Vaya, para alguien tan inteligente, me sorprende en ocasiones tu falta de pericia a la hora de desentrañar algo tan sencillo como lo que piensa una mujer. —Pero no, augusta —se atrevió a corregirla el viejo médico—: lo que piensa una mujer nunca es sencillo y, con frecuencia, es su misterio; eso sí, un misterio hermoso.

