El juego de las nubes recopila algunas de las anotaciones que Johann Wolfgang Goethe realizó a modo de diario sobre sus observaciones de nubes. Como señala la traductora, Isabel Hernández, en su epílogo, «Es en 1815 cuando el autor alemán empezó a interesarse seriamente por el estudio de las mismas a raíz de la lectura de la obra que el inglés Luke Howard publicara en 1803 sobre la clasificación de las nubes: On The Modifications of Clouds.[...] Las nubes son para el científico de Weimar seres animados que reaccionan en función de las condiciones de la tierra y de su fuerza de atracción, puesto que no son ni fijas ni volátiles, sino, como todo en la naturaleza, formas en constante transformación. Es por eso por lo que la observación de los fenómenos atmosféricos tiene siempre para él una vertiente empírica y otra simbólica: la primera se manifiesta en sus estudios científicos, la segunda en sus textos literarios». Además, hemos incluido su original Ensayo sobre Meteorología y algunos de sus dibujos de nubes que, al igual que sus anotaciones, están llenos de poesía. El libro está ilustrado por Fernando Vicente, que ha sabido captar la belleza de las nubes a diferentes horas del día resaltando el espíritu romántico de los textos de Goethe. El resultado es un libro que lleva, tras su lectura, a mirar al cielo y redescubrir las nubes.
A master of poetry, drama, and the novel, German writer and scientist Johann Wolfgang von Goethe spent 50 years on his two-part dramatic poem Faust, published in 1808 and 1832, also conducted scientific research in various fields, notably botany, and held several governmental positions.
George Eliot called him "Germany's greatest man of letters... and the last true polymath to walk the earth." Works span the fields of literature, theology, and humanism. People laud this magnum opus as one of the peaks of world literature. Other well-known literary works include his numerous poems, the Bildungsroman Wilhelm Meister's Apprenticeship and the epistolary novel The Sorrows of Young Werther.
With this key figure of German literature, the movement of Weimar classicism in the late 18th and early 19th centuries coincided with Enlightenment, sentimentality (Empfindsamkeit), Sturm und Drang, and Romanticism. The author of the scientific text Theory of Colours, he influenced Darwin with his focus on plant morphology. He also long served as the privy councilor ("Geheimrat") of the duchy of Weimar.
Goethe took great interest in the literatures of England, France, Italy, classical Greece, Persia, and Arabia and originated the concept of Weltliteratur ("world literature"). Despite his major, virtually immeasurable influence on German philosophy especially on the generation of Georg Wilhelm Friedrich Hegel and Friedrich Wilhelm Joseph von Schelling, he expressly and decidedly refrained from practicing philosophy in the rarefied sense.
Influence spread across Europe, and for the next century, his works inspired much music, drama, poetry and philosophy. Many persons consider Goethe the most important writer in the German language and one of the most important thinkers in western culture as well. Early in his career, however, he wondered about painting, perhaps his true vocation; late in his life, he expressed the expectation that people ultimately would remember his work in optics.
4 estrellas se ha llevado este compendio de ilustraciones de nubes y de más con párrafos de Goethe contando el clima. Si me lo dicen no me lo creo. Pero es que sinceramente fue incluso relajante leer estas líneas y disfrutar esas descripciones. No creo que sea un libro para muchos, pero yo reconozco que pese a la sorpresa inicial, me gustó.
Me ha aburrido soberanamente. Me duele descubrir que este autor no sea lo mío parece, aunque sé que esto no es una novela suya como para dictar un veredicto.
Se trata de anotaciones diarias sobre el tiempo en diferentes momentos. Lo que sí me ha parecido de más interés han sido los breves poemas que hay entre los diferentes apartados. Me han gustado unos más que otros, pero todos me han gustado en mayor o menor grado.
Al final hay un tratado sobre metereología escrito por el autor. Como curiosidad puede ser interesante, pero nada más allá de eso según mi opinión. Me ha parecido bastante básico y a la vez algo rebuscado intentando parecer más técnico de lo que es. Se ve que incluso para la época ya estaba algo desfasada la información por lo que he leído.
NI FU NI FA😰 • Malamente he empezado yo con Nørdicalibros. • La primera mitad de "El juego de las nubes" es una compilación de las anotaciones que el escritor alemán hizo, a modo de diario, de su observación del comportamiento y forma de las nubes. A raíz de la lectura de un libro acerca de la clasificación de las nubes empezó a interesarse por ellas y decidió observarlas. Esta parte viene acompañada por algunas ilustraciones del genial Fernando Vicente. Estas anotaciones, aunque reconozco que es una lectura atípica, a mí me han parecido originales y me han entretenido a ratos. Y, además, las ilustraciones le dan mucha vidilla. • Pero la segunda mitad del libro es un ensayo de meteorología (que corre a cargo de la traductora de la obra: Isabel Hernández) y me ha parecido soporífero. Eso sí, la encuadernación me ha encantado. • El libro finaliza con un pequeño epílogo que firma también Isabel Hernández. Y eso, que en líneas generales no me ha gustado. Pero, como siempre digo, cada uno tiene su propia opinión, y lo que no es válido para mí para ti si puede serlo. Así que quien quiera probar con él ya me dirá. • Erratas encontradas: 0 (#CeroNuloNegativoConjuntoVacío) 🎉🎉
Una faceta de Goethe que, sin duda, ha influido en las zonas altas y bajas de sus personajes, la gravedad con que sus historias son atraídas por lo terrenal hasta deshojarse en lágrimas de lluvia, la liviandad con la que otros acontecimientos se hacen jirones y desaparecen entre un cielo calmo. El diario de nubes condensa el ejercicio continuado de observación en el que se descubren, desde una nueva óptica, estratos, cirros, cúmulos, borreguitos, nimbos, organizados en una suerte de capas, movimientos y transformaciones concertadas entre el viento y el suelo. El ensayo de meteorología, por su parte, aborda temas trasladables al pensamiento científico, tales como la complejidad, la relatividad de los instrumentos de medición, que son la primera interferencia frente al objeto medible, los elementos que trazan una línea central o estándar, siempre cuestionables, así como el correlato entre causas y consecuencias, constantes y secuencias.
Me imagino que este libro es una sorpresa para más de uno. Goethe conoció en su momento la clasificación de las nubes del británico Luke Howard (que data de principios de 1800 y se sigue usando hoy en día) y quedó fascinado por su estudio. Este librito compila una serie de poemas sobre el cielo, fragmentos de un diario de viaje en el que registraba observaciones del tiempo (¡no del clima, como parece gustarle decir incorrectamente a todo el mundo!) y hasta un ensayo sobre meteorología donde habla desde el barómetro de mercurio hasta teorías suyas sobre el movimiento de los vientos. Me gustó y me sorprendió descubrir su existencia. Entretenido de leer si les interesa la meteorología, y es interesante comparar los análisis que el hace en su ensayo con el conocimiento que tenemos hoy en día.
La primera parte del libro corresponde a anotaciones climáticas en forma de diario de viaje, ya que se mencionan distintas ciudades. Son muy hermosas las ilustraciones y los poemas. La segunda parte es un ensayo de Meteorología en el cual se detallan instrumentos de uso común de esa disciplina.
¡Deja ahora que baje, por el poder de la tierra atraído, lo que en lo alto se acrecienta, que furioso en truenos se disuelva, igual que las legiones perecen dispersas…! ¡El rostro apenado de la tierra activa! Pero si acaso levantáis la vista… Las palabras disminuyen, pues tan solo describe: el espíritu quiere subir a donde para siempre se vive.
Este libro ha sido una sopresa. La primera parte recoge anotaciones, a modo de diario, sobre el estado del cielo y su evolución - sobretodo las nubes -. Es curioso ver como describe las mismas y su evolución.
La segunda mitad es un ensayo sobre meteorología (y los principales instrumentos de la época para su estudio) en el que, a ratos, me ha hecho dudar sobre si era un ensayo filosófico o científico. Lo he disfrutado y me ha gustado mucho la combinación, ojalá más así.
Como nota final, comentar que la encuadernación de la edición que he leído es maravillosa.
Desde una superficie casi inofensiva —la contemplación de las nubes, ese espectáculo gratuito y constante que nos ofrece el cielo—, esta obra construye una poética del mirar, del detenerse, del habitar lo efímero. En tiempos dominados por narrativas grandilocuentes, distopías en masa y clímax medidos por algoritmos de atención, esta obra se sitúa en el extremo opuesto: es un diario atmosférico, un monólogo silencioso, un ejercicio de percepción.
Si hay algo que define este libro es su minimalismo formal. No busca epatar, ni imponer dramatismo. La escritura, en apariencia sencilla, descansa en la repetición, en la observación cotidiana y en una cierta delicadeza casi japonesa para captar variaciones ínfimas de color, forma y movimiento. La voz narrativa se mantiene etérea, no tanto para construir un personaje, sino para ser vehículo de un estado contemplativo. Es la mirada, no el yo, lo que importa.
Las nubes, por supuesto, no son sólo nubes. Representan lo transitorio, lo que está en proceso, lo que cambia sin cesar. Leer este libro es aceptar la inestabilidad como norma y reconocer que lo más importante a veces no tiene trama, no tiene progresión, no tiene conclusión. Puede leerse como un intento de atrapar lo inatrapable. Como una meditación sobre lo inasible. Como una renuncia a la estructura dramática en favor de una estructura meteorológica.
Y si uno se permite leer con atención poética, encuentra un impulso filosófico subterráneo: ¿Qué es mirar algo que no tiene centro? ¿Qué implica dedicar tiempo y lenguaje a lo que, por definición, se disuelve antes de que logremos nombrarlo?
No se puede negar: es un libro que puede desconcertar o aburrir a quienes esperan desarrollo, conflicto o transformación. Su estatismo puede parecer estancamiento. Su lirismo, superficialidad. Y, sin duda, su apuesta radical por lo leve puede ser vista por algunos como una falta de profundidad. Pero eso depende más del lector que del texto.
Admito que no es una gran novela (ni pretende serlo). Pero es una obra que, como las nubes que describe, aparece, se transforma y puede, en el momento preciso, tocar algo esencial en nosotros. Su valor no está en lo que dice, sino en lo que invita a ver. Y eso, aunque no sea evidente para todos, es una de las tareas más sutiles —y difíciles— de la literatura.
No había tenido la oportunidad de leer un escrito de carácter no estrictamente literario de su autoría. Si bien sus teorías no tienen asidero en la actualidad, puedo considerarlo un estudio muy juicioso. Y, como siempre, impresionante.