Por respeto a lo que Adorno trata de transmitir en estas lecciones, sobre todo en lo referente a la definición y el ejemplo, concebidos dentro del pensamiento contemporáneo, como incompatibles dentro del pensar dialéctico; no abordaré esta valoración desde de una perspectiva que pretenda resumir o definir lo que el libro propone.
Destacaré la brillantez con la que el autor consigue exponer un pensamiento tan escurridizo y contradictorio, apoyándose, y a su vez sin caer, en los prejuicios en los que inevitablemente cae el pensamiento positivista y/u ontológico que domina el pensamiento contemporáneo. También, desde un punto de vista subjetivo, quiero destacar la revolución que ha implicado en mi proceso de intelección conforme iba avanzando en las lecciones, y que inevitablemente me ha llevado a replantearme conceptos que tenia como inmanentes.
“La dialéctica no es la tentativa esquemática, mecánica, de acercar un todo desde afuera para entender el fenómeno porque a partir de sí mismo no se le puede entender, sino que se trata de echar luz sobre el fenómeno singular de tal manera permanecer en el fenómeno, determinar el fenómeno hasta que por esta determinación en si se exceda a si mismo, volviéndose transparente contra ese todo, contra esa violencia, contra ese sistema dentro del cual y solo allí encuentra su valor relativo. Esto es entonces, dicho concretamente, el requerimiento que nos plantea realmente el pensar dialéctico como científicos ingenuos; por un lado, que no nos detengamos en los fenómenos singulares que no sean dados como si fuéramos rígidos expertos, sino que los conozcamos dentro de la totalidad en las que pueden actuar y recibir su significado, pero por otro lado que no importa si no vemos tampoco esta totalidad este todo en dónde estamos, que no nos acerquemos a él despóticamente desde afuera sino que tratemos de realizar ese tránsito siempre desde la cosa”