Lawrence Durrell (1912-1990), hermano del zoólogo y también escritor Gerald Durrell, tuvo una vida ciertamente movida y cosmopolita desde su nacimiento en India hasta su fallecimiento en francia. Vivió junto con su madre y hermanos en Corfú desde 1935 hasta la caida de Grecia en la Segunda Guerra Mundial, cuando huyó via Creta hasta la egipcia Alejandría. Durante esa época y con posterioridad a la guerra desempeñó cargos de agregado de prensa en embajadas británicas, entre ella la de Belgrado, que le servirían de material para posteriores relatos.
Si bien su obra más conocida es el Cuarteto de Alejandría, escrito entre 1957 y 1960, su capacidad para el relato corto sazonado del mejor británico queda patente en Antrobus, una selección de cuentos provenientes de tres libros suyos. El hilo conductor de la novela es un diplomático del Foreign Office británico, Antrobus, quien relata anécdotas de su carrera en países comunistas tras el Telón de Acero, especialmente la Yugoslavia de Tito; país que conocía muy bien por haber sido destinado allí varios años durante el periodo inmediatamente posterior a la ruptura de Tito con la URSS estalinista.
Cuanto hay de real y cuanto de invención en sus relatos queda a la imaginación del lector, pero me atrevo a apostar que, por absurdas que parezcan algunas situaciones, ocurrieron realmente y fueron cubiertas por un pacto no escrito de callar hasta la muerte, por pura vergüenza. El slivovice, bebida fermentada de ciruela tremendamente popular en la zona y de alta graduación alcohólica, puede haber contribuido un poco. También el mundo de la diplomacia tiene una vertiente menos glamurosa.