Es curioso este dato de mi vida literaria pero antes de estás cartas y ensayos, nunca antes había leído yo ni a Virginia ni a Victoria. Nunca antes se había presentado la oportunidad, tuve durante un tiempo Un cuarto propio pero no lo pude leer, y antes que Victoria, preferí leer a Silvina, y no sólo leer a Silvina sino leer la biografía de Mariana Enriquez sobre Silvina. Y durante mucho tiempo me sentí identificada con la hermana menor por esa aprobación innegable que siempre espero de su hermana Victoria, creo que por eso también me negué a acercarme a ella. Cuando leí que Silvina le había mandado un manuscrito a Victoria para que lo leyera y opinará, y que Victoria no solo no lo leyó sino que lo perdió, me sentí profundamente herida. Como si hubiese rechazado un manuscrito mío (cosa que tendría más sentido y en realidad dolería menos que saber que le importó muy poco lo que tenía para decir su hermana). Asique imagínense, estaba yo súper condicionada cuando me encontre con esta Correspondencia entre Virgina y Victoria.
Por suerte soy una tipa con el perdón fácil (?), y desde el prólogo maravillosamente escrito por Manuela, supe que las cosas siempre llegan cuando tienen que llegar, sobre todo cuando se trata de la literatura.
Para mi, adentrarme en esos modos tan íntimos de vincularse como son las cartas, fue un completo acierto para intentar conectar con Victoria por primera vez. Y sí, son cartas entre Victoria y Virginia pero es el deslumbramiento de Victoria por la literatura y escritura de Virgina la que configura absolutamente todo lo que sucede entre ellas. Y yo quiero creer que la admiración, el respeto y el cariño eran recíprocos y mutuos, hay gente que no, hay gente que incluso llega a pensar que Virginia no tenía en consideración alguna a Victoria porque no sólo no tenia idea de quién era sino que provenía de un lugar que ni por asomo pretendía conocer, pero en todo caso, da igual, realmente da lo mismo, porque si eso fuera verdad, si a Virginia realmente le importaba poco y nada la figura de Victoria, no cambia en absoluto, el hermoso resultado que ese encuentro produjo en la vida de Victoria. Y no me importa si Victoria sólo queria cholulear y caretearla, da igual, porque su escritura se ve trastocada, cambiada por ese encuentro de dos mujeres intelectuales que terminarían siendo profundamente valoradas, no sólo por la sociedad intelectual que las rodeaba, sino por todo una generación de lectores y escritores, y sobretodo por un mundo de mujeres que las precedieron que no serían lo que son si no hubiesen existido Victoria Ocampo y Virginia Woolf y ese hermoso día de Noviembre en 1934, en el que finalmente se conocieron, ese hermosa tarde en donde Victoria terminaría por encauzar el inevitable destino de gran autora que la aguardaba.
Mi andar por esta vida se reduce siempre a agradecer a las mujeres que hacen literatura, que hallaron en las letras un modo de salvarse sin llegar a imaginar que estarían salvando a otras de todos los fantasmas que puedan existar, y estoy segura de que Victoria pensaría lo mismo.
"Y si, como usted espera, Virgina, todo esfuerzo, por oscuro que sea, es convergente y apresura el nacimiento de una forma de expresión que todavía no ha encontrado una temperatura propicia a su florecimiento, vaya mi esfuerzo a sumarse al de tantas mujeres, desconocidas o célebres, como en el mundo han trabajado". Y que tremendo esfuerzo, que incansable lucha Virgina y Victoria, generaciones enteras de mujeres les debe todo, principalmente unas infinitas gracias!