Josep Fontana nació en Barcelona, en 1931. Su padre era propietario de una librería de viejo. Estudió en esa ciudad, donde se licenció en Filosofía y Letras, sección Historia, por la Universidad de Barcelona en el año 1956. Se doctoró en Historia por la misma universidad en 1970. Es uno de los historiadores de más prestigio de España. Fue alumno de Jaime Vicens Vives y Ferrán Soldevila. Sus principales corrientes de investigación son la Historia económica, la Historia española del siglo XIX y la Historia de la hacienda. Han influido en su pensamiento E.P. Thompson, Pierre Vilar, Gramsci y Walter Benjamin.1 Fue militante del PSUC desde 1957 hasta principios de la década de 1980.
Fundador del Instituto Universitario de Historia Jaume Vicens Vives (IUHJVV) de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, dirigió este centro de investigación hasta su jubilación en 2001. En esta universidad impartió clases de Introducción a la Historia, así como en el programa de Doctorado del IUHJVV. Ha enseñado Historia económica y contemporánea en las universidades de Barcelona, Valencia y Universidad Autónoma de Barcelona. Y ha sido colaborador de las revistas de historia Recerques (1970) y L'Avenç (1976). La asignatura Introducción a la Historia de primer ciclo de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra se basa en su libro Introducción al estudio de la historia.
Como profesor invitado en América Latina, ha dado cursos y conferencias en instituciones universitarias de México, Colombia, Ecuador, Perú, Brasil, Chile y Argentina, donde recibió el doctorado honoris causa por la Universidad Nacional del Comahue.
En 2006 recibió el premio Creu de Sant Jordi y en 2007 el primer Premi Nacional a la Trajectòria Professional i Artística concedido por la Generalidad de Cataluña. En 2007, en una entrevista con Vilaweb, tras ganar el Premi Nacional a la Trajectòria Professional i Artística, expresó su opinión sobre la transición española y las relaciones de Cataluña con el estado, y afirmó que «me apunto a la independencia [de Cataluña] si es realizable sin daño para nadie.»5
Josep Fontana es miembro del Consejo Asesor de Todoslosnombres.org y miembro del Consejo Editorial de Sin Permiso desde su fundación el 2006.
El 11 de junio de 2010 se le concede el título de doctor honoris causa por la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, pero en febrero de 2011 se rechaza ese nombramiento en la Universidad Autónoma de Barcelona, junto a la propuesta del también historiador Jordi Nadal, por razones ideológicas.
El 25 de noviembre de 2011 recibió el doctor honoris causa por la Universidad de Valladolid.
El 14 de marzo de 2013 fue investido doctor honoris causa por la Universitat de Girona, junto a Ramón Garrabou y Jordi Nadal.
El profesor Fontana nos hace un confuso repaso por la historiografía reciente, centrándose sobre todo en el ámbito anglosajón (refiriéndose sobre todo a académicos de segunda línea), mientras de reojo critica el marxismo "ortodoxo" de la Unión Soviética capitalista, el "socialismo real" o los delirios de Sendero Luminoso. Algunas reflexiones son interesantes, pero se hecha en falta un análisis más metódico y completo. En la parte final Fontana intenta ser más resolutivo y ofrecernos el camino que la historiografía de los años 2000 debería tomar ante os nuevos "revisionismos" (fantasma confuso que no acaba de definir), pero al final solo acaba repitiendo mantras del trotskismo (como el silogismo de la comparación entre Gran Bretaña y la India) y repitiendo los mantras posmodernos contra lo que el entiende por "progreso". Libro breve y de escaso valor historiográfico, aportando únicamente un caudal de nombres de estudiosos de segunda fila y reflexiones vagas y más poéticas que científicas.
Quizás es porque me falta bagaje en este ámbito, pero dentro de que está bastante bien, siento que le faltaron definir algunos conceptos, y que no llega a cerrar demasiado ciertos temas. La ventaja es que es bastante corto, lo leí en 2 días, pero fácilmente pudo haber sido en 1, o una lectura de corrido.
57. La historia después del fin de la historia (Josep Fontana).
En tiempos de incertidumbre ideológica la historia debe posicionarse como la herramienta social más inmediata para comprender el presente y construir el futuro; siempre como encrucijada, nunca como progreso lineal.