Es el diario de un personaje que anuncia desde las primeras líneas su firme voluntad de quitarse la vida. Tras esa funesta declaración de intenciones, irá consignando en un diario –que podríamos entender como la confesión póstuma destinada a vaciar el alma y a suplir, a efectos legales, la consabida carta al juez de turno– sus vicisitudes y andanzas, su visión del mundo, del ser y del estar, al tiempo en que su camino cotidiano se entrecruza con un abanico multicolor de personajes: ex-mujer e hijos; amigos de barra de bar; antiguos compañeros; vecinos anónimos; yonquis desesperados que pondrán en su mano el arma liberadora, amén de alguna apetecible tentación en forma de prostituta. Porque irse de este cochino mundo sin descender siquiera por última vez al reconfortante infierno del sexo no es plan.
Jorge Rodríguez Rueda (Lérida, 1967) es autor de 8 libros: - La conciencia dormida - Laura o el don de olvidar - Diario de un presunto suicida - Gente Corriente - Los Ausentes -Versos anónimos -El vértigo del sueño -Licencia para opinar Todos ellos disponibles exclusivamente en amazon. Actualmente reside en Murcia. y colabora eventualmente con la s revistas digitales “AtaraxiaMagazine” y “La paseata”
Una vez que empecé a leer, ya no pude parar y apenas me duró unas horas. La novela comienza con el personaje principal en el funeral de su mejor ami-enemigo, porque ni siquiera él tiene muy claro lo que sentía realmente hacia esa persona. A partir de ahí, hace un recorrido por sus recuerdos para entender qué es lo que les ha llevado a encontrarse en esa situación. Jorge tiene una capacidad para engancharte a la lectura desde la primera página increíble. Sabe dar la información justa en cada momento para dejarte comiéndote la cabeza con todas las incógnitas que surgen y que necesites seguir leyendo para descubrir la historia completa. Además, otro punto muy fuerte de la novela son los diálogos: tiene la habilidad de construir la voz de los personajes de tal forma que siempre sabes quién habla, sin necesidad de explicarlo (cosa que no hace en ningún momento), lo que la hace muy amena y rápida de leer.
Plagada de frases (y ciertas teorías) que os dejarán meditando varios días, "Los ausentes" es una apuesta segura. Os aseguro que no os defraudará.
Me llamó la atención en una librería de Madrid por su portada, en la que aparece una ilustración con un hombre apuntándose a la cabeza con una pistola. No sé por qué, pero tenía algo que me atraía sobremanera.
Hay cosas que, incluso tras acabarlo, no entiendo por qué hace o por qué las menciona, por lo que no descarto volver a leerlo más adelante.
La pega: le faltan muchas tildes a las palabras, soy muy quisquillosa con eso qué le voy a hacer.