Se trata de un libro maravilloso, cuidadosamente redactado, que va presentando distintas escenas en diferentes momentos históricos, que nos permiten ver un perfil más complejo y complicado de España. Algunas de las cosas que dice el libro: No huno en Europa otro país que experimentase cambios tan hondos en tres mil años. Cuando la vida está perdida, todos los hombres son iguales, pueden fingir valor, pero no pueden sentirlo. El valor es únicamente para los vivos. Todo lujo sensual ... tiene tan sólo para el hombre que no conoce la fecha y la hora exacta de su muerte. Sólo se puede odiar al que representa lo que no somos. Ser inflexibles no sirve de nada, y pudre la imaginación. Todas las intuiciones humanas son certeras; lo que se dice de ellas, en cambio, casi nunca lo es. Aprendiendo muy pronto a discernir entre la belleza de un imbécil y la de un genio, el encanto de un borracho y el de un místico. La juventud impulsiva e imprudente es hermosa, pero la razón termina por cercarla para burlarse de ella. Como todo adolescente, imitaba para vivir u vivía para imitar. Adivinar el futuro es fácil cuando se conocen de cerca las fuerzas que mueven el presente. Después de la muerte, el alma permanece inmortal en el seno de la Inteligencia Universal. Matar produce fascinación. La gloria, en fin, es un tesoro más sútil que la riqueza pero mucho más tosco que la dicha, y dura tan poco y se confunde tanto en la memoria, que bien podría no haber existido su mentor, porque en mentiras, chismes y exageraciones se convierte. La desmesurada pasión por obedecer que tienen los que hacen todo bien. No es el destino, sino la preocupación por el destino la que hace cumplir las predicciones de los adivinos. Comprendió de pronto, y sin esfuerzo, que las andanzas de su espíritu podían continuar infinitamente, aunque su cuerpo se detuviera y terminasen los arduos peregrinajes. Los sueños se realizan si son simples, y sensato el soñador. Matar a un hombre es cuestión, casi siempre, de dejarlo seguir viviendo a su entender.