El mapa de mi lonja es un divertido recorrido por una vida llena de sabrosas experiencias, ricas aventuras y deliciosos recuerdos.
Alberto, alias Betinorama, es un mexicano radicado en Brasil que, lejos de las tortillas, las garnachas y las salsas picositas, extraña con desesperación los sabores de su México querido.
Te invitamos a disfrutar esta lectura ¡Buen provecho!
Carlos Alberto Nieto Gómez, mejor conocido en internet como Betinorama, es un caricaturista mexicano que, a pesar de no haber estudiado nunca diseño gráfico o dibujo, disfruta de popularidad en las redes sociales gracias a sus historietas, en las cuales plasma situaciones cotidianas, su día a día, con un toque cómico con el que cualquiera podemos identificarnos, especialmente los mexicanos.
Betinorama nació en 2009 como un hobbie, en el cual buscaba mostrar sus historietas y buscar público interesado en ellas.
En propias palabras de Carlos: “Mi pasión siempre ha sido dibujar, todos mis cuadernos desde el kínder hasta la universidad están llenos de garabatos”, por lo cual no es novedad de que terminara dedicándose con gran habilidad a crear historietas
Betinorama es un ilustrador mexicano radicado en Brasil. Es el primer webcomic al que me enganche dado que maneja un estilo simple, cómico y sencillo, que trata de temas como las relaciones, el cine y el trabajo.
Cuanto este libro fue anunciado, estaba segura de que querría leerlo y me esperaba que, como su trabajo anterior, esté sería una recopilación de los comics que había estado publicando en años anteriores, pero alegremente pude ver que no fue así: no sólo ofrece su propia historia y cómo la comida lo ha marcado, sino que además incluye nuevos cuadros.
Es una grata sorpresa cuando realmente un ilustrador trasciende de publicar lo que que ya ha estado posteando y ofrece algo nuevo. Mexicano que se respete idolatra la salsa y que puede describir su vida a través de la comida, y este libro es precisamente lo que hace, rendir culto a la comida a través de una autobiografía ilustrada.
Algo que realmente me encanto fueron las recetas: aparecen poco, pero eabren el apetito. No podría decir que son las mejor explicadas que me he encontrado, pero en la mayoría de los casos funcionan para ayudarte si es que ya tienes un poco de experiencia en lo que a cocinar se refiere.
Siendo sincera este libro no es una obra maestra, pero es bastante divertido, además de que se presta a gustar. En la primera semana de que lo adquirí al menos cinco personas, aparte de mi, lo leyeron y a todas les gustó, esto tiene su razón de ser en que es fácil identificarse con las etapas que describe, las sensaciones y las alegrías, más allá de s te gusta o no la comida que esta describiéndo esto se trata más de lo fácil que es que un plato de comida te alegre el día.
Por si alguien quiere ver más de su trabajo, pueden consultarlo aquí
Este libro me divirtió mucho, es algo fresco en medio de siempre lo mismo. Sabe muy bien sobre la indiosincracia -me acabo de dar cuenta que no se escribir esta palabra- de los jóvenes criados en los 90s en México y su gusto por la comida chatarra. Ñam. Me gustó mucho y me sacó dos o tres carcajadas.
En definitiva, un libro altamente recomendable, cumple lo que promete y más. Para mí, significó un recorrido culinario nostálgico, he de decir que me identifiqué en muchas partes, no solo por el hecho de que me encante la comida, sino por todas las emociones que el comer puede producir y los recuerdos que puede evocar. Sin perder el toque característico de sus cuadros, Betinorama nos lleva a un agradable y delicioso viaje de vida. Las recetas incluidas, son lo más ♥
La verdad, es el primer libro en español que he terminado en mi vida con éxito y estoy re emocionado por eso. La "historia" como tal fue original y chistosa, y muy personalizada. Quería que no se acabe!
Lo recomiendo a todos, mexicano o brasileño o extranjero no importa, este libro es muy chévere (o bien padre).
Lo voy a describir así: empece a hojearlo y no pare de leer hasta acabarlo. Literal "me la pase salibando todo el tiempo en que lo leí". Me identifiqué claramente, tiene un capítulo dedicado a la Pizza y al cafe & mezcal, hasta me dan ganas de conocer a Betinorama para que seamos amigos.
Se me hizo un detalle padrísimo que incorporará sus "recetas de familia", ¡compartir su tesoro! Si, así somos los mexicanos, tenemos el corazón en la panza. Me recordó el libro de "como agua para chocolate", me quedé bien animada en hacer alguna receta.
Hay una Epifanía en el libro que vale oro: "me reconcilié con mi lonja al leer la página 105", los mejores momentos de mi vida han sido cuando he tenido la oportunidad de compartir una quesadilla, un taco, un postre, lo que mi corazón pida... es cierto lo que dice Betinorama, si quieres saber la cantidad de felicidad en tu relación por favor dame la mano y con la otra siente tu lonja... No solo invito a leer este libro, hay que hacerle justicia con un mezcal o un buen café y hacer lo propio: " a beber y a tragar mientras lees que el mundo se va a acabar".
Me encanto la temática, las ilustraciones y la forma en que en verdad te recuerda los sabores con los que creciste. Si has vivido en un estado o país diferente creo que te divertirá más.
Me gusto mucho este libro, esperaba que solo fueran pequeñas viñetas, pero no es así, es imposible no sentirse identificado con muchas de las historias y creo que esa es su magia, ya que te hace recordar. En unos momentos reía y en otros recordaba, es un gran libro. también incluye algunas recetas, que la verdad si me dieron ganas de intentar, y es que al estarlo leyendo, se te van antojando toda la comida que se menciona. y muchas que ni siquiera he probado, lo recomiendo mucho.
Nostálgico, divertido y sabroso. El caricaturista mexicano, que hoy en día reside en Brasil, nos presenta un libro donde habla con nostalgia de la comida mexicana, en particular de lo alimentos y bebidas que lo acompañaron toda su vida en la Ciudad de México. Siendo chilango (oriundo de la Ciudad de México) no puedes evitar empatizar con la infancia y vida del autor, y sus recuerdos resultan familiares y se mezclan con los tuyos. Es sensacional recordar con él las golosinas con chile de la infancia, los sabores y aromas del hogar, las reuniones familiares y entre amigos, las borracheras de la juventud y las costumbres de nuestro México. Su humor es muy sencillo, y si estás familiarizado con su trabajo, sabrás que no siempre sus chistes son atinados, pero tampoco son malos. Por cierto, cada capítulo incluye recetas: de salsas, mole de hoya, micheladas, pizza, y hasta brownies de mariguana :P Debo decir que este libro fue toda una novedad en casa, y mi hijo mayor literalmente me lo quitó al salir de la librería y lo leyó antes que yo. Mi esposa me lo quitó un par de veces mientras lo leía. Y mi hijo menor va a la mitad. Creo que es suficiente recomendación.
Me encantó, en un viaje del trabajo a la casa lo termine y como buena mexicana se que la comida es súper tentadora en cada esquina y es imposible resistirse, me hizo reír, porque son cosas que suelen pasar (pasarme). Jajaja
Reí e incluso alguna lágrima se quería escapar de tantos recuerdos que como mexicanos no nos escapamos.
Altamente recomendable y confirmo “mexicano que se respeta, idolatra la salsa, necesita de vitamina T y es capaz de describir su vida a través de la comida”
esta bien curado el libro. Me gusto mucho porque sentí literal a México dentro de el, los dibujos de toda la comida eran bien lindos. Un buen libro para pasar el rato y apreciar todo lo que tiene México para darle a tu corazón y gusto ;)
Está bien pero solo bien. Es gracioso y puedes identificarte con el aprecio a la comida. Por otro lado, creo que las recetas deberían ir al final y no como lectura obligatoria, intercaladas.
Me encanto, el hecho de que incluya recetas de cocina es un plus. Y el humor que lo caracteriza y con el que es fácil identificarse hace de este libro un viaje al pasado por medio de la comida.
La forma de redactar del autor, las ilustraciones y pequeñas historias me hicieron amar este libro, que no tiene una trama compleja y es fácil de leer y disfrutar desde cualquier edad.
Cómo fan de Betinorama, este libro fue genial. Me gustó conocer más acerca de su vida a través de la comida, y me sentí muy identificada con sus vivencias y manera de ver el mundo.
Una anécdota con la que todos nos podemos identificar, más como mexicanos amantes de la comida. Fue un viaje por la infancia y una mirada al futuro de la mano de comida, realmente pude apreciar el valor, no solo nutrí mental, sino el valor sentimental de la comida, con quien se comparte, quien la prepara y con qué motivos. Una lectura rápida y muy amena.