Este libro es igual de interesante que de aburrido. A grandes rasgos habla sobre el universo del lenguaje y los signos y como estos han sido cruciales desde la antigüedad hasta la actualidad y en todos los aspectos. Se nutre de un lenguaje lleno de tecnicismos y de continuas redundancias y florituras que hacen que su lectura sea lenta y pesada.
Pero además de esto también tengo que recalcar que todo sobre lo que habla y cómo extrapola estos conceptos y los compara con algunos otros hace de este libro muy interesante.