Juillet 1917. La section d’infanterie du Lieutenant Rodolphe participe au massacre général sans voir le bout de son calvaire. Mais quand les hurlements des sentinelles déchirent la nuit, l’horreur atteint son paroxysme. On pense à un piège de l’ennemi, mais des cris allemands s’ajoutent à ceux des disparus français. Les nerfs à vif, les deux camps n’ont pas d’autre choix que de hisser le drapeau blanc et négocier une trêve temporaire. Une délégation de trois soldats français et trois allemands partira enquêter, s’ils ne s’entretuent pas avant... Leur alliance contre-nature est complétée par la présence incongrue d’un... Peau-Rouge. Wohati est l’un des 12 000 Indiens engagés américains, et il en sait beaucoup plus qu’il ne veut bien le dire sur ce qui les attend...
Reseña: http://www.fabulantes.com/2014/07/el-... "El aliento del wendigo se basa en demasiados lugares comunes de la cinematografía sobre zombis. El propio wendigo parece un señor zombi: es más bien un humano desollado, sin pelo, casi momificado (...). Hay una explicación para su aspecto en las páginas del cómic, pero es de ésas que hacen torcer el gesto con desaprobación. El aliento del wendigo pretende emular a Ravenous (1999), el maravilloso delirio filmado por la fallecida Antonia Bird, aunque sin poseer su fuerza, su atractivo, y, sobre todo, sin su capacidad de sugerencia. Este wendigo es demasiado explícito tanto en su imagen como en sus intenciones. Es una simple máquina de destruir, un no-muerto del montón, dotado de raciocinio y habla. En esta historia pasan muchas cosas que se han visto ya en la abarrotada y sobreexpuesta filmografía sobre el zombi; la mayoría de los acontecimientos suceden porque tienen que cumplir con el cliché."