Miguel Falcón's Blog: Escritor en blanco, page 2

October 24, 2015

Todos los Últimos Deseos - Primeras páginas

Esta es una historia de policías, pero no esperéis conmovedores episodios de heroísmo y honor. Como he dicho, es una historia policiaca.Pertenezco al cuerpo de la Guardia Civil −en periodo de prácticas, o lo que es lo mismo, soy eventual−, instituto armado dependiente de los ministerios de Interior y Defensa. Mi uniforme es de color verde olivo y me siento orgulloso de servir a la comunidad, pero debo ser honesto y confesar que muchos de nuestros cometidos no resultan ni agradables, ni dignos de admiración. Muchos nos odian por la severidad con que algunos de nuestros compañeros imponen sanciones en la carretera, ignorando todas las especialidades y cometidos que tenemos asignados; los delincuentes nos dicen que vayamos a buscar pateras, y los inmigrantes que vayamos a buscar delincuentes, pero todos coinciden en vernos como el medio represivo de un gobierno tirano y cruel. Creo que no hay verdades absolutas, y que cualquier opinión es definida en función del oficio o beneficio de cada cual.Lo cierto es que los lectores se pirran por la novela negra, las series con más éxito narran las aventuras de un grupo de investigadores que son a la policía lo que las hadas a la asignatura de Historia, y las películas de cine pierden consistencia sin un par de polis duros que caminan sobre la borrosa línea y sueltan graves frases de desafío del tipo: «Puede que hoy se haya acabado tu suerte, Harry», o, «Qué se joda la puta placa, ¡pelea!», y esto sucede porque nuestra alma es principalmente, o criminal, o justiciera.A pesar de cierta leyenda negra y antidemocrática que nos rodea, constituimos una de las instituciones mejor valoradas por el ciudadano, pero creo que es saludable que todos brindemos un loable acto de conciencia y confesemos nuestras flaquezas. Esto es lo que me dispongo a hacer, aunque implique revelar ciertas prácticas que podríamos calificar como censurables. Un agente de la ley no puede evitar sentirse sucio en algún momento de su vida por lo que ve y lo que calla; por lo turbias que pueden parecer algunas de las leyes que debe hacer cumplir; por confirmar que no siempre es el bueno quien se beneficia de ellas, y sobre todo por todos esos crímenes horribles que quedan sin resolver.Aquel año la isla de Lanzarote recibiría la visita de los Reyes de España; acogería una importante cumbre europea con la presencia de los jefes de Estado de, entre otros, Francia, Alemania, España e Italia, y se celebrarían los cuartos de final de Copa del Rey entre el Lanzarote y el Atlético, encuentro que despertaría gran expectación. Además es necesario mencionar la indignación que producían las amenazas de prospecciones petrolíferas frente a las costas de Lanzarote y Fuerteventura, y el rechazo frontal de toda la población conejera hacia aquel atentado a su dignidad.A pesar de todo ello creía que mi primer año de guardia transcurriría sin pena ni gloria. Y sin embargo, en la tierra de los volcanes aprendí a jugar con fuego; me hice adicto al café y a otras sustancias poco recomendables; encontré una indulgencia para unos pecados que aún no había cometido y sellé besos prohibidos, de esos que abrasan, de esos capaces de destrozar el baremo de la intensidad. Sentí todas las emociones, incluso las más terribles, incluso las que no se pueden imaginar.

Estás en mi punto de mira, puedo verte. Eres inocente, pero aún así te enviaré con el diablo. Nadie está a salvo de un disparo perfecto.

Recorrí media España al volante de mi viejo Cabrio descapotable azul para acabar estacionándolo en el interior de la gran panza del buque que me trasladaría directamente a Lanzarote. Tras dos jornadas de narcótico trayecto marítimo conseguí divisar, desolado, aquel poema de lava petrificada, todo silencio y roca, que constituiría mi hogar durante no menos de un año.El cielo estaba tan encapotado como en aquel ya lejano día en que se extinguieron los dinosaurios por culpa de un pedrusco de proporciones bíblicas. Sentí ganas de llorar. Un grupo de acrobáticos calderones acompañaba al buque mientras éste se disponía a atracar tiernamente en el muelle de Puerto de los Mármoles. Durante la larga media hora de maniobras de atraque me sentí asolado por una inmensa tristeza, pues los atraques siempre me producen la misma sensación. Supuse que estaría relacionado con la incertidumbre frente a un cambio de estado. En medio de esta operación, arrullado por el ligero balanceo del barco, volví a intentar analizar que extraños designios me habían traído hasta allí.
Me llamo Daniel Laredo Casal. Nací en Carabanchel. Una vez, cuando tenía quince años, mi foto salió en el periódico, en la esquina superior de las páginas centrales, a punto de tomar la salida en alguna carrera atlética cuyo nombre no puedo recordar y en la que acabé de los últimos. Aún conservo el recorte amarillento, y con esto quiero decir que nunca he destacado en ninguna faceta en particular. De chaval vestía bastante tenebroso, me dejaba barba, largas greñas, participaba en manifas, hacía cortes de mangas a los políticos, conjuraba al diablo y huía de la policía por las calles de Madrid cuando intentaban confiscarnos los porros que fumábamos casi a diario. La gente como yo, cuando llega a cierta edad, tiene tendencia a suicidarse en alcohol, lo que por desgracia no siempre significa una muerte rápida. Antes de eso decidí pasar por el Ejército, donde llevé a cabo importantes servicios a la patria en forma de interminables horas de desfiles, cientos de guardias y miles de kilómetros de carrera. Seis años después, decidí probar suerte en la Benemérita.No puedo decir que lo mío haya sido vocación. En el Ejército te presentas a todo lo que sale, al título de FP 1 de electricidad y mecánica; a cualquier carnet gratuito que pueda adornar tu expediente; al curso de pintor que ofrece el Coronel cuando su residencia necesita una mano de pintura, o al de cocina cuando el cantinero requiere mano de obra barata. Por eso me presenté a las pruebas de la Guardia Civil antes incluso de saber si iban vestidos de azul, verde o marrón. Por desgracia, aprobé. Si hubiera suspendido, habría acatado entre resacas y efluvios aquel más que probable destino de morir suicidado en alcohol, pero mi uniforme verde me convertiría en un imán para las balas garantizándome, a su vez, un cadáver más joven.
El periodo de siete meses de academia de la Guardia Civil en Baeza −Jaén− se marcó a fuego en algún lugar peligroso de mi cabeza. Aún sentía las piernas de acero de hacer cuclillas en las letrinas turcas, aún recordaba la proeza de la ducha diaria con menos de diez segundos de agua, aún sentía el olor a queroseno, cemento y olivo, aún silbaba el homenaje a los caídos al atardecer y entonaba el himno al despertar, aún sentía el impulso de salir corriendo a la plaza de armas a la voz de «a formar», con ese ligero síndrome de Estocolmo, ese aire licenciado y licencioso, ese leve sentido del deber que nos implantan en el cerebro, y que en algunos se convierte en una pequeña caja registradora. Tras un periodo lectivo redondo conseguí acabar en el puesto noventa y siete de entre los más de dos mil aspirantes que rellenaron el formulario de admisión a las pruebas, lo que no estaba nada mal. Suficiente para conseguir un buen destino, pensé. Y sin embargo…A Lanzarote. Un año de mi vida.Cuando descubres en el Boletín Oficial que te han destinado en Lanzarote, territorio desconocido para más del noventa por ciento de los españoles, una isla que alguien olvidó retirar del fuego, por unos instantes piensas que debe tratarse de una broma. Sin embargo, no había contado con los factores «milicia» y «enchufe». Pensé que al ingresar en el cuerpo dejaba atrás el Ejército y todas aquellas deleznables prácticas abusivas, pero resultaba evidente que la Guardia Civil no dejaba de ser parte del Ejército.
La humedad del Atlántico me produjo un escalofrío. Oteé el panorama en todas direcciones, oscuro como alma del diablo, y nuevamente sentí ganas de llorar. En mi interior rebullía una insondable impotencia ante el incierto destino que aquellos burócratas con estrellas y medallas de mierda me habían impuesto, acostumbrados como estaban a jugar con las personas como si fueran peones.«No te agobies, Lanzarote no está mal para un soltero. Un año solamente, con los conejos, las cabras y los canguros. Seguro que al final te acaba gustando y terminas por instalarte definitivamente».Me tranquilizó Dieguito Talavera, un amigo del barrio que aún sigue conjurando al diablo, participando en manifas y huyendo delante de la policía.Descendí a tierra acompañado únicamente por mi viejo Cabrio azul, una mochila llena de carencias policiales y una vacante en el colchón. Con todo ello me dirigí a la casa de alquiler que había apalabrado telefónicamente por un precio medianamente asequible.Durante el trayecto me hice una composición de lugar más exacta de mi nueva patria.Lanzarote es una isla volcánica formada por la solidificación de la sangre del infierno. Me consta que existen otras teorías más conservadoras, pero ésta es la que me gusta a mí. Para no perder tiempo en descripciones, diré que en Lanzarote hay tres tipos de paisajes: árido, extremadamente árido, y volcánico. También hay tres tipos de temperatura: cálida, desértica, y erupción volcánica. El color negro y un puñado de tonalidades de marrón pistacho se suceden latitud tras latitud para pincelar sus relieves macabros y paisajes entre volcánicos y lunares. Puede que mis apreciaciones no sean las más científicas, pero no están nada mal para un hombre que acabaría abrasado por dentro y por fuera.Aquella hipnótica aridez influye con fuerza en la personalidad de sus habitantes como la luna llena en los lobos. Además de esta particularidad y de un puñado de atracciones turísticas, también cuenta con una importante situación geoestratégica, con playas doradas, mujeres preciosas y un alto nivel de inmigrantes, ilegales o excursionistas. Mi nuevo destino era el Puesto de Costa Teguise, zona turística del municipio de Teguise. Nuestra demarcación está constituida por casi la mitad norte de la isla así como por la pequeña isla pesquera de La Graciosa, Parque Natural de paradisiacas arenas de postal. La Graciosa sólo es un punto en mitad del océano, pero ocupará un lugar especial en mi extraño viaje.

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Published on October 24, 2015 17:19

October 23, 2015

Tú y yo




El ajedrez es a la vida como los sueños son a la existencia, como vivir insustancialmente es a la muerte. El ajedrez y los sueños, somos tú y yo; reales, irreales; ganadores y perdedores. Una película, un libro, una ilusión, un principio y un final, una mentira y una verdad, tú y yo, un sueño que lo abarca todo, que lo absorbe todo, como un pequeño Big Bang que acaba con tu mundo y el mío. Tú y yo.
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Published on October 23, 2015 19:12

Todos los Últimos Deseos Ebook en Tienda Kindle

Lanzamiento en Amazon - Precio promocional - Disponible aquí



Las balas también saben repartir justicia. No son tan frías como parecen. Algunas tienen alma.

Lanzarote. Un hermoso cadáver aparece en un oscuro mar de lava volcánica.

La población se debate en una creciente agitación social. Varios guardias civiles son asesinados sin motivo aparente, en la calle, en el momento de mayor bullicio de la noche.

La próxima visita de los reyes de España y la cumbre de jefes de estado de los países más importantes de Europa, a celebrar en la principal localidad conejera, se ven en peligro por la creciente inseguridad que se adueña de las calles.

Y en medio de estos acontecimientos, un guardia civil recién salido de la academia acaba destinado, muy a su pesar, en una importante demarcación turística de la isla de los volcanes. Sus problemas con el alcohol se interrumpen cuando aparece Valeria Bethencourt, una periodista recatadamente ardiente, para quien el amor es una palabra prohibida.

Un complot internacional, un francotirador obsesionado con el protagonista, y las plataformas petrolíferas que amenazan la costa se entretejen con todo lo anterior para bocetar una sinfonía de corrupción, asesinatos, sexo y mentiras.
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Published on October 23, 2015 18:46

October 14, 2015

La Leyenda de Timanfaya


La Leyenda de TimanfayaFragmento de la novela Todos los Últimos Deseos

Localizó una cinta junto a la palanca de cambios y la introdujo en el radiocasete.


–Sólo es una vieja recopilación de mis canciones favoritas –aclaré.

Los seis altavoces filtraron las primeras notas de la primera canción: The Winner Takes It All.

–Es de ABBA −le aclaré mientras sonaban los primeros acordes de piano−. Espero que te guste.

Durante un segundo me clavó la mirada con los ojos muy abiertos, como si descubriera algo insólito. Quizá también estuviera entre sus favoritas. Luego sonrió levemente. No solo era la mujer más guapa que había conocido, sino que además había algo en su sonrisa, ingenua y calculadora, que me fascinaba más allá de lo racional. Tardó poco en canturrear con naturalidad, como si estuviera sola, los primeros compases mientras salíamos de la capital y nos adentrábamos en el oscuro corazón de la isla de los volcanes. No sólo conocía la canción, sino que además modulaba como los ángeles, no podía ser de otra forma. Pronto se metió en el papel y cantó con todo el sentimiento que requería aquella pequeña historia de desamor, siguiendo el volumen original y con un perfecto acento inglés. Era de agradecer, pues dominaba su voz como una profesional, dulce y triste, dulce y cautivadora. No pude evitar un leve suspiro de emoción. En determinado momento desconecté la radio para comprobar hasta qué punto estaba familiarizada con la letra, pero como si no hubiera hecho nada. Siguió cantando sola. Se me puso la piel de gallina. Me enamoré más. Te quiero, pensé.

−Te quiero –dije.

Mierda.

Ella sonrió de forma espontánea, mostrando su resplandeciente dentadura y fue como un relámpago que iluminaba el interior del vehículo.

−Lo sé –me replicó con suficiencia.

−¿Adónde me llevas?

−A un sitio tranquilo, donde nadie pueda molestarnos, y cuando nos hayamos amado, dormiremos. Y al día siguiente no recordaremos nada, y mañana volverá a ser ayer.

−¿En serio? –Me ilusioné.

−En serio no, tonto –exclamó divertida.

Seguimos circulando en completo silencio, y cuando ella miraba hacia mi lado para comprobar que seguía estando ahí, nuestras miradas se encontraban enigmáticamente, como las de los desconocidos que en realidad éramos. Quise creer que ambos disfrutábamos con intensidad de aquella delirante situación que podría conducir a cualquier desenlace imprevisible. En esos momentos, aunque sabía que no habría sexo entre nosotros, sentí que era el silencio sepulcral más excitante que había escuchado jamás. Si hubiera tenido que solicitar nuevamente mi destino tras acabar la academia, habría vuelto a elegir Lanzarote, sin dudarlo, para disfrutar nuevamente de ese trayecto, porque en ningún lugar del mundo hubiera conocido a una mujer tan divertida y natural, con tanta personalidad, tan digna de ser admirada por sus virtudes y sus defectos, como Valeria.

Recorrimos a toda velocidad las despejadas carreteras oscuras de doble sentido que conducían a la brillante playa de Famara, al noroeste de la isla. Hubiera deseado que algunas farolas iluminaran nuestro camino, pero ella manejaba con extraordinaria soltura y parecía capaz de orientarse incluso con los ojos cerrados. Me sentía completamente seguro. Me encontró pensativo examinando a través del cristal el oscuro y extremadamente árido paisaje.

−¿Te gusta mi pequeña isla? –preguntó con interés.

−¿Qué si me gusta Lanzarote?

Pensé en los verdes paisajes de Madrid, las montañas, los ríos y lagos, los árboles, bosques y en la luz eléctrica en las carreteras de la que carecía aquel rincón.

−Sí, es preciosa. Es lo más bonito que ha creado el diablo.

Afirmé pensativo, a sottovoce, a sabiendas de que, pasara lo que pasara, a partir de ese momento relacionaría aquel panorama volcánico, el magnetismo que desprendía su interior, con el fuego de sus labios y los distintos tonos de miel de su cabello.

«Me gusta porque estás tú». –Pensé.

El relámpago volvió a emerger desde el interior de su imponente boca de fresa, evidentemente orgullosa de las peculiaridades de su tierra.

−Es cuestión de acostumbrarse. A nosotros nos gusta decir que la naturaleza nos ha dotado de un buen apagafuegos. Tenemos una de las tasas de incendio forestal más bajas del mundo –añadió con ironía.

−No lo pongo en duda. –Apunté señalando el paisaje lunar que nos rodeaba.

Valeria seguía cruzando la isla de lado a lado, y decidió, como buena anfitriona entretenerme con una pequeña leyenda.

–Cuentan los lugareños que, en 1730, el diablo se empeñó en la extravagante tarea de componer un poema de lava sobre la superficie de la isla de Lanzarote, y que en esta labor dedicó seis años de su vida. En lugar de una firma, dejó a aquella tierra preñada de fuego, para que nadie olvidara con que pincel bosquejó su creación. Aquel poema se llamó Timanfaya, y no hubo humano alguno capaz de igualar la capacidad destructiva de su imaginación.

−Desde luego hay que tener imaginación para definirlo así –opiné.

Volvió a sonreír.

–Y también dicen que quedó tan satisfecho de su obra, que decidió convertirla en la entrada principal de su infierno, y que desde entonces duerme en su interior, despertando sólo en ocasiones para salir a pasear con forma humana y sembrar el terror, y nadie es capaz de diferenciarlo de un ángel.

−Pues como se tope conmigo le leo los derechos y me lo llevo a patadas al calabozo.

−Ni se le ocurra, señor agente de la ley y el orden, que nos deja usted sin turismo. Hemos llegado. Supongo que ya habrás estado alguna vez en la playa de Famara.

−Unas cuantas veces. Pertenece a nuestra demarcación, recalificada no hace mucho –añadí recordando que la alcaldía de Cristo Viera también incluía la zona de Famara.

La playa de Famara resultaba espectacular por sus seis kilómetros de arena tostada regada de dunas y zocos, pero sobre todo por la impresionante presencia del escarpado Risco de Famara, a nuestra derecha. Era un lugar tan hermoso que hasta los suicidas lo elegían como puerta de acceso al otro lado.
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Published on October 14, 2015 09:42

La Leyenda de Timanfaya- Todos los Últimos Deseos





Localizó una cinta junto a la palanca de cambios y la introdujo en el radiocasete.

–Es una recopilación de mis canciones favoritas –aclaré.

Los seis altavoces filtraron las primeras notas de la primera canción: The Winner Takes It All.

–Es de ABBA −le aclaré mientras sonaban los primeros acordes de piano−. Espero que te guste.

Durante un segundo me clavó la mirada con los ojos muy abiertos, como si descubriera algo insólito. Quizá también estuviera entre sus favoritas. Luego sonrió levemente. No solo era la mujer más guapa que había conocido, sino que además había algo en su sonrisa, ingenua y calculadora, que me fascinaba más allá de lo racional. Tardó poco en canturrear con naturalidad, como si estuviera sola, los primeros compases mientras salíamos de la capital y nos adentrábamos en el oscuro corazón de la isla de los volcanes. No sólo conocía la canción, sino que además modulaba como los ángeles, no podía ser de otra forma. Pronto se metió en el papel y cantó con todo el sentimiento que requería aquella pequeña historia de desamor, siguiendo el volumen original y con un perfecto acento inglés. Era de agradecer, pues dominaba su voz como una profesional, dulce y triste, dulce y cautivadora. No pude evitar un leve suspiro de emoción. En determinado momento desconecté la radio para comprobar hasta qué punto estaba familiarizada con la letra, pero como si no hubiera hecho nada. Siguió cantando sola. Se me puso la piel de gallina. Me enamoré más. Te quiero, pensé.

−Te quiero –dije.

Mierda.

Ella sonrió de forma espontánea, mostrando su resplandeciente dentadura y fue como un relámpago que iluminaba el interior del vehículo.

−Lo sé –me replicó con suficiencia.

−¿Adónde me llevas?

−A un sitio tranquilo, donde nadie pueda molestarnos, y cuando nos hayamos amado, dormiremos. Y al día siguiente no recordaremos nada, y mañana volverá a ser ayer.

−¿En serio? –Me ilusioné.

−En serio no, tonto –exclamó divertida.

Seguimos circulando en completo silencio, y cuando ella miraba hacia mi lado para comprobar que seguía estando ahí, nuestras miradas se encontraban enigmáticamente, como las de los desconocidos que en realidad éramos. Quise creer que ambos disfrutábamos con intensidad de aquella delirante situación que podría conducir a cualquier desenlace imprevisible. En esos momentos, aunque sabía que no habría sexo entre nosotros, sentí que era el silencio sepulcral más excitante que había escuchado jamás. Si hubiera tenido que solicitar nuevamente mi destino tras acabar la academia, habría vuelto a elegir Lanzarote, sin dudarlo, para disfrutar nuevamente de ese trayecto, porque en ningún lugar del mundo hubiera conocido a una mujer tan divertida y natural, con tanta personalidad, tan digna de ser admirada por sus virtudes y sus defectos, como Valeria.

Recorrimos a toda velocidad las despejadas carreteras oscuras de doble sentido que conducían a la brillante playa de Famara, al noroeste de la isla. Hubiera deseado que algunas farolas iluminaran nuestro camino, pero ella manejaba con extraordinaria soltura y parecía capaz de orientarse incluso con los ojos cerrados. Me sentía completamente seguro. Me encontró pensativo examinando a través del cristal el oscuro y extremadamente árido paisaje.

−¿Te gusta mi pequeña isla? –preguntó con interés.

−¿Qué si me gusta Lanzarote?

Pensé en los verdes paisajes de Madrid, las montañas, los ríos y lagos, los árboles, bosques y en la luz eléctrica en las carreteras de la que carecía aquel rincón.

−Sí, es preciosa. Es lo más bonito que ha creado el diablo.

Afirmé pensativo, a sottovoce, a sabiendas de que, pasara lo que pasara, a partir de ese momento relacionaría aquel panorama volcánico, el magnetismo que desprendía su interior, con el fuego de sus labios y los distintos tonos de miel de su cabello.

«Me gusta porque estás tú». –Pensé.

El relámpago volvió a emerger desde el interior de su imponente boca de fresa, evidentemente orgullosa de las peculiaridades de su tierra.

−Es cuestión de acostumbrarse. A nosotros nos gusta decir que la naturaleza nos ha dotado de un buen apagafuegos. Tenemos una de las tasas de incendio forestal más bajas del mundo –añadió con ironía.

−No lo pongo en duda. –Apunté señalando el paisaje lunar que nos rodeaba.

Valeria seguía cruzando la isla de lado a lado, y decidió, como buena anfitriona entretenerme con una pequeña leyenda.

–Cuentan los lugareños que, en 1730, el diablo se empeñó en la extravagante tarea de componer un poema de lava sobre la superficie de la isla de Lanzarote, y que en esta labor dedicó seis años de su vida. En lugar de una firma, dejó a aquella tierra preñada de fuego, para que nadie olvidara con que pincel bosquejó su creación. Aquel poema se llamó Timanfaya, y no hubo humano alguno capaz de igualar la capacidad destructiva de su imaginación.

−Desde luego hay que tener imaginación para definirlo así –opiné.

Volvió a sonreír.

–Y también dicen que quedó tan satisfecho de su obra, que decidió convertirla en la entrada principal de su infierno, y que desde entonces duerme en su interior, despertando sólo en ocasiones para salir a pasear con forma humana y sembrar el terror, y nadie es capaz de diferenciarlo de un ángel.

−Pues como se tope conmigo le leo los derechos y me lo llevo a patadas al calabozo.

−Ni se le ocurra, señor agente de la ley y el orden, que nos deja usted sin turismo. Hemos llegado. Supongo que ya habrás estado alguna vez en la playa de Famara.

−Unas cuantas veces. Pertenece a nuestra demarcación, recalificada no hace mucho –añadí recordando que la alcaldía de Cristo Viera también incluía la zona de Famara.

La playa de Famara resultaba espectacular por sus seis kilómetros de arena tostada regada de dunas y zocos, pero sobre todo por la impresionante presencia del escarpado Risco de Famara, a nuestra derecha. Era un lugar tan hermoso que hasta los suicidas lo elegían como puerta de acceso al otro lado.
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Published on October 14, 2015 09:42

August 25, 2015

Todos los Últimos Deseos - Diciembre del 2015




Las balas también saben repartir justicia. No son tan frías como parecen. Algunas tienen alma.

Lanzarote. Un hermoso cadáver aparece en un oscuro mar de lava volcánica.

La población se debate en una creciente agitación social. Varios guardias civiles son asesinados sin motivo aparente, en la calle, en el momento de mayor bullicio de la noche.

La próxima visita de los reyes de España y la cumbre de jefes de estado de los países más importantes de Europa, a celebrar en la principal localidad conejera, se ven en peligro por la creciente inseguridad que se adueña de las calles.

Y en medio de estos acontecimientos, un guardia civil recién salido de la academia acaba destinado, muy a su pesar, en una importante demarcación turística de la isla de los volcanes. Sus problemas con el alcohol se interrumpen cuando aparece Valeria Bethencourt, una periodista recatadamente ardiente, para quien el amor es una palabra prohibida.

Un complot internacional, un francotirador obsesionado con el protagonista, y las plataformas petrolíferas que amenazan la costa se entretejen con todo lo anterior para bocetar una sinfonía de corrupción, asesinatos, sexo y mentiras.
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Published on August 25, 2015 18:46

Viento ardiente que te quema, que te lapida con la arena,...


Viento ardiente que te quema, que te lapida con la arena, que trae amor y pena, mechones de cabello rubio, piel salada, un remolino que te encadena.Olas que te alejan de la arena.
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Published on August 25, 2015 18:04

ET CITY - Sinópsis

¿Eres dueño de lo que crees? ¿Eres dueño de tus pensamientos, de tus decisiones? 
¿Qué sucedería si Dios o ese ser a quien tanto hemos rezado, respondiera a nuestras plegarias y descendiera desde el cielo trayendo consigo la Tierra Prometida? ¿Cómo crees que sería recibido? 
¿Y si esa figura divina fuera un esqueleto metálico de color negro, de más de tres metros de altura y hocico de chacal? 

ET CITY 

Una ciudad extraterrestre desciende del cielo y se posa en una isla del archipiélago canario, en los extrarradios de una ciudad de casi cuatrocientos mil habitantes. 

Coincidiendo con la llegada de la ciudad, se encadena una serie de extraños sucesos: los enfermos que entran en contacto con La Ciudad sanan, los políticos corruptos confiesan sus delitos, los delincuentes se regeneran, los drogadictos abandonan sus adicciones, los violentos se pacifican y los xenófobos descubren que todos somos iguales. 

Todos sus habitantes adquieren unos parámetros de civilización inimaginables, lo que lleva a muchos a equiparar a La Ciudad Extraterrestre con La Tierra Prometida. 

Sin embargo, en el exterior todo sigue igual, y ciertas organizaciones y grupos de poder consideran que La Ciudad se ha convertido en un mal que es necesario erradicar antes de que sea demasiado tarde, por las buenas o por las malas. 

España, nación de reyes, soldados e imperios, conquistas y reconquistas, siente que su integridad territorial ha sido violada. La colaboración de la superpotencia militar del momento, los Estados Unidos, le ayudará a tomar las decisiones necesarias para garantizar la seguridad nacional y los cimientos de una nación histórica. 

La sociedad española experimenta por primera vez los tres estados de alarma recogidos por la Constitución, y los SUBAS (humanos que habitan en la ciudad extraterrestre) son considerados enemigos de la patria. 

La Historia se detiene ante la llegada de unos seres del espacio exterior. Comienza un mundo distinto, o simplemente se muestra tal y como es en realidad. 

• No es una historia tradicional de invasores extraterrestres en la que se describen batallas desde el primero momento, aunque sí tengan lugar devastadoras maniobras militares. 
• ET CITY desarrolla el hipotético marco socio-político que tendría lugar si se diera la circunstancia descrita en la novela, indagando en el mimetismo social, en la actitud general de nuestra sociedad y la de las principales instituciones ante la llegada de una civilización superior. Las confabulaciones de ciertas organizaciones empresariales, eclesiásticas, políticas; las campañas propagandísticas de desprestigio, la imposición del miedo al cambio, la impunidad de las clases dominantes, etc., convierten a ET CITY en una fidedigna representación de la sociedad actual.
Puedes encontrarlo en Amazon.es mediante el siguiente enlace:
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Published on August 25, 2015 16:21

El Autor

Me llamo Miguel Ángel Falcón, canario, vegano, funcionario y ex-fumador. Consagro casi todo mi tiempo libre a la escritura de novelas, a estudiar inglés y alemán y a administrar como buenamente puedo varios blogs:
Sin Tabaco en un Mes un Programa de Acompañamiento para Dejar de Fumar.Escritor en Blanco - http://escritorenblanco.blogspot.com.es/
Mis novelas en Amazon son las siguientes
ET CITY - http://www.amazon.es/CITY-Miguel-Falc%C3%B3n-ebook/dp/B0145M1ZCU/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1440468256&sr=8-1&keywords=et+cityEl Cielo de Kat Lieberman - http://www.amazon.es/Cielo-Kat-Lieberman-Miguel-Falc%C3%B3n-ebook/dp/B00MNTOF5W/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1440469211&sr=8-1&keywords=kat+liebermanOjalá Fueras Naranja - http://www.amazon.es/Ojal%C3%A1-Fueras-Naranja-Miguel-Falc%C3%B3n-ebook/dp/B00N20CQKW/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1440469320&sr=8-1&keywords=ojal%C3%A1+fueras+naranja
También puedes seguirme mediante los siguientes enlaces. No dudes en agregarme:
Twitter https://twitter.com/BlogdefalconWattpad https://www.wattpad.com/user/yago30Goodreads https://www.goodreads.com/author/show/14202006.Miguel_Falc_nFacebook - https://www.facebook.com/pages/Escritor-en-Blanco/876001755769181?sk=timelineGoogle + - https://plus.google.com/u/0/112175874021920087148/posts
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Published on August 25, 2015 15:33

August 24, 2015

Este Sinmorir


Ya no existen paraísos en algún sur, ni lugar donde caerme vivo, ya no temo la crueldad de los romances de alquiler, ya no entierro sueños rotos en el jardín. Ya no tengo por quien mentir, ya no me canso de este sinmorir.
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Published on August 24, 2015 17:14

Escritor en blanco

Miguel Falcón
Aquí publicaré poesía, relatos, novelas, artículos y más historias para lectores, escritores y amantes de la literatura en general

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