3×960 – Recelo
960
Cubierta del velero Nueva Esperanza
12 de diciembre de 2008
Carla estaba absorta en la lectura de aqu��l grueso libro de ciencia ficci��n que estaba a punto de acabar. Era uno de los m��s de veinte que Maya le hab��a entregado antes de partir de Nefesh, y el tercero que se le��a desde que comenz�� la traves��a. La trama resultaba adictiva, y el desenlace ten��a un ritmo fren��tico que le imped��a levantar la vista de las hojas. Pese a que no era una aficionada a la lectura en su vida anterior, deb��a reconocer que se lo estaba pasando en grande.
No hab��a parado de leer desde que comenzase su turno hac��a ya un par de horas. De vez en cuando revisaba que el rumbo fuese el adecuado, y en caso de que se hubiesen desviado, lo correg��a tal como su abuelo le hab��a ense��ado. A esas alturas ya le hab��a perdido el miedo a guiar el nav��o, y cada vez se le daba mejor.
Le dio la vuelta a la ��ltima p��gina y devor�� los en��simos p��rrafos con entusiasmo, hasta que finalmente ley�� la ��ltima frase. Entonces respir�� hondo, notando aqu��l intenso olor a mar, y dej�� el libro a su vera junto al asiento. Fue entonces cuando cay�� en la cuenta de que deb��a hacer m��s de un cuarto de hora que no revisaba el rumbo. R��pidamente se levant�� y se acerc�� al tim��n. No lleg�� siquiera a tocarlo o a mirar la br��jula.
CARLA ��� Oh, oh���
La veintea��era ech�� mano de los prism��ticos que ella misma hab��a colocado junto a la escotilla de acceso a los camarotes. Llevaban dos parejas al partir, pero los otros descansaban ahora en el fondo del mar, por un descuido de Zoe la jornada anterior. Siguiendo las insistentes indicaciones de B��rbara, se coloc�� el cordel en el cuello y observ�� lo que tanto hab��a llamado su atenci��n. La distancia que les separaba era a��n bastante generosa. Lo peor era que se dirig��an pr��cticamente en l��nea recta hacia ah��.
No hab��a manera de contarlos, pero a bote pronto Carla dedujo que deb��an haber m��s de cincuenta barcos. Daba la impresi��n que estuviesen dibujando un anillo. De lo que no cab��a la menor duda era que ello no era fruto del azar. Carla se mordi�� el labio, apartando a un lado el anillo que lo circundaba, y baj�� lentamente los prism��ticos. Resopl�� largamente, indecisa.
CARLA ��� ��Yayo!
La voz de su abuelo son�� amortiguada a trav��s de la escotilla abierta.
DAR��O ��� ��Qu�� pasa?
CARLA ��� ��Ven, corre!
La primera en llegar fue Zoe, seguida de cerca por B��rbara. Ellas estaban en el camarote principal, preparando la comida. Hac��a escasos diez minutos que se hab��an despertado. Dar��o se hab��a encargado del turno de noche, como hac��a siempre, y hab��a estado durmiendo hasta que su nieta le despert��. La peque��a cogi�� los prism��ticos y ech�� un vistazo a todos aquellos barcos, mostrando su sorpresa a voz en grito. Carla estaba dispuesta a recibir una buena reprimenda por parte de B��rbara, que desde el principio se hab��a mostrado muy susceptible con ese tema. Sin embargo, y al contrario de lo que hab��a previsto, la profesora no parec��a muy enfadada. En ese momento apareci�� Dar��o por la escotilla.
DAR��O ��� ��Qu�� es lo que pasa aqu��?
No hizo falta que nadie le respondiese. ��l mismo le pidi�� los prism��ticos a Zoe y contempl�� el desaguisado. Neg�� ligeramente con la cabeza, disgustado.
DAR��O ��� ��Cu��nto hace que no corriges el rumbo?
Carla agach�� la cabeza, avergonzada.
CARLA ��� Un rato��� diez minutos��� Es que���
DAR��O ��� No lo creo, Carlita. ��Sabes lo que es eso?
Dar��o se��al�� al agrupamiento de barcos. Carla no respondi��.
DAR��O ��� Eso se llama ��seb.
CARLA ��� ��El qu��?
DAR��O ��� Es un islote.
Zoe recuper�� los prism��ticos y se fij�� algo mejor en aqu��l agrupamiento de barcos. La distancia jugaba en su contra, pero pudo distinguir al fondo una mancha azulada algo m��s oscura que el cielo, apenas sobresaliente de la l��nea del horizonte y medio oculta por los barcos.
ZOE ��� ��Es verdad!
DAR��O ��� Lo tendr��amos que haber rodeado, y nos estamos dirigiendo en l��nea recta hacia ��l. ��Qu�� rumbo has cogido?
CARLA ��� 269 grados. El que t�� me dijiste.
DAR��O ��� No, hombre, no. Ah�� est�� el problema. Eso era ayer. Si seguimos as�� vamos a acabar en ��frica. Te lo dije esta ma��ana. Y adem��s te lo apunt�� en el diario. ��Es que no lo has mirado?
CARLA ��� Yo pens�� que��� Lo��� lo siento. No��� no me���
DAR��O ��� No pasa nada, no te preocupes. Ya��� da lo mismo.
Carla mir�� a B��rbara. Le sorprend��a que no hubiese abierto la boca en todo el rato.
B��RBARA ��� ��Y ahora qu�� vamos a hacer?
CARLA ��� Sea lo que sea, hay que hacerlo r��pido.
DAR��O ��� Yo creo que lo suyo ser��a arrancar el motor y cambiar de rumbo cuanto antes.
B��rbara asinti��. Todos se giraron hacia Zoe, que segu��a detr��s de los prism��ticos, observando con atenci��n lo que ten��an delante.
ZOE ��� ��Eh!
B��RBARA ��� ��Qu�� pasa?
ZOE ��� Se est�� acercando una barca de remos.
CARLA ��� ����Qu�� dices?!
ZOE ��� S��. Mira.
La ni��a de la cinta violeta le ofreci�� los prism��ticos a Carla. Dar��o respir�� hondo.
CARLA ��� Es verdad���
DAR��O ��� Voy a arrancar los motores. Quedaos aqu��, que necesito que me ayud��is a recoger las velas.
B��RBARA ��� Para, para.
DAR��O ��� ��Qu�� pasa?
B��RBARA ��� No va a servir de nada alejarnos. Ya nos han visto. Si nos quisieran alcanzar, nos van a alcanzar igual. Con todos los barcos que tienen, raro ser�� que alguno no sea m��s r��pido que el nuestro.
DAR��O ��� ��Entonces qu�� quieres que hagamos? ��Nos quedamos aqu�� esperando a que lleguen?
La profesora alz�� los hombros. Carla se llev�� la mano al codo derecho y se rasc�� la cicatriz que hab��a dejado la quemadura con la que Juanjo le hab��a obsequiado el d��a que descubrieron al grupo de B��rbara.
B��RBARA ��� No creo que nos quieran robar el barco. Tienen barcos de sobra, y mucho mejores que este.
CARLA ��� El barco no, pero lo que hay dentro���
Dar��o trag�� saliva. ��l no pensaba en la comida, en el agua ni en el combustible, sino en su nieta. Hab��a escuchado el relato de la historia de ��o de boca de Carlos, no hac��a mucho, y desde entonces estaba muy susceptible con ese tema.
DAR��O ��� De todas maneras, coged un arma cada una. No me f��o un pelo.
B��RBARA ��� S��. Ser�� lo mejor. Y t�� ya sabes d��nde tienes que ir.
Zoe asinti�� y baj�� por la escotilla a toda prisa. Cruz�� el camarote principal y entr�� en el dormitorio de proa. Abri�� el compartimiento de debajo de la cama y se introdujo en ��l, para acto seguido cerrar desde dentro. Ah�� ten��a agua, algo de comida y un arma con la que defenderse. Hab��a prometido acatar todas las ��rdenes de B��rbara si surg��a cualquier imprevisto, y no estaba dispuesta a faltar a su palabra, y mucho menos despu��s que la profesora consintiera en dejar que les acompa��ase a Bejor. Ah�� se qued�� quieta, durante casi diez minutos, hasta que empez�� a escuchar unas voces que no le eran familiares.


