More on this book
Community
Kindle Notes & Highlights
¿Qué define a una persona además de su carácter y sus humores? Sus amigos, aquellos a quienes uno considera merecedores de ser depositarios de su confianza. A la luz de las amistades de las que alguien se rodea a lo largo de su vida se puede entrever con claridad qué tipo de persona es la que está en el centro de ese núcleo. Aristóteles ya hablaba de esto, pero también advertía de que las amistades que surgen del interés no son realmente tales, pues en esas circunstancias lo que promueve nuestro acercamiento a la otra persona es conseguir algo, por lo general un beneficio.
¶Montse~ and 18 other people liked this
en los círculos de poder de Roma, si no atacas tú primero, tus enemigos te aniquilan,
Betty and 8 other people liked this
Tienen miedo de que dispare contra ellos. El miedo ha podido con la curiosidad. Toma nota de ello, Quinto: el miedo siempre es más fuerte.
Elena and 3 other people liked this
pero cada día que paso sin ella, duele. Es casi como un día perdido en la vida. Supongo que sigo muy enamorado de mi esposa.
Elena and 2 other people liked this
Julia está ahora en Roma y Roma la gobierna el augusto Cómodo, y bajo el mando de Cómodo no hay lugar para valientes, sino solo para sumisos. Y temo que Julia no sepa verlo.
Antusa de Ory and 1 other person liked this
Basiano tenía muy claro que su madre, además de la mujer más hermosa, era también la más valiente del mundo.
Elena and 1 other person liked this
El emperador emergió desnudo de la gran piscina. No le importaba que los soldados lo vieran. Se consideraba bello. Un dios hermoso, para ser exactos, y los dioses bellos bien podían caminar desnudos entre los mortales que los servían.
Elena and 1 other person liked this
Con dinero se podían comprar prácticamente todas las voluntades.
Antusa de Ory and 2 other people liked this
A Juliano se lo podía acusar de muchas debilidades humanas y vicios de toda índole, pero la estupidez no era uno de ellos. Frío y calculador, si bien no tenía legiones, Juliano disponía del arma más poderosa del mundo: el dinero.
Elena and 1 other person liked this
La clave de su trabajo era no decir nunca todo lo que sabía. Solo lo justo.
Montserrat Perez Rios and 1 other person liked this
Todo este ridículo —dijo Sulpiciano interrumpiendo las reflexiones de Dion— por culpa de un senador corrupto y un grupo de gobernadores con ambición sin fin. ¿Habrá algún día en que esto no sea así? —Cuando cambie la naturaleza humana, amigo mío —respondió Dion—. Si es que cambia alguna vez. Si no, te garantizo que en dos mil años, todo seguirá igual.
Enchantedandbeautifulbooks and 1 other person liked this
Las ansias propias de la juventud cegaban la cordura y la prudencia en la mente de su hijo.
Enchantedandbeautifulbooks and 1 other person liked this
Hay que tener una madera especial para realizar semejante apuesta y no retirarse de la partida hasta el final, sin saber si tus dados te darán o no la victoria. Yo no tengo esa madera. —¿Y de qué material estás hecho tú, padre? ¿De la madera con la que se construye la cobardía? Claudio Pompeyano no se tomó a mal aquel desplante de su hijo. —Muchacho, yo estoy hecho de la madera con la que se forja la supervivencia. Es un material escaso y que no todos aprecian. —Es un material que desprecio —le espetó Aurelio con desdén.
En estos tiempos se puede pasar de enemigo público a augusto en pocos días —apuntó Sulpiciano—. Como dijimos, ya no hay valientes entre nosotros, en el Senado.
siguieron a Alexiano en busca del cadáver del que había gobernado Roma durante sesenta y seis días. La duración de los reinados imperiales se iba acortando de forma sorprendente.
Ella, al contrario que buena parte de los que rodeaban a su esposo, había leído mucha historia de Roma. Siempre pensó que saber lo que había acontecido en el pasado podía ser relevante para el presente y el futuro.
Los avances en la ciencia médica nunca se valoran hasta que los poderosos los necesitan.
Hombres... tan fuertes y tan simples. Tan valientes y tan sencillos.
Puede que seas un fantástico médico, pero como persona no eres gran cosa.
Ni Nigro ni Severo podían imaginar lo que había en juego en aquella batalla que libraban. El Imperio era lo de menos. En el aire estaba que la medicina diera un paso de gigante o que se detuviera durante décadas, siglos tal vez. Los que gobiernan son tan cortos de miras... ¿Acaso creen que no enfermarán nunca? Luego, cuando el poderoso cae presa de una infección, busca en los médicos una solución; consulta entonces a los mismos sabios a los que, durante años, les puso todo tipo de impedimentos para investigar, para aprender, para avanzar. Solo entonces los poderosos entienden, pero siempre
...more
No te lo ordeno porque cuando se cabalga hacia la victoria o la muerte, prefiero que se me siga por voluntad propia.
Un senador rebelde fugado es mala cosa. Cuanto antes se le corte la cabeza mejor. Hay ciertos asuntos donde la clemencia es debilidad y la debilidad, estupidez.
Era su única salida: huir abandonando el campo de batalla. Y lo hicieron bien, sin complejos ni mala conciencia. Habían tenido el mejor de los maestros posibles en semejantes lides: su emperador, el propio Pescenio Nigro, les había enseñado cómo hacerlo en la batalla de Issus. Ahora, sus jinetes, como buenos alumnos, se aplicaban en la disciplina que les había inoculado su señor: la cobardía.
No se molestó en hablarle ni en anunciarle su fin. Lo mató como se mata a los rebeldes, a los traidores: clavándole la espada por la espalda, la muerte propia de los cobardes que solo saben huir cuando la lucha se pone difícil.
El desierto es un oponente más formidable que un ejército armado.
El vino sabía mejor con la victoria.
Y ella tenía un plan. Una estrategia mucho más grande y compleja de lo que el propio Severo acertaba a vislumbrar. ¿Era el momento de desvelárselo todo a su esposo? Quería hacerlo, pero en su fuero interno sentía que él aún no estaba preparado para comprender lo que había en juego. Septimio era un buen marido, un gran militar y un correcto administrador de todos los territorios bajo su mando, pero le faltaba perspectiva. Como a todos los hombres.
Como no me dejas combatir, me entretengo pensando.
—Maldita seas, Julia, una y mil veces. Has sobrevivido a la locura de Cómodo y a la debilidad de Pértinax y has acabado con Juliano y Nigro, pero ahora va a ser distinto. Ahora, Julia, no lucharás contra un hombre. Tus encantos y tus hechizos no te valdrán de nada. Ahora será mujer contra mujer.
Esta, Julia, más que ninguna otra, es tu guerra. Tú la has buscado y aquí la tienes. La verás en primera línea.
El ama Julia, para lo bueno y para lo malo, tenía una memoria muy entrenada.
Una carta es una prueba que puede volverse en contra tanto de quien la escribe como de quien la recibe.
Verás, tribuno, cuando se empieza a jugar con veneno se sabe cómo comienza la partida, pero nunca cómo termina.
Severo siente amor genuino por Julia Domna y ella por él. Esto es nuevo en un matrimonio imperial. Y el amor, hijo, es una fuerza poderosa. Capaz de terminar con muchas legiones a la vez si es necesario.
La fe en la victoria era como el opio: adictiva.
Severo estaba preocupado: sabía que había organizado todo con suma prudencia y buen sentido común, pero ¿hasta qué punto se puede ganar un Imperio con mesura y tiento sin casi arriesgar, sin audacia?
Todos los romanos eran supersticiosos en extremo y en el ejército aún más. A nadie le gustaba recibir una maldición.
Era el ejército el que decidía el gobierno, no el Senado ni ninguna otra institución.
la lealtad ha de ser premiada en todos los niveles, más en tiempos donde las traiciones han estado a nuestro alrededor durante años.
Vaya, para alguien tan inteligente, me sorprende en ocasiones tu falta de pericia a la hora de desentrañar algo tan sencillo como lo que piensa una mujer. —Pero no, augusta —se atrevió a corregirla el viejo médico—: lo que piensa una mujer nunca es sencillo y, con frecuencia, es su misterio; eso sí, un misterio hermoso.

