también se hace no ya reescribiendo la historia o la historia de la literatura, pero sí completando la que tenemos elaborada con el añadido de todas aquellas mujeres importantes que existieron y que tantas veces hemos pasado por alto, para perjuicio de todos.
cuando en la historia aparece una mujer que ejerce o fomenta la violencia para la consecución del poder o para mantenerse en él, de forma automática se la enjuicia de modo distinto. Julia Domna ha sido, sin duda, criticada por haber promovido, desde la autoproclamación de su esposo como emperador, diversas guerras civiles para conseguir que todo el poder de Roma quedara en control único de su propia familia, esto es: de su marido Severo y de sus hijos Basiano y Geta y, por supuesto, de ella misma.

