Buen libro.
Grangé es uno de mis autores favoritos, me voy dosificando sus libros, aunque ya me he leído todos menos El pasajero. Pero este libro junto con El imperio de los lobos son los que menos me han gustado.
Tal vez no haya sido el mejor momento para leerlo, he estado un poco dispersa y he tardado dos semanas en leer un libro, cosa inaudita en mí.
Continuando con los libros dedicados al origen del mal, Grangé nos sumerge en una investigación que aunque a veces se desvíe un poco con las diferentes subtramas, no le falta tensión, intriga, expectación, ... con un final de vértigo, un giro inesperado, sorprendente aunque lógico.
La trama principal me ha parecido un poco más fantasiosa y menos creíble que en otros libros, aún así está bien narrada y estructurada. Se nota el trabajo de investigación que ha realizado el autor.
A través de esta libro trata temas tan diversos como la corrupción y el tráfico de influencias, el autismo, las distintas etapas en la evolución del hombre, algunas teorías de Freud, el horror, el dolor y las miserias de las dictaduras en países como Nicaragua y Argentina, con el tráfico de sangre, la gente desaparecida, los niños robados, las torturas y atrocidades cometidas en esos años y la impunidad por los actos cometidos.
El personaje principal, Jeanne, una magistrada de París, resulta un poco forzado, con un trauma familiar a sus espaldas, una vida personal de pena, se ve inmersa en una investigación que le obsesiona y decide por su cuenta llegar hasta el final, cometiendo toda clase de irregularidades, obteniendo un nivel de colaboración a veces poco creíble y con una fortaleza física y mental excepcional.
En cuanto al asesino, hay que esperar hasta el final para descubrir su identidad, la relación con las víctimas y los motivos.
Recomiendo su lectura, de este y de todos los libros de este autor
Lectura: Mayo/2018
Valoración: 8,5/10