Ramón Gómez de la Serna y Puig (July 3, 1888, Madrid - January 13, 1963, Buenos Aires) was a Spanish writer, dramatist and avant-garde agitator. He was especially known for "Greguerías" - a short form of poetry that roughly corresponds to the one-liner in comedy. The Gregueria is especially able to grant a new and often humorous perspective.He strongly influenced surrealist film maker Luis Buñuel.
Gómez de la Serna published over 90 works in all literary genres. In 1933, he was invited to Buenos Aires. He stayed there during the Spanish Civil War and the following Franco regime and died there.
En estas vacaciones decembrinas me encontré con este librito. Se subtitula Novela grande, pero es más bien breve. Su más alto atractivo, el autor, de quien conocía su ingenio y vena humorística. El libro, y la quinta que le da nombre, ostentan el mismo mote en su entrada: advertencia de que la quinta, como el libro, será el marco para desarrollar la historia. Desarrollarla es un decir, porque la acción es muy sencilla, y cíclica. Palmyra, quien da nombre a la Quinta, y a la novela, es una aristócrata, aparentemente sin familia. Sus ancestros la acompañan en efigie, pero vive su vida libre de ataduras filiales. No se dice, pero Palmyra no parece ser lo que se dice joven, y por lo tanto puede permitirse vivir sola, lo cual es un decir porque solo en breves lapsos está sola, pero como preludio a volver a vivir acompañada. Sus conquistas ¿o conquistadores? aparecen de improviso: después de todo, Palmyra vive aislada, con el único contacto social de su galería de pintorescos vecinos. Las circunstancias de su aparición a veces se nos ocultan. Sus relaciones, cuatro, si mal no recuerdo, son cada vez más breves y terminan cada vez en peores términos. Los cuatro, estereotipos: el falso aristócrata y galán irresistible, el artista despistado, el hombre de negocios y un militar tan brutal como cobarde, tienen en común lo pedestre, el horror al compromiso y la profunda incomprensión a la sensibilidad de Palmyra, sobre todo ante la feraz naturaleza que los rodea. El final feliz llega al descubrir que la opción más deseable es la amistad femenina. Se insinúa, sí, que es más que eso. Ellas se asumen y ostentan como amigas y comparten la voluntad de permanecer en su residencia y acompañarse en la previsible extinción del linaje de la familia de Palmyra, y de ese modo antiguo de ser y vivir que en realidad ella no encarna, pero representa. El lenguaje es espléndido y la pintura de paisajes y hechos contrastan con la escasez de acción y de profundidad en la psicología de los personajes. Al final solo me pregunto que tan logrado será el retrato que el autor, varón, hace de la incompetencia amatoria de su propio género y la profunda decepción que esta, sin duda, ocasiona al sexo opuesto.