“Cuanto más se adentra uno en Dios, más debe salir de sí hacia el mundo, para llevarle la vida divina”. Intelectual judía convertida al encontrarse con la Mirada del Amor, nos recuerda la vida que emana de la Fuente de Agua Viva. Su razón, crucificada por el encuentro con Cristo, nos enseña a vivir en una continua infancia espiritual.