En la escuela, los compañeros de Amadís despedían olores de jalea, chocolate, cocada, chicloso y cereza, mientras que la maestra y el director olían a chayote, puré de papa, carne molida, alcaparras y espárragos. Ese día, las clases se suspendieron porque unos a otros se empezaron a comer. Afortunadamente, Amadís no tenía nada de hambre.
"Amadís era, lo que se dice, un niño goloso. No había dulce, chocolate, chicle, malvavisco, paleta, mazapán, pirulí, helado, pastel o frasco de mermelada, que paseara sus gratos aromas ante su nariz sin que a él le entraran unas ganas feroces de devorarlo. Sus compañeros de la escuela tenían que esconder muy bien sus golosinas para que Amadís no se las comiera. Su mamá guardaba los frascos de miel de abeja y las galletas arriba del refrigerador, pues creía que su hijo no podría alcanzarlos allí. Después de un sueño intranquilo, Amadís despertó en su cama transformado en un niño de dulce. Chupó sus brazos y le supieron a mandarina. Sus ojos eran dos caramelos rellenos de pasa. Podía masticar su propia lengua como si fuera un chicle de cereza y su panza era un redondo y rosado malvavisco (...)".
Nació en la Ciudad de México, en 1954. Es poeta, narrador y editor. Estudió la carrera de Lengua y literatura hispánica en la Universidad Nacional Autónoma de México. Una gran parte de su obra ha sido dedicada a los niños y jóvenes. Ha impartido talleres de literatura infantil en diversos países y es uno de los autores más destacados de literatura infantil y juvenil en lengua española. Ha sido traducido al inglés y portugués.
Fue becario en la rama de cuento por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes de 1991 a 1992 y miembro del Sistema Nacional de Creadores en 1994. A lo largo de su trayectoria ha sido profesor y tallerista. Ha impartido un taller para escritores de literatura infantil en el International Borrad Book for Young People.
Además, ha colaborado con artículos periodísticos y de divulgación cultural en la Gaceta del Fondo de Cultura Económica, Revista de la Universidad, Casa del Tiempo, Vuelta y Los Universitarios.
Cuentos: El sol, la luna y las estrellas, Novaro, 1981. La vieja que comía gente, Novaro, 1981. A golpe de calcetín, Novaro, 1982, y SEP (Libros del rincón), 1986, 1988, 1992. Cuando los ratones se daban la gran vida, SEP (Libros del rincón), 1986, 1987, 1989, 1992. Joaquín y Maclovia se quieren casar, SEP (Libros del rincón), 1987, 1992. Aníbal y Melquíades (A la orilla del viento), 1991, 1992, 1993. Una semana en Lugano, Alfaguara, 1992, 1993. Amadís de anís… amadís de codorniz, FCE, 1993. La fórmula del Dr. Funes, SEP (Llibros del rincón), 1993. La peor señora del mundo, FCE, 1992, 1995, 1996. Memorias segadas de un hombre en el fondo bueno: Y otros cuentos hueros, Heliópolis, 1995.
Poesía: Tres poemas, Martín Pescador, 1981.
Teatro: La peor señora del mundo, adaptación del texto narrativo (1993).
Amadís va a la escuela y le espera una sorpresa. Sus compañeros, la maestra y el director habían descubierto el secreto con el que Amadís podía transformarse en un niño de dulce o en un niño de sal. Sus compañeros despedían olores de jalea, chocolate, cocada, chicloso y cereza mientras que la maestra y el director olían a chayote, puré de papa, carne molida, alcaparras y espárragos . Ese día las clases se suspendieron porque unos a otros se empezaron a comer. Afortunadamente Amadís no tenía nada de hambre.
Me gustó porque la mayoría de los personajes en el cuento se convierten en comida y se regeneran muy rápido y ya.
Solamente hubo dos personajes que no se convirtieron en comida. Los papás de Amadís.
Se trata de un niño llamado Amadís que era un niño muy goloso que una noche tuvo un sueño intranquilo y despertó siendo un niño de dulce pero nadie podía notarlo porque se veía normal como siempre.
El podía masticar su lengua como un chicle, las uñas de sus pies olían a kiwi, sus ojos eran dos caramelos rellenos de pasa y su panza era un bombón rosado gigante con una luneta de ombligo.
Después estaba harto de eso así que en vez de comer mucha azúcar iba a comer mucha comida salada y pues en vez de convertirse en un niño de dulce se convirtió en un niño de sal.
El favorito de mis peques, es parte de libros didácticos gratuitos en mi país, resulta muy entretenido para los niños, lo piden y piden y piden, ya lo hemos leído más de 20 veces, desarrolla de manera divertida el tema de la alimentación y una simpática moraleja acerca de las ficticias consecuencias sobre el exceso de consumo de dulces y postres con gran cantidad de azúcar, maneja además una extensa variedad de términos populares y tipicidades mexicanas que enriquecen el conocimiento de los pequeños, a pesar de tener tantos cuentos me siguen pidiendo leerles este...
Acabo de releer este libro como por infinita vez porque es mi cuento favorito de la infancia y me grabé leyéndolo para una iniciativa donde lees un cuento en voz alta y le regalan despensa a una familia durante la cuarentena.
Todos los niños deben leer este cuentito hermoso que habla acerca del buen balance de la comida de una manera muy divertida :)
Historia súper rápida de leer. Los libros de esta colección (A la orilla del viento) siempre son garantía y siendo una historia de Fco. Hinojosa más. Este corto libro te deja una enseñanza sobre la alimentación sana y balanceada. Muy recomendable para leerlo con los hijos pequeños.
Es un librito de lo más extraño con tintes de terror por momentos XD un niño que solo quiere comer dulces se vuelve un niño de dulce y se lo comen en el recreo. Por fortuna le vuelven a salir los pedazos comidos. Se lo llevaré a mis sobrinas a ver qué opinan al respecto
Este es un libro para niños pero que miedo, literal es cani ba lis mo ''disfrazado.'' Igual me gustó, si lo analizamos podemos concluir cosas muy interesantes, principalmente crítica a la comida, pero también la diferencia entre adultos y niños, así como una reflexión sobre los padres
Creepy, pero eso les gusta a los niños, ¿no? Una fábula sobre el buen comer que todos, incluidos adultos, disfrutaremos. No hay nutriólogo que haga lo que este libro. Fabuloso y divertido.
Me gusta el humor extraño y cruel pero esto fue demasiado, ¡se comen a un niño! La escena cuando todos comen de Amadis me recuerda el final del perfume
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jejeje Oh mi buen Amadis, que niño no le encantaria comer todos los dulces que quisiera... hasta convertirse en un par de ellos, fue escalofriante, pero magnifico a la ves.
Me encanta el detalle de cuadro x cuadro en las orillas del libro.
¡Un libro fascinante! Me lo habría comido de haber podido~ Hinojosa escribe con desparpajo y desmesura. Este relato en particular tiene mucho material para maestras que deseen trabajar vocabulario y descripción, ¡e incluso podrán incorporar los sentidos a una narración oral! Felicito una vez más, la creación y manejo de Hinojosa, respecto a sus protagonistas. Amadís captura desde el primer momento. ¡No dejen de leerlo, vale cada página!