Monstruo, dice el diccionario, es aquella criatura única en su especie. Que no tiene par. Que brilla en su unicidad. Será ésta, entonces, la historia de un monstruo. Cayetano Santos Godino nació a las siete de la mañana del 31 de octubre de 1896 en el conventillo de Dean Funes 1158, hijo de la oleada de inmigrantes italianos de finales de siglo XI. Su padre era sifilítico, alcohólico y golpeador. En la pieza en la que malvivían todos no faltaba un hermano epiléptico y el recuerdo de un primogénito enterrado en Italia. Durante los primeros años de su vida, Cayetano sufrió una enteritis que lo dejaría al borde la muerte y que lo volvió un niño débil y bastante imbécil. Comenzó a hablar mal y tarde, malcursó el primer grado hasta que tuvo ocho años de edad, onanista, propenso a las bebidas fuertes y con un cuerpo endeble del que sobresalía un desarrollo desproporcionado del pene, dedos que se curvaban hacia el dorso, tamaño descomunal de las orejas y deformidad craneana que haría delirar de placer a Lombroso. Hirió a siete niños. Asesinó a cuatro. Provocó incendios. Mató a un sinfín de animales. Cuando lo atraparon, tenía 16 años.
Qué potencial tenía este comic, pero peca de ser demasiado corto, y hay cosas que se pierden. No sé si será un comic para alguien que no conoce al Petiso Orejudo. Toca muy por encima los crímenes, hay momentos muy reiterativos desaprovechados. Más allá de eso, las ilustraciones estaban espectaculares. Ojalá en algún momento haya una versión que toque en mayor profundidad su vida personal y delictiva.
Cayetano Santos Godino nació en Buenos Aires, en 1896. Hijo de inmigrantes italianos, sufrió la constante violencia de manos de su padre, amén de continuos problemas de salud que casi le costaran la vida a temprana edad. Pasó su infancia y primera adolescencia en terrenos baldíos y conventillos en los barrios de Almagro y Parque Patricios. Y entre 1904 y 1912 asesinó a cuatro niños, lo intentó con siete más e incendió igual número de edificios, ganándose el mote que lo haría famoso: El Petiso Orejudo. Esta breve semblanza histórica alcanza y sobra para horrorizarse ante las acciones del personaje y no cabe duda que este es un material que en manos de artistas puede dar mucho para rendir, acaso un relato tan truculento como la historia misma, tan horroroso como el mero registro real. Sin embargo, la apuesta que hacen aquí el escritor Luciano Saracino y el dibujante Nicolás Brondo elige no ir por ese camino tan evidente. Por el contrario, se plantean recrear esta terrible historia de vida centrados en Cayetano y no en sus víctimas, en su día a día y no en sus crímenes, en su mirada perdida y no en sus manos ensangrentadas. ¿Hacen con esto a Cayetano una víctima o lo redimen de sus crímenes? No, claro que no. Pero recrean a un monstruo de la manera más efectiva posible: sin regodearse en la sangre, el espanto o las muertes sangrientas. Así, vemos la vida y las acciones de Cayetano (a quien nunca le dedican el infame sobrenombre) y sentimos el horror de otra forma, nos alcanza de otra manera, nos deja tensos con el libro en la mano, masticando todo aquello que hemos leído, entendiendo acaso un poco más al niño que mataba niños sólo porque le gustaba matar. Y si se necesita valor para ser lector de esta obra -ya que es un libro que te compromete, como suelen hacer los mejores libros- más valor se necesita para ser su autor. Saracino y Brondo hacen un salto al vacío, alejándose de sus estilos más reconocibles -el primero optimista autor especialista en relatos infantiles, el segundo explosivo dibujante punk- para entregar un relato austero, medido, parco, uno que se mantiene firmemente contenido a lo largo de toda su extensión, evitando cuidadosamente el morbo, con la furia apretada en el pecho, tal y como Cayetano Santos Godino llevaba todo su odio. Publicado originalmente en la revista Fierro de manera abreviada, esta edición de Comic.Ar incluye la versión final, completa, tal y como sus autores habían planeado en un principio y, habiendo leído ambas, no me cabe duda que esta es la definitiva, la obra final tal y como debe leerse. Un relato de horror, locura y espanto, contado con la mayor humanidad posible. Un librazo, vamos.
Me encanta la forma en la que esta ilustrada el cómic, aunque creo que si hubiera sido un poco más largo realmente hubiera obtenido más puntos a su favor. Cayetano también conocido como el " petiso orejudo era un adolescente cuando entró a prisión, de hecho es una de las personas más jóvenes que ha ido a prisión en argentina, mato a varios niños y fue atrapado con las manos en la masa Muchas personas pensaban que la fuente de su maldad eran sus orejas grandes, incluso le hicieron varios estudios para saber si su tamaño eran la razón de su maldad, hay muchos chismes que rondan al rededor de este personaje, sobre su entierro y sobre donde descansan sus restos, algunos dicen que sus partes fueron vendidos a personas que coleccionan este tipo de cosas, pero algo que realmente nadie sabe ni puede dar fe su veracidad.
●Fue responsable de la muerte de cuatro niños, siete intentos de homicidio y el incendio de siete edificios ●Fallecimiento: 15 de noviembre de 1944, Ushuaia, Argentina