Written in 1912, Death in Venice is Thomas Mann's best-known novella — a haunting, elegiac masterpiece in which the main character, Gustav Aschenbach, is a successful and much-revered author. While vacationing in Venice, this highly disciplined writer, who always has maintained extraordinary control of his literary creations, finds himself suddenly overwhelmed by an all-consuming love for a beautiful young boy. A deadly epidemic sweeps through the city, but Aschenbach's attraction to the youth compels him to remain, thus sealing his fate. The second work in this volume, "A Man and His Dog," concerns Bauschan, a friendly mongrel pointer acquired by the Mann family in 1916. A constant companion during the author's morning walks, the loyal creature also deposited himself regularly under Mann's desk while the author worked — a gesture not always appreciated by the writer. More of a genial essay or memoir than a "story," this charming piece, including "one of the most beautiful descriptions of landscape in German literature," is reprinted here with its original preface, which is translated (most likely for the first time) into English. For both works, Stanley Appelbaum has provided an introduction and informative notes, along with excellent new English translations on the pages facing the original German.
Thomas Mann was a German novelist, short story writer, social critic, philanthropist, essayist, and Nobel Prize laureate in 1929, known for his series of highly symbolic and ironic epic novels and novellas, noted for their insight into the psychology of the artist and the intellectual. His analysis and critique of the European and German soul used modernized German and Biblical stories, as well as the ideas of Goethe, Nietzsche, and Schopenhauer. His older brother was the radical writer Heinrich Mann, and three of his six children, Erika Mann, Klaus Mann and Golo Mann, also became important German writers. When Hitler came to power in 1933, Mann fled to Switzerland. When World War II broke out in 1939, he emigrated to the United States, from where he returned to Switzerland in 1952. Thomas Mann is one of the best-known exponents of the so-called Exilliteratur.
Thomas Mann's "Death in Venice" is as brilliant as advertised. Undoubtable, a literary masterpiece. One needs to make sure of the translation. The Dover edition which I read, was translated by Stanley Appelbaum and it was one of the best translations of this masterpiece I have read. The second chapter was a little difficult, but then there is a reason it is considered "the nightmare chapter" by most translators. Also, you might want to catch up on your Greek mythology before reading this book. It is everywhere in the book. Amazing work of art.
Tras la fallida primera lectura de Muerte en Venecia, de Thomas Mann, en la traducción al español de Edhasa, su relectura en la exquisitamente fiel y analítica traducción al inglés de Stanly Applebaum ha sido como contemplar la Última cena de da Vinci con sus colores originales.
Salvo por su relativa brevedad, la lectura de Muerte en Venecia plantea en cierto sentido dificultades mayores que la del Ulises de Joyce. Mientras en éste las abundantes referencias cultas a otras obras son relativamente accesorias, la lectura de la novella de Mann sin abordar antes la del Fedro de Platón, e incluso la de El nacimiento de la tragedia de Nietzsche, puede dificultar su correcta apreciación y valoración por parte del lector.
Veo Muerte en Venecia como una tragedia corta en cinco actos de longitud desigual, inspirada en las lecturas clásicas de su autor, en su propia experiencia en las playas de Venecia en 1911 y en sus reflexiones sobre el oficio de escritor.
Cap.1: en este corto proemio se nos presenta al protagonista, un escritor maduro de nombre Gustav Aschenbach, trasunto del propio Mann, y se nos narra su encuentro con un enigmático personaje, imagen de Hermes, dios griego de los viajeros y guía al inframundo, que siembra en él el deseo de viajar, lo cual sella su fatal destino. Las imágenes de un mundo remoto, de vegetación exhuberante y fieras salvajes, que este encuentro evoca en la mente de Aschenbach volverán a él en el capítulo 5 cuando se acerque su trágico final.
Cap.2: en un remedo del lenguaje de la reseña literaria que recuerda lo que posteriormente haría Joyce en su Ulises, se nos narra la trayectoria de Aschenbach como escritor. El capítulo es algo farragoso e incluso oscuro en algunos pasajes.
Cap.3: junto con el capítulo 5, este contiene la narración que impulsa la acción dramática de la tragedia en torno al enamoramiento platónico -en el sentido literal y filosófico del término- de Aschenbach por el bello adolescente Tadzio en un hotel en la isla de Lido.
Cap.4: este corto pero increiblemente denso y bello capítulo constituye el nucleo lírico-filosófico de la tragedia. Mann estaba especialmente orgulloso de su escritura, que mantiene las formas apolíneas de la narrativa homérica. A través de citas parciales del igualmente apolíneo diálogo Fedro de Platón, se nos explica la particular naturaleza del amor (Eros) que siente el escritor por el joven, y se describe con prodigiosa habilidad poética, no desprovista de erotismo, cómo ese amor llega a consumarse, platónicamente hablando, tras un auténtico orgasmo de creación literaria.
Cap.5: el amor por el bello efebo, que de cumplirse lo expuesto por Sócrates en el Fedro debía conducir el amante a su unión con lo divino, degenera en cambio en obsesión. Las fuerzas dionisíacas se desatan en una bacanal dionisiaca que sueña nuestro protagonista tras asistir a una igualmente báquica serenata musical en el hotel. Aschenbach, físicamente exhausto, muere en la playa, a la vista de su amado Tadzio, no sin antes reconocer que no hay arte posible sin la únión de lo apolíneo y lo dionisíaco, lo que hace de esta extraña y excepcional novella filosófica de Mann una pequeña tragedia nietzscheniana.